- Lo siento, no puedo
No es capaz de mirarla a los ojos mientras lo dice. A penas se lo plantea. Solo quiere salir de ahí. Sabe que no debería. Que tendría que quedarse y ayudar a Chiara con la conversación a la que va a tener que enfrentarse. Sabe que las palabras de Ruslana carecen totalmente de sentido. Sabe que nada de eso es verdad. Pero lo que no sabe es cómo afectará todo esto a Chiara.
Tampoco quiere saberlo.
Al menos no todavía. Ahora mismo solo quiere huir. Refugiarse en sí misma.
Le encantaría poder apoyarse en otros, pero nunca lo ha hecho. No sabe ni siquiera si sabría cómo hacerlo. Nunca lo ha necesitado realmente tampoco, siempre ha sido ella la que ha tenido que tragarse todo y apoyar al resto, al fin y al cabo alguien tiene que hacerlo. Nunca le ha resultado demasiado difícil hacerlo. Siempre ha sido algo innato en ella. Muchas veces ni se daba cuenta de que lo hacía, pero ahora, por primera vez, no puede.
Posiblemente es la primera vez que se muestra tan vulnerable delante de alguien. Nunca ha sido capaz de romperse de esa manera.
Demuestra que a pesar de lo que todos pensamos si tienes sentimientos.
Esa frase se repite en su mente una y otra vez. En parte sabe que es cierto. Claro que tiene sentimientos, pero no siempre los muestra. Sabe que el hecho de querer cuidar de todo su círculo, siendo siempre el pilar de todos y no permitiéndose romperse delante de ellos puede confundirse como que es una persona con un corazón de piedra. Y sabe que muchos piensan eso cuando la ven.
Es también por eso que no espera a ver la reacción de Chiara, no está preparada para que ella también se contagie de esos pensamientos.
Seguramente ya piensa lo mismo.
Entonces solo le queda una cosa que hacer, huir.
Por otro lado, Chiara permanece estática ante la puerta, intentando mantener su respiración lo más estable posible. Lleva las mangas de su sudadera a sus ojos y se limpia las lágrimas. Cuando su mirada se cruza con la de Ruslana siente algo que jamás ha sentido.
Rabia.
Siente como todo su cuerpo se calienta y como sus pensamientos se nublan. Ya no se acuerda de la razón por la que estaba ahí. Solo puede pensar en las palabras de su mejor amiga. La misma que se acerca lentamente y rompe el silencio que se había instalado en el aula.
- Kiki...
- Cállate - dice Chiara mirándola fijamente - no hables más, ya la has cagado suficiente.
Chiara puede sentir las miradas atónitas de sus amigos. Sabe que no se está comportando como lo hace normalmente y eso puede sorprenderles, pero no es capaz de hallar a la Chiara tranquila que prefiere evitar cualquier tipo de conflicto. Y sinceramente tampoco quiere encontrarla.
- Has conseguido cruzar cualquier límite que quedaba en nuestra amistad. Y estoy harta. Harta de que todo el mundo me envuelva en papel de burbuja como si fuera un cristal - dice sin apartar sus ojos de Ruslana - no tienes ni puta idea de lo que piensa o siente Violeta. Ni tú, ni yo, ni nadie. Y tienes aún menos derecho a decirle todo lo que le has dicho porque si de verdad solo quiere "echarme un par de polvos" es problema mío, no tuyo.
- Kiki, perdóname, tienes razón, pero solo estaba intentando defenderte - interviene Ruslana rápidamente.
- A mí no es a la única a la que tienes que pedir perdón. Y ya puedes pensarte bien que le vas a decir porque igual ella tampoco está dispuesta a perdonarte - dice Chiara dando media vuelta para abandonar el lugar.
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Arde
RomanceChiara se muda a Madrid con sus dos mejores amigos para empezar la universidad. Allí conocerá a Violeta y juntas se darán cuenta de la conexión que hay entre ellas mientras todo arde a su alrededor.
