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Ambos se habían quedado dormidos durante una breve siesta de aproximadamente 30 minutos

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Ambos se habían quedado dormidos durante una breve siesta de aproximadamente 30 minutos. Cuando despertaron, la noche estaba tranquila, y el ambiente en la habitación seguía cálido y relajado.

Magnus se volvió a concentrar en estudiar y Alexander, se tomó el tiempo para divagar.

Todo parecía marchar bien. Disfrutaba estar con Magnus, tenerlo cerca y compartir esos momentos simples. Había algo especial en la manera en que sus conversaciones fluían, en cómo podían estar hablando de todo o simplemente disfrutar del silencio. Le encantaba saber que ambos estaban en la misma página: conociéndose, explorando esta conexión que parecía crecer con cada encuentro. Sin embargo, Alexander aún no podía ignorar las inquietudes que rondaban su mente. Magnus acababa de salir de una relación tóxica, y Alexander no quería presionarlo. No buscaba forzar nada, ni provocar confusiones. Pero tampoco quería quedarse atrapado en esa delgada línea entre el "¿qué somos?" y el miedo a hablar de sus sentimientos.

Alexander suspiró, su mirada se desvió hacia la ventana. Aún podía sentir el fantasma del beso que compartieron más temprano. Sus labios todavía hormigueaban al recordarlo: un beso lleno de emociones, tan suave y sincero que lo había dejado sin aliento.

Magnus, notando el silencio de Alexander, levantó la mirada de su libro. Una sonrisa juguetona se dibujó en sus labios.

—¿En qué piensas? —preguntó Magnus suavemente, cerrando el libro y dejándolo a un lado.

Alexander dudó por un instante, pero finalmente alzó la vista y se encontró con los ojos de Magnus. Había algo en ellos que le daba la confianza para ser honesto.

—¿Puedo confesarte algo, Magnus? —preguntó, intentando mantener su tono neutral, aunque su corazón latía con fuerza.

Magnus inclinó la cabeza, curioso, pero asintió con seriedad. —Claro que sí.

Alexander respiró hondo. —Tú me gustas.

La sonrisa de Magnus se ensanchó, pero no interrumpió. Dejó que Alexander continuara.

—No sé qué somos, ni qué podríamos ser... —prosiguió, tratando de ordenar sus pensamientos—. Pero me gusta estar contigo. Me gusta cómo me haces sentir, y quiero conocerte más, sin presiones.

Magnus se inclinó un poco hacia adelante, su mirada fija en la de Alexander. Su sonrisa se suavizó, volviéndose más cálida. —Alexander… —comenzó, con una dulzura que casi lo desarmó—. Tú también me gustas. Mucho. Y sé que mi situación no es sencilla, pero quiero intentarlo contigo. Quiero que nos demos el tiempo de conocernos.

Alexander sintió cómo el peso que había cargado se aligeraba un poco. .

» También quiero que mi hermano lo sepa —. La declaración fue tranquila, pero firme.

Alexander parpadeó, sorprendido. No había esperado eso. —¿Estás seguro? —cuestionó, intentando sonar calmado.

Magnus asintió. —No quiero esconder esto. No sé hacia dónde vamos, pero quiero que las personas importantes para mí sepan que estoy empezando algo con alguien que realmente me gusta. Supongo que es pronto, pero ocultarlo me hace sentir malvado.

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⏰ Última actualización: Apr 30, 2025 ⏰

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