XXIII

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La felicidad nunca había estado tan lejos de ellos pero no lo sabrían hasta ya muy tarde, tan solo podrían tener deseos, como ahora, mientras corrían por el gran bosque sintiendo seguridad, sintiendo que nada podría arruinar lo que tenían.

Jane era una vampiro que nunca había consumido sangre de animal, no le agradaba en absoluto o almenos era lo que afirmaba, no era tan distinto a la de los humanos, pero aquella adrenalina y sentimiento de fuerza que le otorgaba nunca podría conseguirlo con unos cuantos pumas o ciervos.

Su compañera lo sabía, no sería sencillo conseguir que se acostumbre a la vida que había llevado pero debía hacerlo, tenían suficientes bolsas como para aguantar más tiempo, pero en algún momento se acabaría y eso solo significaría una cosa.

—Lyra.

Ella estaba a su lado, con un ligero seño fruncido y una mano sobre la suya, ya no estaba sola y esperaba nunca volver a estarlo, pero su confianza no le permitía ceder a lo que todo parecía indicarle el inicio de su felicidad.

Todos parecían ocultarle algo, alguna cosa que le ayudaría a conseguir aquel alivio que necesitaba, porque nunca había sentido necesitar saber algo para poder vivir el resto de sus días sin sentir culpa.

Aro Vulturi, la familia Cullen e incluso Jane lo sabían, todos excepto ella, pero ¿Por qué? En definitiva no creería aquel estúpido discurso de que callaron para evitar atraer problemas a ella, no, solo deseaba la verdad por más cruel que sea.

—¿Puedes decirme? —Jane apartó su mano— Es mi pasado, tengo derecho.

—No, no lo tienes.

La hermosa burbuja de amor que se había formado en los días que estuvieron juntas acababa de romperse, era tan frágil que ni siquiera lo había notado, tan perfecto que parecía mentira y ahora, el ambiente comenzaba a ser hostil.

—¿Me pasó algo? —Lyra susurró— Tan solo recuerdo este bosque, el sol en mi cuerpo y después despertar en esa cabaña, pero tu-

—No lo sé, prometí una cosa antes de despertar y hace mucho que rompí ese juramento.

—¿Qué era?

—Volver a ti.

Lyra tomó la mano de la pelirrubia y después la cubrió con su cuerpo, estaría dispuesta a todo para que su compañera estuviese a salvo pero al ver a la licántropo frente a ella supo de inmediato que no habría de que temer.

Ella venía cargando lo que parecía ser una pesada mochila, el suspiro que soltó al dejar de sentir el peso fue una de las acciones que la delataba, pero fue extraño al verla sin Seth, el chico que parecía no dejar ni por un segundo.

¿Lo habrían capturado? Talvez Leah se había vuelto una espía de los Vulturi, o quizá de los Cullen.

—Seth se quedó junto a Sam —mencionó al sentir su desconfianza—, no es bueno dejar ir a dos lobos por ahí y menos dejarlos ir cuando se acercan problemas.

—¿Problemas?

—Sí, problemas rubia —era Leah y simplemente Leah—. Pero habrá tiempo para hablar de eso después, Lyra, enserio necesito descansar.

Y fue suficiente para acercarse a la pelinegra, comenzando a cargar la mochila por ella mientras volvía a la cabaña, siendo seguida por su amiga y su compañera quien aún no confiaba en la licántropo que tomaba su tiempo en observar sus alrededores.

Si había algo que comprendía de este lugar era que no parecía tener temor, talvez porque ya no recibían a nuevas personas en sus calles, o almenos eso era lo que William le aseguraba.

"Trust me"- |Jane Vulturi|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora