Entre tanto Ramona y Jean, por fin hacían realidad su sueño, pasar toda la noche juntos.
─Siempre anhele, este momento es como un sueño hecho realidad, pasar toda la noche juntos, despertar a tu lado y, que, al despertar lo primero que mis ojos vean sea tu linda cara, pero eso no era posible, hasta ahora ¿No te parece un milagro?
Durmieron muy juntos, despertaron abrazados volvieron a amarse, se levantaron, se bañaron, Ramona se vistió con ropa limpia, trenzo su pelo como de costumbre, salieron de la habitación, Amparito los vio con la mirada radiante de felicidad, pensó en sus adentros.
No cabe duda de que estos dos se aman más que nada en el mundo.
Desayunaron cuando terminaron revisaron las compras que Amparito había hecho, Ramona quedo muy complacida, era todo lo que estaba apuntado en la lista, la ropita, aunque de baja calidad estaba muy bonita ella se imaginó a sus niños luciéndola, se le ilumino la cara, también por los juguetes.
Él le enseño toda la casa caminaron por el espaciosos jardín, la casa lucia muy bonita en medio de este, él patrón le dijo.
─Esta casa la construí pensando en ti, cada que puedo me refugió en ella, siempre me imaginaba dándote la bienvenida.
Se llegó la hora en que Ramona tenía que volver, ella ingenuamente le pregunto a Amparito.
─¿Cuánto le debo del mandado?
─A mi nada, si hay alguien a quien le tiene que pagar, es al señor.
El patrón alcanzo a escuchar en dialogo entre las dos mujeres y rápidamente le dijo a Amparito
─Yo me hago cargo gracias.
Amparito se alejó, el hombre tomo entre sus manos la cara de Ramona entre sus manos, le susurro al oído.
─No me debes nada, al contrario, quisiera darte más, pero las circunstancias me lo impiden.
Le dio un último beso y salieron rumbo a la estación del tren.
Alicia estaba en la puerta de la estación atenta a cada coche que llegaba, cuando veía que la gente que bajaba no era su amiga, el corazón le latía muy fuerte de la angustia, volteaba a ver el gran reloj que había en la sala de espera y comprobaba que todavía no era la hora en la que quedaron de verse, por la angustia que la embargaba, ella había llegado demasiado temprano, al fin vio el coche que se paraba a la entrada, el chofer abrió la puerta y bajo Ramona el conductor abrió la cajuela y saco las bolsas con el mandado que Amparito había comprado, Ramona y el patrón llegaron al acuerdo que en lo sucesivo, él no se iba a bajar del coche para evitar que algún conocido de ella los viera juntos, para no dar cabida a las especulaciones y esto la pasara a perjudicar.
El chofer cargo las bolsas hasta el tren, ayudo a subir a las dos mujeres y no se bajó del tren hasta dejarlas completamente instaladas, luego se regresó y llevo al señor a su mansión donde lo esperaba su familia.
Ya instaladas en el tren, Alicia le confeso a Ramona sus temores, a lo que Ramona le contesto.
─No tengas pendiente, para los dos, primero esta nuestra familia, y grábate una cosa, tú eres mi amiga y yo no te dejaría en semejante predicamento, puedes confiar en mí.
En el trayecto al pueblo Ramona le contó a su amiga su experiencia con el encuentro con su adorado patrón, todo menos el encuentro amoroso tan candente que tuvo con su amado patrón.
─Pase mucha pena, cuando a la hora de la comida, la señora Amparito me puso unos fierros para comer, yo no sabía que la comida se come con cuchillo y otra cosa.
Alicia se rio de buena gana, le aclaró.
─Se llaman cubiertos, cuchara, cuchillo y tenedor yo te voy a enseñar a usarlos.
─El patrón pago la despensa, te voy a dar el dinero para que me compres los fierros y me enseñes a usarlos y también quiero aprender a leer y a escribir cuanto antes, no quiero avergonzar a mi amado.
─Si amiga yo te voy a enseñar, ahora mismo empezamos las clases.
En lo sucesivo Alicia y Ramona pasaron las tardes, la primera impartiendo sus clases a la segunda, Ramona aprendía rápido, tanto en sus clases de lecciones de lectura y escritura, como en el manejo de los cubiertos y urbanidad.
Tienes que comer con la boca cerrada, no debes hablar con la boca llena de comida, tienes que lavarte las manos antes de comer y cuando bayas al baño.
─Pero si me voy a bañar, para que me lavo las manos.
─No mujer, quise decir que te laves las manos cuando bañas al excusado a hacer tus necesidades.
─Ah ya entendí.
─Esto también se lo tienes que enseñar a tus niños es muy importante la limpieza para evitar enfermedades, tienes que lavarte los dientes después de cada alimento.
─¿Los dientes se lavan con jabón?
─No, pero si los puedes lavar con carbonato.
─Ah bueno, yo después de comer me enjuago bien la boca y me quito la comida de en medio de los dientes y mi abuela Simoncita me enseño a lavarnos los dientes con polvo de tortilla quemada.
─Ah mira con que razón tienes los dientes muy blancos.
─El que quisiera que hiciera todo eso es Doroteo, pero ni modo de yo decirle, a lo mejor se enoja.
─Ya verás, que sí, él ve que tu y los niños lo hacen el también lo va hacer.
Y así entre clase y clase, poco a poco Ramona se fue educando, ella ponía mucha voluntad ya que no quería que su amado patrón se llegara avergonzar de ella.
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Ramona
CintaLas personas que conocieron a Ramona y a su esposo, no terminaban de comprender, que había hecho el hombre para conquistar a su esposa ya que, los dos eran completamente diferentes, era la clásica pareja dispareja, si al menos el hombre hubiese sido...
