El día de la coronación finalmente había llegado. Taehyung se miró en el espejo mientras Joy se encargaba de los últimos detalles de su majestuosa vestimenta, reservada para los reyes en esta ceremonia. A su izquierda, Irene observaba atenta. Según la ama de llaves, la habían enviado junto a Joy para asistirlo en el palacio.
—No se ponga muy nervioso —se atrevió a decir Irene, su voz firme pero autoritaria—. Este día cambiará la historia de este reinado.
—No estoy nervioso, sé lo que tengo que hacer —respondió Taehyung, lanzándole a la ama de llaves una media sonrisa. Sin embargo, notó en sus ojos un destello de pesar—. ¿Qué sucede?
—Es solo que... se ve diferente. Más maduro que cuando llegó a la mansión. Antes era más juguetón con nuestro amo.
—Las circunstancias cambian, supongo. Me convertí en el tirano de esta historia para salvar a la única persona que amo en este mundo. Hay una frase que leí en un libro: "Un héroe mataría a la persona que ama para salvar el mundo, pero un villano destruiría el mundo para salvar a la persona que ama".
—Entonces, destruya el trono —sentenció la vampira con una media sonrisa.
—No tienes que decírmelo.
Con un aire decidido, Taehyung ajustó el último detalle de su atuendo, giró el pomo y abrió de par en par la puerta del cuarto. Afuera, los sirvientes se alineaban formando un pasillo interminable y se inclinaban en señal de respeto. Taehyung sabía que, cuando comenzara el ataque al castillo, algunos de ellos no sobrevivirían al caos. A pesar de ello, avanzó sin dudar.
Al final del pasillo lo esperaba la señora Kim Soyeon. Extendió su mano con una sonrisa calculada mientras su mirada afilada y seductora parecía buscar desarmarlo. Soyeon llevaba un elegante vestido rojo, con un escote pronunciado, mangas de encaje y una cola larga que dibujaba una silueta imponente. Era la representante oficial del futuro rey del País de Saudé.
Taehyung entrelazó su brazo con el de ella, y ambos comenzaron a caminar sobre la alfombra negra. A lo lejos, la princesa Karina observaba con inquietud desde detrás de una columna, abrazando un pequeño peluche. Mordió su dedo pulgar mientras una sirvienta intentaba calmarla sujetándola suavemente por los hombros. Taehyung le dirigió una mirada fría y desinteresada, acompañada de una risa sardónica, antes de retomar su trayecto.
Las enormes puertas del salón principal se abrieron con un chirrido que hizo estremecer a los presentes. Taehyung alzó la mirada y recorrió la estancia con desdén. Para él, aquellos rostros y nombres serían pronto irrelevantes; tarde o temprano, todos ellos morirían. Los asistentes se inclinaban reverentes, mientras los sacerdotes de la iglesia de los Iluminados mostraban su disgusto con ceños fruncidos. No querían a Taehyung en el trono, pero no tenían otra opción: como lobo de sangre pura, su linaje era sagrado y no podían enfrentarlo abiertamente. En lugar de eso, planeaban recurrir a un héroe del pueblo, un soldado respetado por la corte, que pudiera liderar una rebelión.
Taehyung soltó la mano de la súcubo y comenzó a subir los escalones con pasos elegantes y seguros. Las miradas de los asistentes lo seguían, cargadas de odio y esperanza de verlo caer. Al llegar al estrado, respiró profundamente y alzó un gesto; en respuesta, todos se arrodillaron al unísono. El Sumo Sacerdote ordenó a su ayudante que se acercara, portando la corona de oro en una almohada de terciopelo.
—Esta tarde nos hemos reunido para coronar al rey que se sentará en el trono —declaró el Sumo Sacerdote, su voz solemne—. El heredero, hijo de la difunta emperatriz Kim y el antiguo emperador. Su sangre es bendita, sangre de lobos, protectores enviados por los ángeles para proteger esta tierra...
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Vmin|| Saudé.
FanfictionKim Taehyung no podía aceptar el final trágico que su escritora preferida le dio a un personaje amado: Al antagonista de la historia que leía. Estaba decepcionado de que haya tenido una muerte injusta y despiadado y que los personaje principales hay...
