42 [¿Redención?

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En otra zona del País del Fuego... ya era casi medianoche. Se podía ver una pequeña cabaña... La casa era pequeña, silenciosa, y se encontraba al borde de un pueblo que apenas sobrevivía a los restos del sistema colapsándose.

En aquel pueblo no había guardias, ningún ninja a la redonda, ni emblemas; simplemente era un pueblo civil más del montón... Estaba escondido en medio de un denso bosque...

La cabaña tenía la luz apagada, apenas iluminándose con una vela simple, mientras una figura observaba desde la ventana a la distancia...

Se trataba de Rin Nohara, quien parecía cautelosa... Observaba al frente de su cabaña, a unos 30 metros, donde había una fogata improvisada bajo la luz nocturna.

Alrededor de la hoguera, se podían ver varios aldeanos que conversaban.

—Apareció de la nada... —susurró un anciano—. Tomó el poder sin siquiera lanzar una guerra... Esa mujer... Es aterradora...

—¡No puede ser real! ¡Una mujer con ese poder no existiría sin que nadie lo supiera antes! —refutó otro aldeano, más joven.

—Pero todos vimos esa transmisión en nuestras mentes. ¡Eso fue real! Tanto como la muerte del Hokage...

—¿Y si es divina...? —murmuró una mujer—. ¿Y si es como en las leyendas de dioses antiguos? En la transmisión... Se pudo ver que hizo que los muertos regresen... Y dijo que cumplirá los sueños de todos...

—¡Eso suena a manipulación! ¡Magia negra! ¡Eso no es un dios, es un demonio!

Las voces discutían fuertemente; las personas estaban divididas por sus opiniones... Rin los observaba con el ceño fruncido... Lo sabía... Este pueblo, ignorado por el sistema, se estaba convirtiendo en un campo fértil para el caos...

(Aunque la gente aquí no es violenta... Tengo el presentimiento de que ya no es un lugar seguro... Esa transmisión... Esa maldita transmisión...)

Rin apretó el puño sobre el marco de la ventana. Naomi no solo había derrotado a los Kages. Había tomado el control de los daimyō, había destruido el corazón del mundo ninja y sembrado confusión en cada rincón del continente. Lo peor de todo: todo ocurrió de un momento a otro... Ella simplemente apareció, como si siempre hubiera estado ahí...

Pensar en esto era un horror... Aunque estaba retirada, seguía siendo una ninja... Una veterana de la guerra... Cada vez que pensaba en aquella transmisión, esto la llevaba, inevitablemente, a una sola pregunta...

(Kakashi... ¿Dónde está Kakashi?)

Ni siquiera sabía si seguía vivo. Y eso la carcomía por dentro... Era su único compañero de equipo con vida, su amigo más cercano, y una de las pocas personas importantes para ella en este punto...

Ella agachó la mirada mientras tomaba aire...

—Mamá...

Una voz dulce la hizo salir de su trance... Rin giró la cabeza suavemente.

Shiomy estaba en la sala, de pie, con una mirada triste; el brillo en sus ojos era apagado...

—Tengo hambre —dijo, con una voz suave, arrastrada por el sueño, pero se notaba que ella no podía dormir...

Rin le sonrió con ternura y caminó hacia ella, acariciándole el cabello.

—Voy a prepararte algo —respondió, intentando conservar la calma...

La realidad es que esto era muy pesado para ella... Ahora mismo quería llorar y pedir auxilio... Pero no podía permitírselo. No podía ser débil frente a su hija...

The lostDonde viven las historias. Descúbrelo ahora