A la sombra de Yanayaku

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La neblina fue desapareciendo, dejando que los ojos mortales pudieran contemplar al fin la inmensidad que los rodeaba. En la cima de las montañas que besan las nubes, allí, en tierra sagrada de los misteriosos cabellos de choclo, Ninan Cuyuchi respiró el aire frío que inundó sus pulmones, despertándolo de su ensoñación. Había estado allí muchas veces, pero ahora se veía tan diferente a sus recuerdos, excepto por esas rocas; esas rocas seguían iguales, mucho más antiguas aún, de cuyo interior manaba agua cristalina.

Él se puso de cuclillas frente al misterioso pozo oculto, que nacía de las profundidades, y, hundiendo su mano en el líquido elemento, recogió un poco en la palma para llevárselo a los labios.

—¿Está seguro? —interrumpió Ayara—. El que bebe de estas aguas atará su destino aquí para siempre... su espíritu ya no podrá alejarse... nunca —avisó amablemente.

—¿Crees que tengo miedo? —respondió él, sin apartar la mirada de su reflejo, un rostro que aún no terminaba por reconocer.

Ella ya no dijo más nada y así, el gran príncipe, a pesar de la advertencia, bebió de las heladas aguas de Yanayaku, el pozo sagrado de los Chachapoyas, frente a la multitud que lo acompañaba, demostrando así que sus caminos ya están entrelazados. Dicen que todo extranjero que pruebe su caudal queda destinado a permanecer eternamente en esas tierras, vigilado por el susurro de la selva que jamás olvida; al menos eso es lo que cuentan sus historias.

Se levantó entonces, orgulloso y desafiante, y la miró fijamente, como diciendo: ya ves, ya lo hice y nada pasó. Ella sostuvo su mirada, impasible, como si ya conociera de antemano que no la iba a hacer caso de todos modos.

Al pie de ese pozo, de Yanayaku, donde el viento sopla a ratos un aliento frío y las nubes parecen besar el suelo, allí, donde la espesa neblina nubla los ojos y confunde los sentidos, se colocaron las primeras piedras. Piedras destinadas a elevar la futura ciudad fortaleza de los Chachapoyas.

Los artífices, los hábiles constructores de Kuélap, harían nacer esta ciudad —demasiado pronto quizá, pero inevitable y necesaria—. La ciudad que, en la línea temporal real, sería llamada San Juan de la Frontera de los Chachapoyas estaba a punto de volver a aparecer en este mundo, reclamando su lugar en la historia una vez más.

Ninan Cuyuchi comprendió lo que vio Alonso de Alvarado al crear esa ciudad: un valle elevado, un refugio natural, un punto de dominio; tierra fértil para el cultivo, agua abundante y montañas que vigilan los caminos hacia distintas direcciones. Una ciudad fronteriza, un baluarte frente a la indómita y rebelde región que se extendía más allá del nororiente.

Pero esta naciente ciudad, y todas las llaqtas de los Chachapoyas, necesitaban algo más. Del mismo modo que las llamas dispersas requieren de un pastor, ellos precisaban una guía, un símbolo que los uniera aún más: un lazo capaz de atarlos más allá de los férreos juramentos, esos que a veces pueden reinterpretarse con astuta jurisprudencia. Necesitaban algo físico, algo tangible, real.

Aunque le habían prometido lealtad, él seguía siendo un extranjero para ellos. Lo seguirían, es cierto, pero con el paso del tiempo, diferentes cabezas y diferentes líderes tienden a pensar de formas distintas. Era mejor una sola cabeza, un solo líder. ¿Y quién puede ser?

Podría poner a dedo su candidato, pero prefirió mantenerse al margen: que lo decidan ellos. Si es un candidato muy poco conveniente, nunca es tarde para interponerse, pero no ahora. La elección no fue del todo sorpresa, pero tampoco del todo esperada para él.

Discutieron los señores a puertas cerradas largo rato, una noche y un día, y cuando al fin emergieron de nuevo a la luz de las primeras estrellas, ya tenían una decisión. Entre los candidatos más importantes estaba el señor de Levanto, el gran curandero Chuquimis y Mama Quilla. Pero, guiados por las argucias de esta última, aduciendo que los nuevos vientos necesitan vientos jóvenes, otro nombre entró en la lid. Con su experimentada guía, prometió la anciana mujer, puliría a esa joya en bruto en alguien muy superior a ella y a todos los presentes.

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⏰ Última actualización: Feb 07 ⏰

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