34. Serotonina

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El domingo llegó demasiado pronto para su gusto, Taehyung apenas y podía recordar todo lo que pasaron en su dichoso campamento.

Para empezar, el sábado fue un desastre, Mingyu y JiSu habían llevado lo necesario para hacer un asado pero pasaron  casi una hora tratando de encender la parrilla, y cuando lo lograron olvidaron la carne en el fuego y terminaron comiendo un asado que parecía más tiras de carne seca y dura. Aún así se lo comieron sin mayor problema, no iban a desperdiciar una comida que les había costado mucho.

Eso fue durante la hora de la comida, en la cena comieron varios paquetes de ramen que Jungkook llevo, y todos se sintieron agradecidos con el azabache por haber previsto que algo como quemar la comida pasaría.

Dejando de lado el desastre que hicieron con la comida lo demás fue bueno, inesperadamente sus amigos y los de Jungkook congeniaron bastante bien, Mingyu como siempre siendo el más amigable, y Danielle también se acopló rápido a ellos, terminando por aceptar que en definitiva los buscaría más para salir.

Hoy por fin partían de regreso a Seúl, siendo las cinco de la tarde Jungkook, Mingyu, EunWoo y Jeonghan se encargaban de recoger las últimas piezas de las tiendas de acampar que habían instalado, mientras JiSu, Danielle y Taehyung acomodaban dentro de la camioneta las cosas más pequeñas para liberar espacio.

—Oh, olvidé la maleta de Jeonghan junto al lago, ¿Puedes traerla, Tae?—Le suplicó la rubia, juntando sus manos y poniendo una expresión lastimera.

Taehyung rio un poco y asintió.—De acuerdo, ya vuelvo.

Bajó de la camioneta, estirándose un poco para ver de reojo a su novio, quien llevaba en el hombro una pila de tubos metálicos que servían como soporte para las casas de acampar, escuchando de fondo halagos de parte de Mingyu quien como siempre parecía ver a una entidad divina cuando el azabache hacia una mínima cosa.

Negó en medio de una sonrisa divertida dirigiéndose a buscar la maleta que JiSu había olvidado, fue hasta una bifurcación detrás de unos árboles en donde había visto a la rubia corriendo con la maleta solo para molestar a Jeonghan, de seguro ahí la había olvidado.

Al llegar al lugar se detuvo detrás de un árbol, Park Jimin estaba ahí, sentado sobre una roca junto al lago, mantenía entre sus labios un cigarrillo sin encender y en su otra mano sostenía un teléfono apagado, con la mirada pérdida hacia el horizonte, el cabello le revoloteaba ante la brisa invernal.

—¿Qué haces aquí?—Le preguntó al acercarse, viendo la maleta color rojo junto a la roca en donde estaba sentado.

Park se giró para verlo, quitando el cigarrillo de entre sus labios para sonreír.

—Intentaba hacer una llamada pero no funcionó, supongo que la señal aquí es mala.—Guardo el teléfono en el bolsillo de su pantalón, sacando esta vez un encendedor para poder acercar la flama de este a la punta del cigarrillo, encendiéndolo y aspirando al instante.—¿Qué pasa? ¿Necesitan ayuda con algo?

—No.—Kim se acercó para recoger la maleta, sintiendo en sus fosas nasales el aroma a tabaco.—Ya casi terminamos, afortunadamente tenemos a tres deportistas y un gay activo haciéndose cargo del trabajo pesado.—Murmuró.

Jimin soltó una carcajada, liberando de entre sus labios el humo al quitar este de su boca.—Así que obtienes este tipo de beneficios cuando sales con un heterocurioso. Me estas tentando a seguir coqueteándole al amigo de tu novio.—Rio entre dientes volviendo a inhalar del cigarrillo.

El pelinegro rodó los ojos, sosteniendo la maleta entre sus brazos como si abrazara un peluche.—¿Cómo vas con tu vecino?

Al instante la expresión del rubio pareció perder todo buen humor, arrancó el cigarrillo una vez más de sus labios llenos para mirar a otro lado.

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⏰ Última actualización: 14 hours ago ⏰

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𝑬𝒍 𝒅𝒊𝒍𝒆𝒎𝒂 𝒅𝒆𝒍 𝒔𝒆𝒙𝒐 • [ ᴋᴏᴏᴋᴛᴀᴇ ]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora