Parte 20

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Sakura observaba a Kakashi en su rehabilitación. Shizune y Tsunade lo ayudaban personalmente y también realizaban las revisiones diarias sobre su estado de salud, su progreso y todo lo necesario para que se recuperara. Lleva tres semanas en Konoha, había aumentado de peso y podía caminar algunas distancias, pero todavía le costaba mucho moverse libremente.

-¡Vamos, Kakashi!- lo animó Guy que también asistía a cada una de las sesiones de rehabilitación sin falta, había pausado sus misiones para acompañar a su eterno rival en su recuperación -Tienes que esforzarte más, la llama de la juventud arde en tu interior. Además tu mujer te está viendo, por Kami, Kakashi, debes lucirte.

Sakura se sonrojó, Guy podía ser muy efusivo y hablaba con total libertad sin detenerse a pensar en lo que decía. Pero a Kakashi pareció funcionarle porque le guiñó un ojo a Sakura y siguió lanzando el resto de las kunais como si no estuviera exhausto, ignoraba las gotas de sudor que resbalaban por su rostro debido al esfuerzo, y el dolor en las piernas por mantenerse de pie. La joven médico observaba cada uno de sus movimientos, lo notaba débil, pero seguro, su talento nato volvía a florecer. No falló ninguno de sus lanzamientos, la precisión de siempre, la puntería intacta, la velocidad y la rapidez. Ahí estaba el legendario Ninja que Copia.

Pero la joven médico no se confiaba, cuando su ex sensei parecía tambalearse ella casi se levantaba para ayudarlo, pero entonces Kakashi se mantenía firme y continuaba. Sakura permaneció sentada en una silla acariciando su vientre. El ex ANBU todavía no estaba en condiciones de irse a casa, al menos estaría en el Hospital un mes para vigilar de cerca su recuperación y asegurarse que no había secuelas después de los ocho meses de torturas.

-Sakura, debes estar preparada. Tienes casi nueve meses y el parto podría suceder en cualquier momento- le advirtió Tsunade pensativa. Durante la última semana se le veía más preocupada por su joven alumna, quizá por la proximidad del parto y porque desde hacía tres semanas no tenían noticias ni de Sasuke ni de Orochimaru. Era como si se hubieran esfumado por completo y eso debería estar bien, sólo que no era normal.

-No te preocupes, Abuela- dijo Naruto apareciendo a su lado -No dejaré a Sakura-chan sola y la traeré al Hospital sana y salva- el ninja había decidido quedarse hasta el parto y después reanudar su entrenamiento con Jiraiya.

-Gracias, Naruto- la joven médico le dedicó una sonrisa, pero vio de reojo como su ex sensei se esforzó todavía más en seguir lanzando kunais, se secó el sudor de la frente y fingió que no estaba cansado en absoluto. Seguía un poco celoso de Naruto, pero le agradecía profundamente que hubiera cuidado de ella con tanta dedicación, y que lo siguiera haciendo.

-¿Ye eligieron un nombre para el bebé?- preguntó su compañero bastante interesado. Ni cuenta se daba de la mirada de su sensei.

-Aún no. Kakashi no quiere ponerle su nombre si es niño, dice que no es un nombre tan bonito. Pero a mí me encanta y si es niño te aseguro que se llamará como su padre. Si es niña... hemos pensando que tal vez Sadara.

-Ambos nombres son perfectos, Sakura-chan- su rubio amigo se acercó al ex ANBU para ayudarlo con el entrenamiento -No debería poner tantos peros para que su hijo se llame como usted, sensei. Es un gran nombre y estoy seguro de que tener a un pequeño Hatake Kakashi en la Aldea hará muy felices a todos.

-Lo consideraré, Naruto- Kakashi aceptó toda la ayuda de su alumno y habló un buen rato con él sobre el entrenamiento que le esperaba con Jiraiya. De apoco Naruto comenzaba a recuperar su buen ánimo, por supuesto que seguía preocupado por Sakura, pero ya reía más, bromeaba y aunque era respetuoso con el ninja, bromeaba frecuentemente, como en los viejos tiempos, a veces hasta era infantil.

LA MISIÓNHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora