Taehyung y Jungkook eran mejores amigos desde algunos meses. Kim se enamoro de Jeon desde el primer momento en que lo vio e intento enamorarlo.
El mundo de Taehyung se vendría abajo cuando Jungkook le dijo que había conocido a Dahyun.
Dahyun era un...
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Siguió escribiendo en su cuaderno, aunque su mano había dejado de moverse con naturalidad. Por dentro, algo se encogía de nuevo. Damián no notó el gesto. Estaba ocupado respondiendo
“¿Nos vemos en el receso? Tengo una idea para hacer sentir mejor a Taehyung. Es importante.”
La sonrisa le salió sola. Dahyun tenía esas ocurrencias que a veces parecían locas, pero también tenía un instinto para el cuidado que él valoraba mucho.
Cuando llegó el receso, Jungkook se levantó más rápido de lo habitual.
Cuando Jeon cruzó la puerta, bajó la cabeza y cerró los ojos por un segundo, como si eso pudiera apagar el hueco que se acababa de abrir en su pecho.
Jungkook llegó al jardín con pasos largos. Dahyun ya lo esperaba sentada en el borde de la jardinera, con dos jugos en la mano.
—Te traje uno, por si tenías sed —le dijo sonriendo.
—Gracias, Dubu —respondió él, sentándose a su lado—. ¿Qué idea tenías para Tae?
Ella se acomodó el cabello tras la oreja antes de hablar.
—Últimamente lo he visto más callado… apagado. Y sé que no me cuentas todo, y no quiero que lo hagas si él no lo permite. Pero creo que puedes hacer cosas simples para que se sienta más querido.
—Ya intenté eso —dijo Jungkook—. Me quedo con él, lo acompañó, le doy abrazos, le compro sus cosas favoritas. Pero igual... siento que no es suficiente.
—Quizá porque estás haciendo cosas que a ti te parecen suficientes —respondió Dahyun con delicadeza—. Pero no es solo estar cerca. Es hacer que él sienta que puede hablar, que puede confiar. Pregúntale más seguido qué quiere hacer, no solo decidas por él. Escríbele cosas lindas aunque lo tengas cerca. A veces los que más sufren también son los que más se esconden.
Jungkook se quedó callado, pensativo. Dahyun tomó aire antes de seguir.
—Puedes sorprenderlo con algo que le recuerde que lo conoces. Alguna canción que le guste, una carta… o un paseo a donde solían ir antes. Háblale de recuerdos bonitos. Recuérdale que él también ha sido feliz.
—Dahyunnie… gracias —dijo al fin—. Eso sí puedo hacerlo. Me haces pensar en cosas que se me olvidan. A veces estoy tan metido en hacerlo sentir mejor que olvidó preguntarle cómo se siente de verdad.
—No necesitas salvarlo, Jungkook —dijo ella con voz cálida—. Solo necesitas estar ahí de verdad. —Jeon asintió.
— También... quería hablar contigo de nosotros. —Jungkook se sorprendió un poco y la miró, curioso.
—¿De nosotros? —Ella asintió.
—Sí, sé que no somos novios todavía, pero siento que cada día estamos más cerca. Quería saber qué piensas, cómo quieres que sigamos. —Jungkook tomó aire, nervioso y a la vez contento.