[30]

931 212 42
                                        

Cuando abrió las puertas de aquel cuarto, su corazón pareció detenerse. Sobre la cama yacía aquella mujer en un sueño eterno. Kim Taehyung tragó saliva con dificultad al verla tan fría, tan ausente de vida. Ella, la única persona que le había abierto los brazos y brindado su amor al llegar al palacio, ahora reposaba sin gracia alguna. La villana de una historia mal contada había encontrado su final.

A su lado, un padre oraba por el alma de la difunta. Taehyung enarcó una ceja y, con las manos tras la espalda, ordenó:

—Pediré que se retiren.

Joy, quien lo acompañaba, observó al grupo de sacerdotes con atención. El padre Kim MinKyu, aliado del príncipe Eunwoo, suspiró mientras se quitaba las gafas y miraba al heredero con desagrado.

—Alteza, disculpe mi atrevimiento, pero estamos en un momento de oración por el alma de la consorte.

—Ruegue por la suya y retírese —respondió Taehyung, señalando la puerta con un gesto firme.

Los hombres de la iglesia de los iluminados intercambiaron miradas nerviosas. Sabían que la lucha por el trono había comenzado y no querían al hijo de la emperatriz como heredero, pues lo consideraban un hereje. Finalmente, se retiraron, mientras Joy los observaba con desdén.

"Ni siquiera ha subido al trono y ya anda dando órdenes, este supuesto príncipe heredero", se escuchó murmurar por el pasillo.

"Haz silencio, no sea que te escuchen. Nadie en este palacio está a favor del príncipe heredero".

Joy siseó mostrando sus colmillos, lista para atacar, pero Taehyung la detuvo, sujetándola del antebrazo.

—Deja que se vayan y hablen lo que quieran. Mantén la mente fría.

El alfa se acercó al cuerpo de la mujer y tomó asiento junto a ella. Mientras contemplaba el cuarto, Joy comenzó a buscar pistas que pudieran ser útiles en el futuro. Al abrir el armario de madera negra, encontró un vestido que la difunta había usado el día de su muerte. Su ceño se frunció al verlo.

Taehyung tomó la mano de la mujer y la acomodó sobre su mejilla, sintiendo su fría piel. Suspiró con pesar.

—Es una pena. Si fueras humana, te habría transformado... Tal vez habrías tenido una vida mejor. Si pudieras renacer, tía, me gustaría que nacieras en una familia que te amara, que tuvieras una infancia feliz, que encontraras el amor de tu vida, formaras una hermosa familia y fueras amada. No eras una villana, eras una mujer que soportó el dolor y las injusticias de estas paredes que la rodearon.

—Mi señor —llamó Joy.

—Espera un momento, estoy ocupado —respondió molesto, acomodando la mano de su tía sobre su vientre—. Me encargaré de ahora en adelante de...

—Mi señor.

—Joy, di una orden.

—¿Por qué está este collar en el vestido de la difunta consorte? —preguntó, mostrando el objeto.

Taehyung se giró sorprendido y tomó el collar. La plata resplandecía sin causarle daño, y al girarlo, vio el sello de la realeza grabado en él.

—Esto... lo consiguió —murmuró, acercándose al cuerpo de su tía y besando su frente—. No dejaré que tu esfuerzo sea en vano. Joy —llamó, guardando el dije—, dime qué investigaste sobre la muerte de mi tía.

—La difunta cayó del tercer piso, desde la ventana del cuarto del príncipe Eunwoo. Sin embargo, todos vieron al príncipe en el jardín a la hora de su muerte. A quien sí vieron salir por el pasillo fue a la princesa Karina. Una doncella la vio salir agitada, aunque en ese momento no entendió por qué.

Vmin|| Saudé.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora