¿En qué momento ha pasado de fantasear con la chica más guapa de la clase a estar metida en su cama recibiendo caricias en la espalda? Ser la protagonista de una serie americana adolescente nunca se ha sentido tan bien.
Violeta nota la sonrisa de Chiara sobre su cuello y no puede evitar copiarla. Igual a ella no se le está ocurriendo esa metáfora tan peliculera pero también se siente en una nube teniendo la chica de sus sueños descansando sobre ella.
Y aunque ambas se quedarían a vivir en ese momento saben que ya han alargado demasiado lo inevitable. Es por eso que Violeta busca sus labios para darle un beso que aunque corto no pierda esa intensidad tan característica de ellas.
- Ese beso debería ser de buenos días, pero parece más de despedida - dice Chiara frunciendo el ceño.
- Creo que va siendo hora de desayunar, ¿Quieres que luego te acompañe a casa? - pregunta Violeta apartando un mechón de pelo de la cara de la menorquina.
- ¿Me estás echando? - pregunta ahora Chiara con un tono de falsa ofensa.
-A mí me encanta que estés aquí pero en algún momento tendrás que volver a tu casa y sé que lo estás aplazando - responde Violeta.
- ¿No crees que sería buen momento de mudarnos juntas? - pregunta Chiara ganándose una carcajada de la pelirroja.
-Sí, y de casarnos también, anda tira - responde Violeta mientras la empuja suavemente para poder levantarse de la cama.
Tras un desayuno interrumpido por varias sesiones de besos y caricias al fin ha puesto rumbo hasta su piso. Violeta insisitió varias veces en acompañarla pero le apetecía un paseo solitario para ordenar sus pensamientos. Tras veinte minutos llega por fin a su puerta, cuenta hasta diez, coge aire y se adentra en su piso. Cuando al fin es capaz de pasar más allá de la entrada se da cuenta de que la única presencia que la recibe es la de Martin que se encuentra sentado en la mesa del salón con un bol de cereales.
- Keeks, pensé que serías Ruslana - dice levantándose y recibiendo a la chica con un abrazo - ¿Cómo estás?
- Bien, mejor, me quedé a dormir con Violeta - dice Chiara mientras se deja envolver por Martin.
- ¿Algo que contar? - pregunta mientras se aparta levemente y mira a Chiara con las cejas alzadas y una sonrisa pícara.
- Mucho, aún no sé si me lo creo del todo - dice Chiara mientras toma asiento en el sofá seguida de su amigo.
- Me puedo imaginar por donde van los tiros, te veo muy feliz - confiesa Martin - y ya era hora.
- Si, la verdad - dice Chiara mientras deja caer su cabeza hacia atrás y suspira - oye, si Rus no está aquí, ¿donde está?
Violeta no ha parado de sonreír en toda la mañana. Ha decidido que ese ataque repentino de alegría debe ser aprovechado para poner la música a tope y hacer todas las cosas que lleva aplazando meses, entre ellas, ordenar los libros que llevan en cajas desde que se mudó.
Es cuando va por la segunda caja que oye el timbre de su casa.
Ya se ha olvidado Denna las llaves otra vez.
- Dennita, a ver si nos compramos un llavero o algo - dice mientras abre la puerta - ¿Qué haces aquí?
Ruslana ha hecho un ejercicio mental muy parecido al de Chiara para poder plantarse ante la pelirroja que ahora la mira desde el otro lado de la puerta. Si antes le parecía que compartir el mismo tono de pelo les hacía casi hermanas ahora mientras la observa con cara de querer asesinarle le parece que es como estar mirándose al espejo.
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Arde
RomanceChiara se muda a Madrid con sus dos mejores amigos para empezar la universidad. Allí conocerá a Violeta y juntas se darán cuenta de la conexión que hay entre ellas mientras todo arde a su alrededor.
