El cielo era un océano de nubes y ventarrones.
Corrientes de aire gélidas rasgaban el silencio en cada dirección. El grupo ahora volaba a una altura inhumana, tan arriba que incluso el Susanoo de Sasuke apenas lograba mitigar el frío abrasador del viento. Kurotsuchi los transportaba a todos dentro de una estructura del Susanoo semiperfecto, usando el jutsu de aligerar para levantarlos y volar... Esto a una altura extrema, por encima de las nubes, donde el oxígeno era escaso y el silencio, absoluto... Con tal de no ser detectados.
Dentro, el grupo guardaba silencio.
Sasuke permanecía de pie, con el Mangekyō aún activo mientras mantenía el Susanoo cubriéndolos parcialmente. Su expresión era más sombría que de costumbre. Sasuke estaba sentado, con la mirada fija en su nuevo brazo.
Lo movía lentamente, abriendo y cerrando los dedos artificiales con torpeza. La prótesis estaba hecha de madera reforzada con hilo de chakra, un brazo improvisado extraído de uno de los títeres rotos de Kankurō. Las uniones eran toscas, los dedos temblaban al moverse, y cada movimiento emitía un leve chirrido mecánico...
Kankurō había ofrecido esta solución, para al menos permitir que Sasuke no quedara totalmente vulnerable...
(Es molesto...) pensó Sasuke mientras intentaba flexionar el índice. (¿Cómo diablos puede Kankurō controlar un cuerpo entero con unos pocos dedos... y a mí me cuesta mover solo esto?)
El frío hacía que sus articulaciones, incluso las falsas, dolieran. El brazo títere estaba envuelto en vendas para fijarse al hombro cauterizado, y aunque era tosco, le permitía mantener algo de equilibrio y capacidad de reacción.
Era más de lo que tenía hace unas horas.
Suspiró por lo bajo y bajó la mano.
Temari lo observaba de reojo desde la esquina. A su lado, Kankurō se mantenía en silencio, abrigado bajo su capa de viaje. Más atrás, Danzō parecía dormitar, aunque nadie se fiaba realmente de él.
Pero la tensión era tan espesa como el aire en esa altura.
Temari fue la primera en romperla.
—Han pasado cuatro horas —murmuró—. ¿Seguimos sin hablar?
Nadie respondió.
—¿Qué pasó entre ustedes dos? —preguntó finalmente, mirando hacia Danzō—. Desde que salimos de la cueva, el ambiente se volvió irrespirable.
El anciano alzó ligeramente el rostro, su voz áspera.
—Tuve que decirle la verdad.
Sasuke giró lentamente el rostro hacia ellos.
—¿Ya lo sabían...? —su voz era firme, pero contenía algo más... decepción.
Temari sostuvo su mirada. Su respuesta fue inmediata.
—Sí. Nosotros trabajábamos con Naruto y Hinata desde el principio. Confiábamos en ellos.
Kankurō no dijo nada al principio. Solo bajó la mirada.
Pero Sasuke no parpadeó.
Temari apretó los labios.
—Probablemente cometimos un error —confesó—. Les confiamos la vida de Gaara. Y ahora está muerto. Igual que Naruto. Y nosotros... seguimos vivos, como piezas sueltas. Como si fuéramos... esclavos de Naomi.
El silencio volvió, más agudo que antes.
Kankurō apretó los puños, pero su voz fue suave.
—Temari... no hables así. Esa mujer era un monstruo. Entiendo tu dolor, yo también extraño a Gaara, me duele. Pero si no hubiéramos confiado en Naruto cuando lo hicimos... Gaara habría muerto mucho antes. No podemos saber si hubo una mejor decisión. No podemos culparnos por sobrevivir.
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The lost
FanfictionEstá historia es la continuación de fugitivos... han pasado 4 años desde los eventos de la historia anterior, el mundo ya no es lo que solía ser, las personas tienen miedo, el enemigo es cada vez peor, pero nadie puede hacer nada... Finalmente, lueg...
