42.- Liars II

439 19 0
                                        

Renata

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Renata.

Semanas después...

Kevin y yo estábamos en el sofá, la luz tenue de la pantalla iluminando solo nuestros rostros.
Él sostenía el celular, deslizando sin parar mientras yo apoyaba la cabeza en su pecho, escuchando el latido calmado que me daba calma.

En la pantalla, titulares y fotos se multiplicaban: imágenes nuestras tomadas en la inauguración, besos robados en público, miradas cómplices en partidos, y hasta memes burlones que ya habíamos visto mil veces.

—¿Y qué tal? —pregunté con una sonrisa nerviosa.

Kevin soltó una pequeña risa, más para sí que para mí.

—Somos los reyes del clickbait —dijo, alzando el celular para que viera una foto donde nos habían editado con coronas y corazones por todos lados.

—Mira este —le señalé un comentario que decía: "La fisio que conquistó al MVP del equipo. Historia de novela."

Kevin negó con la cabeza y me abrazó más fuerte.

—Me da igual lo que digan —murmuró—. Lo importante es que aquí estás tú. Y aquí estoy yo.

—¿Sabes? —continuó——. Pensé que estar en el ojo público iba a ser un peso. Pero contigo, es un recordatorio de que vale la pena. Que no tenemos que escondernos. Que podemos ser nosotros, sin miedo.

Apoyé mi mano sobre la suya, entrelazando los dedos.

—Lo que escriban o digan no cambia lo que somos. —susurré—. Ni lo que hemos construido.

Kevin me besó la frente, lento y firme.

—Contra el mundo, Renata. Siempre.

En ese momento, no importaba la prensa, las redes ni los rumores. Solo importábamos nosotros.
Juntos. Invencibles.

•••

Kevin

El estadio rugía. Miles de voces explotaban en euforia, ondeando banderas, saltando en las gradas.
Ganamos. Lo hicimos. Una final sufrida, larga, tensa... y mía.

Pero cuando el silbato sonó y los brazos de mis compañeros me rodearon para celebrar, mi mirada ya estaba lejos. Arriba. Exactamente en la zona baja de la grada lateral.

Ahí estaba ella.

Renata.

Con el pelo suelto, el jersey con mi número, y los ojos brillantes de orgullo. No necesitaba verla sonreír para saber que lo hacía. No necesitaba oír su voz para saber que me gritaba. Porque la sentía.
Siempre la siento.

—¡Kevin, la foto! ¡Vamos! —gritaban mis compañeros.

Pero no fui.

Empujé las manos que me jalaban al centro de la cancha. Corrí. Sin pensarlo. Subí los escalones de seguridad ignorando al guardia. Y cuando llegué a ella, ni siquiera dije nada.

La levanté.
Con fuerza.
Con decisión.

Sus brazos rodearon mi cuello y su risa explotó contra mi oído.

—¡¿Qué estás haciendo?! —dijo entre sorprendida y feliz.

—Lo único que quiero hacer cuando gano algo —susurré—. Buscarte.

La bajé despacio al campo.
La rodeé por la cintura y la besé.

No un beso rápido. No un beso escondido. Un beso de esos que hacen ruido sin sonido. Que detienen el tiempo, que callan al mundo.

Las cámaras no tardaron.
Los fotógrafos tampoco.
Pero yo ya no vivía para esconderme.

A lo lejos escuché al narrador decir en la transmisión:

"Y ahí está Kevin Álvarez... besando a Renata Mayer en pleno estadio... Parece que hoy no solo ganó un título, ganó mucho más."

Ella se escondió un segundo en mi pecho, riendo y temblando.

—Estás loco.

—Sí. Por ti.

La abracé fuerte.

Todo me dolía. Las piernas, los pulmones, el cuerpo.
Pero el corazón...Ese estaba pleno.

Porque esa noche, entre la copa, los gritos y las luces...mi victoria más grande fue tenerla a ella en mis brazos.

Liars - Kevin Alvarez Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora