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46 [Horror biologico]

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La tarde parecía atrapada en un ocaso perpetuo.

En otra zona del País de la Hierba, cerca de la frontera con el País de la Roca…

Se podía ver un pueblo abandonado que se extendía en silencio bajo un cielo sin nubes, pero cubierto por una densa neblina verde oscura que lo envolvía todo. A pesar de que el sol aún estaba en el ocaso, apenas se distinguía como una esfera pálida suspendida en lo alto, invisible entre aquella misteriosa niebla del aire. Las sombras se proyectaban largas y deformes entre las ruinas…

Dos figuras descendieron desde lo alto, levitando sobre un cúmulo de arena. Finalmente, sus pies aterrizaron suavemente sobre la tierra agrietada del centro del pueblo.

Eran Naruto Uzumaki y Gaara del Desierto. O, al menos, lo que quedaba de ellos…

Ambos, reanimados bajo el jutsu de Naomi, enviados a rastrear a Saiko.

—Este lugar… huele a muerte —murmuró Gaara, mientras el viento le agitaba el manto—. Está podrido…

El pelirrojo observó a su alrededor. Podía ver la fuente en medio de la plaza central del pueblo. Aún funcionaba; el sonido del agua fluyendo allí era la única ambientación. No había ningún signo de vida a la redonda, salvo aquella neblina…

—Sí… —asintió Naruto, quien se encontraba en modo sabio, mientras daba unos pasos, escaneando la fuente con su mirada—. De los cuatro pueblos que hemos inspeccionado, este es el más extraño. Los anteriores estaban vacíos, sí, pero dejaban rastros: destrucción, ropa tirada, sangre seca… signos de lucha. Este… está totalmente vacío… Me inquieta…

Naruto entrecerró los ojos mientras se colocaba frente al agua.

—Aquí… no hay rastros de gente… No obstante, esta agua… de aquí se siente el olor a muerte, y no solo eso… Siento que está llena de energía natural saturada…

Gaara arrugó la nariz.

—El aire se siente como si alguien te respirara en la cara…

La neblina no se movía, a pesar de que no había estructuras que la contuvieran. Flotaba a ras de suelo, se filtraba al interior de las casas y no se diluía en los bordes del pueblo.

Los dos comenzaron a caminar lentamente por las calles rotas del pueblo, atentos a cualquier sonido o señal.

—Me pregunto qué pensará Naomi-sama de esto… Tengo el presentimiento de que Saiko ha estado viajando entre pueblos… Pero no ha dejado ningún camino de vegetación muerta… —comentó el rubio.

Gaara meditó un momento.

—Tal vez esté volando… o usando algún jutsu espacio-temporal para desplazarse. Pero, teniendo en cuenta la velocidad con la que se ha movido en menos de tres días sin dejar un rastro estable… creo que optó más por lo segundo.

Naruto estaba a punto de contestar cuando, de pronto, ambos lo oyeron…

Un gruñido.

—Grrrr…

—¿Hay algo por aquí? ¿Puedes detectarlo? —preguntó Gaara mientras la arena empezaba a volar a su alrededor, poniéndose a la defensiva.

Naruto se tensó mientras cerraba los ojos.

—Hay demasiada energía natural aquí… Estar en modo sabio es algo asfixiante… Pero… no puedo sentir a nadie… Aun así, también escuché eso…

En eso, ambos escucharon cómo una roca caía al suelo, provocando un sonido que les hizo voltear por instinto.

—(Creo que… sentí que alguien se movió…) —murmuró el rubio mientras su cuerpo se cubría con un manto de chakra dorado.

The lostHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora