47 [ BRACITO PARA SASUKESITO!!]

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En el interior de la cueva biológica del pueblo...

Las gotas de humedad caían desde el techo en intervalos irregulares, como si la misma cueva respirara con un ritmo enfermo. El suelo, viscoso y cubierto de mucosa, vibraba apenas bajo sus pies en cada pisada. Las paredes, cubiertas por venas oscuras, parecían pulsar.

Natsu caminaba al frente, sus pasos silenciosos pero firmes. Hinata la seguía de cerca, con el Youringan activo, observando en todas direcciones...

Las paredes estaban llenas de redes de chakra súper extendidas...

—Llevamos caminando más de media hora... —murmuró Hinata—. Esto es muy largo... Sea lo que sea esta cosa, es enorme y se extiende kilómetros...

—Lo supuse... —respondió Natsu sin girarse—. El viento está cada vez más podrido... Y tengo la sensación de que nos están observando...

Hinata bajó la mirada, posándola sobre su sello.

—Naruto... Has estado muy callado. ¿Ocurre algo? —susurró.

En eso, la voz etérea de Naruto se escuchó en su mente y en la de Natsu... Esto gracias a la resonancia de almas entre jinchuriki y la energía natural.

—(Tengo un mal presentimiento...)

Hinata frunció el ceño.

—¿Es por la cueva?

—(No... Es por él. Mi otro yo, mi cuerpo reanimado... Puedo sentirlo. Está cerca. Muy cerca... Puedo sentir el fragmento de alma que tiene en su interior.)

Natsu se detuvo en seco.

—¿Eso quiere decir que él también puede sentirte?

—(No... Al menos no el reanimado... Creo que mi otro fragmento de alma sí, pero no se lo va a decir, no cooperan.)

Hinata asintió...

—Ya veo... Debe ser cosa de la resonancia de almas que mencionó la abuela... A determinada distancia, pueden sentirse una parte con la otra...

Natsu asintió...

—Mejor que no sospeche... En dado caso, podemos tomarlo por sorpresa.

Naruto habló de nuevo, esta vez con un tono más alerta.

—(Aun así, debemos tener cuidado... Tengo la sensación de que estos muros de carne están drenando la energía natural... Si no fuera por Kurama y Matatabi, estas paredes ya les habrían drenado el senjutsu.)

Natsu asintió... Ya había recibido la alerta de su compañera felina...

Pero antes de que pudieran dar un paso más...

CLAC.

Un sonido seco, húmedo, llegó a los oídos de las dos asesinas...

Hinata se detuvo.

—¿Escucharon eso?

Natsu alzó una mano, pidiendo silencio.

El ambiente se congeló. Un viento suave sopló desde el fondo de la cueva... pero era espeso, caliente... como un aliento...

—El muro... —susurró Hinata, desviando su mirada a este...

La Hyuga enfocó la mirada... Logrando verlos... Ojos.

Decenas de ellos.

En las paredes, en el techo, en el suelo. Ojos de todos los tamaños. Algunos humanos, otros claramente no. Todos, absolutamente todos, mirando directamente a ellas.

The lostDonde viven las historias. Descúbrelo ahora