35.- Liars II

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El pitido final resonó en el estadio como un rugido, llenándolo todo por unos segundos

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El pitido final resonó en el estadio como un rugido, llenándolo todo por unos segundos. Kevin levantó los brazos al cielo, empapado en sudor, con el corazón golpeándole el pecho con fuerza.

Habían ganado. Otra vez.

Mientras sus compañeros corrían a celebrar, abrazándose y gritando por la victoria, Kevin buscó entre la multitud sin siquiera pensarlo. Sus ojos, siempre guiados por el mismo impulso, fueron directo hacia ella. Renata estaba a un costado del campo, observándolo con esa expresión que solo él sabía interpretar. Una mezcla entre orgullo contenido y esa alerta constante que parecía acompañarla desde que volvieron a encontrarse. Como si incluso la felicidad tuviera que venir con cuidado.

Kevin sonrió apenas. No podía acercarse. No ahí. No en ese momento. Pero ella lo estaba mirando. Y eso era suficiente.

Los camarógrafos lo interceptaron antes de que pudiera llegar al vestidor.

—¡Kevin! ¡Kevin! ¿Unas palabras para la prensa?

Él asintió, acostumbrado a ese momento. A las cámaras, las preguntas y esa parte del fútbol que venía después de cada partido. Pero esta vez había algo diferente. Algo que le quemaba por dentro y que no podía fingir que no existía.

—Increíble partido, Kevin. ¿Qué se siente volver a marcar después de semanas fuera?

—Se siente bien —respondió mientras se limpiaba el rostro con la toalla—. El cuerpo responde cuando el corazón también está donde debe.

La reportera arqueó una ceja, claramente intrigada por sus palabras.

—¿Te refieres a tu regreso a la cancha o a... algo más?

Kevin sonrió ligeramente, como si supiera exactamente hasta dónde quería llegar.

—Digamos que, a veces, uno necesita reencontrarse con ciertas cosas para volver a jugar como sabe.

—¿Hablamos de fútbol o de sentimientos? —preguntó uno de los periodistas, con tono de broma, aunque la intención detrás de la pregunta era evidente.

Kevin hizo una pausa. Podía negarlo. Podía esquivar el comentario y dar una respuesta vacía, como tantas otras veces. Pero decidió dejar caer una pequeña pista.

Solo una.

—Los reencuentros... son importantes. Algunos te recuerdan quién eras. Otros... por qué querías cambiar.

Los reporteros intercambiaron miradas. Todos entendieron que había algo ahí. Algo que no estaba diciendo directamente, pero que se sentía entre cada palabra. Kevin los saludó con un gesto breve y se alejó sin dar más explicaciones. Por dentro, una mezcla de adrenalina y nervios comenzaba a crecer. Sabía que Renata iba a escuchar esas declaraciones. Sabía que alguien terminaría uniendo las piezas.

•••

Kevin estaba sentado al borde de su cama, todavía con la toalla alrededor de la cintura y el cabello mojado dejando pequeñas gotas sobre su cuello. El celular vibraba sin parar sobre la superficie, como si intentara advertirle algo que él ya sospechaba.

Respiró profundo antes de tomarlo. Desbloqueó la pantalla. Notificaciones. Menciones. Etiquetas. Abrió Twitter y la primera frase que apareció hizo que soltara una maldición en voz baja.

"¿Reencuentros que cambian todo? Kevin Álvarez hablando entre líneas de una ex. Y no cualquier ex..." #RenataMayer

La entrevista del postpartido estaba en todos lados. Recortada, compartida miles de veces, convertida en una teoría que crecía más rápido de lo que podía controlar. Su sonrisa apenas escondida, sus palabras incompletas, todo aquello que no había dicho pero que todos parecían entender.

Abrió Instagram. Era peor. Historias reposteadas. TikToks. Edits. Fotos antiguas que ni siquiera sabía que seguían existiendo. Capturas borrosas de aquella vez bajo la lluvia, cuando parecía que el mundo solo estaba compuesto por ellos dos.

"¿Cómo carajos encuentran todo tan rápido?"

Pensó, sintiendo cómo el corazón comenzaba a acelerarse.

Siguió leyendo los comentarios.

"Si no es por Renata, ¿entonces por quién?" "El tipo está enamorado, se nota." "El América va a explotar con este drama." "¿Kevin con la fisio? Estoy viviendo por esto." "Ojalá no le cueste su puesto."

Cerró la aplicación y dejó caer el cuerpo sobre la cama, con el teléfono apoyado contra su pecho. No había planeado que sucediera así. Él solo quería ser honesto. De alguna manera. Aunque nadie supiera exactamente de quién hablaba, ella lo entendería.

Él lo había dicho por ella.

"Ciertos reencuentros te recuerdan por qué querías cambiar..."

Y era verdad. Todo ese tiempo. Todo su esfuerzo. Su forma de contenerse. Sus silencios. Todo había sido por Renata. Pero ahora el mundo lo sabía. O al menos, empezaba a sospecharlo. Apretó el teléfono entre los dedos y abrió la conversación con ella.

Escribió:

"No planeé que esto pasara. No quería ponerlo en evidencia... solo quería dejar de esconder lo que siento."

Leyó el mensaje tres veces antes de enviarlo. Su pulgar quedó suspendido sobre la pantalla durante unos segundos.

Hasta que finalmente lo hizo. Envió el mensaje. Después solo se quedó ahí, mirando el techo, esperando alguna señal.

Liars - Kevin Alvarez Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora