Cuando Violeta le preguntó si confiaba en ella no tardó ni medio segundo en contestar pero nunca pensó que por su respuesta fuese a acabar en un coche rumbo a quien sabe donde, con los ojos vendados y los cascos de Ruslana puestos con su música de rock a todo volumen. Había intentado contar el número de canciones para hacerse una pequeña idea del tiempo que estaría en el coche por si eso sirviese de alguna manera a adivinar el destino de esta escapada, pero había perdido la cuenta hacía algún rato ya.
- ¡¿Cuanto falta?! - preguntó en un tono demasiado alto para el silencio que inundaba el coche.
- Joder, me cago en la guiri, que puto susto - dice Ruslana incorporándose en el asiento.
- No aguanto más - dice Chiara mientras se quita los auriculares - no tiene ningún sentido que lleve música puesta ¿qué es exactamente lo que no queréis que escuche?
- Pues te diría que las indicaciones del GPS pero deberías estar agradecida de no haber escuchado los ronquidos de Ruslana - dice Denna.
- Venga, ponte la música, Kiki, que ya no queda nada, de verdad - dice Violeta volviendo a acomodarle los auriculares mientras le deja un beso en la mejilla.
Cuando por fin el coche se para nota como alguien abre la puerta del coche y la ayuda a salir mientras se vuelve a desprender de los auriculares.
-Bueno, hemos llegado, ahora agárrate a mi brazo e intenta no matarte - dice Denna entre risas.
Un par de tropiezos, gritos de Ruslana y varios escalones, por fin Denna le empieza a quitar la venda. Cuando sus ojos se acostumbran a la claridad puede ver delante de ella una casa de piedra con un jardín enorme lleno de árboles, una barbacoa y lo mejor: una piscina. Son tantas las ganas que tiene de saltar al agua que a penas se da cuenta de que sus amigos están ahí, delante de ella, gritando "SORPRESA".
-¿Qué? - pregunta en cuanto sale del trance.
Es entonces cuando la mente de Violeta empieza a llenarse de dudas. ¿Ha sido demasiado? Igual no está preparada para ver a todo el grupo de nuevo. Igual le parece una encerrona. Mierda, igual la piscina es muy pequeña. Parecía más grande en las fotos pero yo creo que está bastante bien.
-Es una sorpresa, guiri - dice Rusalana sacándola de sus pensamientos - como me digas que no te gusta te parto la cara, que lo le ha costado a tu novia encontrar una casa con piscina.
-¿Lo has organizado tú? - pregunta Chiara girándose hacia Violeta con las mejillas sonrojadas y una pequeña sonrisa.
- Bueno, fue idea de Rus, pero sí más o menos... - dice Violeta con algo de vergüenza de repente.
- Gracias, Vivi - susurra Chiara mientras la rodea con los brazos - es increíble, me encanta.
- Oye que nosotros también nos hemos esforzado, eh - dice Juanjo - que hemos tenido que venir hasta aquí en bus con toda la compra y no sabes lo lejos que está esto.
- Te jodes, haber tenido coche - le dice Ruslana con un tono burlón.
- ¡Tendrás cara, pero si he conducido yo! - dice Denna entre risas.
- Y que buena compañía has tenido, te quejarás.
Chiara no puede evitar sonreír ante el intercambio de palabras entre sus amigos. Está muy feliz de volver a tenerlos a todos juntos pero sabe que tiene un par de conversaciones pendientes con Bea y Álvaro que se encuentran detrás de Martin, Juanjo y Alex.
Ella nota que aunque el ambiente está mucho más relajado ahora, sigue habiendo algo de tensión, por eso se acerca a ellos tras la ronda de abrazos y bienvenidas con la intención de dejarse pedir perdón por ambos, pero cuando empiezan con sus discursos los detiene.
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Arde
Roman d'amourChiara se muda a Madrid con sus dos mejores amigos para empezar la universidad. Allí conocerá a Violeta y juntas se darán cuenta de la conexión que hay entre ellas mientras todo arde a su alrededor.
