40 [Demonio caído]

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Hace 4 años...

Una cueva. Silenciosa, húmeda y perdida entre raíces olvidadas del mundo. No había entrada aparente, ni salida. Solo oscuridad... y en el centro de todo, suspendido en el aire, el orbe.

Una esfera negra del tamaño de una pelota, flotando sin esfuerzo. Su superficie no era lisa, sino que se deformaba como si estuviera hecha de humo atrapado. Pulsaba lentamente, rodeada de una tenue energía morada, viva, como si el orbe respirara por sí mismo.

Romura observaba desde una roca cercana, sentada en silencio con las piernas cruzadas, el látigo enrollado en sus manos. Su rostro mostraba calma... pero sus ojos no dejaban de estudiar esa cosa oscura con una mezcla de respeto y duda.

En eso, una figura pasó al frente...

-Me voy, tengo una misión que cumplir -declaró Azami, la demonio del rayo, quien cargaba su daga y un aura de rayos a su alrededor, dejando ver que su brazo estaba amputado, por su pelea previa con Naomi.

Romura la miró un momento antes de colocarse en pie y acercarse.

-¿Oye...? ¿Qué pretendes?

Azami ni siquiera volteó.

-¿No es obvio? Voy a vengar a Hank... Voy a frustrar a Naomi.

Romura dio un paso al frente.

-¿Acaso has perdido la cabeza? ¿Crees que puedes contra Naomi cuando Hank no pudo? Ya te venció una vez, aún no recuperas tu brazo.

-No me importa -interrumpió Azami con voz gélida-. Ya perdí demasiado. No me queda nada por lo que quedarme aquí.

-¡No digas tonterías! Hank no te querría así, y Orba... tú sabes lo que él significaba. ¿Crees que vería con buenos ojos que desperdicies tu vida?

Azami se detuvo un segundo. No por duda... sino por rabia contenida.

-¡Ellos ya no están aquí!... Romura. Kaydo los dejó morir. Orba, Hank... nuestra esencia misma. Y ahora nos pide que sigamos su camino, que esperemos su visión de paz, quedándonos encerradas en una cueva sin hacer nada... pero yo ya no creo en su paz. Ni en él.

Romura intentó razonar, acercándose con cuidado.

-Si mueres allá afuera, no solo perderemos a otra de los nuestros, todo tu legado se irá contigo... perderemos todo lo que ellos protegieron. Al menos piénsalo, Azami. No eres tan prescindible como crees.

La demonio del rayo giró apenas el rostro, lo justo para que su ojo morado se cruzara con el de su compañera.

-Quizá no lo soy. Pero tampoco soy cobarde. No pienso quedarme sentada mientras Naomi sigue viva. Si Kaydo no va a detenerla, si piensa que la solución es huir... entonces lo haré yo. Aunque sea lo último que haga.

Sin más palabras, Azami caminó hacia la salida oculta entre raíces. Su figura se fundió con la oscuridad, dejando tras de sí un silencio...

Romura se quedó de pie, inmóvil.

-Azami...

Pero no hubo respuesta.

...

El orbe vibró de pronto. Una onda sutil recorrió el suelo.

Romura alzó una ceja.

-¿Kaydo-sama? -preguntó, sin moverse-. ¿Está bien?

Silencio.

Y entonces, dentro del orbe... una voz gutural rugió, sin que ella pudiera oírla.

¡Calla...! -gruñó la voz desde el núcleo-. ¡Cállate... no eres nadie!

The lostDonde viven las historias. Descúbrelo ahora