27. Los deseos de un hombre II

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Algunos dicen que el sexo es algo sobrevalorado, que la gente alardea mucho sobre ello y realmente no es la gran cosa, hay personas que incluso hablan de sus primeras experiencias como algo realmente decepcionante.

En cambio otros lo adulan y hablan de el como si fuera una necesidad prioritaria en la vida, como si perderte de ese placer fuese un pecado.

Jungkook lo recordaba perfectamente, durante su época en la escuela secundaria tuvo muchos compañeros que hablaban de sexo a su alrededor como si fuera lo más genial del mundo, algunos incluso tenían la desfachatez de obligar a sus otros amigos a ver videos de índole sexual, todo con el fin de demostrar su punto al enaltecer el acto.

Conforme fue creciendo empezó a percatarse de que realmente no era la gran cosa, nunca tuvo algún deseo sexual por alguien, incluso si llego a presentar erecciones estas fueron meramente por impulso fisiológico, cosas como tener sueños húmedos, desear a alguien, todo eso le era ajeno, sentía que flotaba en un mundo completamente desconocido, en medio de un universo que no lo comprendía, que lo miraban raro cuando parecía desinteresado en el tema.

Es por ello que nunca le interesaron las citas, los encuentros casuales o incluso el porno, todo le parecía tan lúgubre, tan sin sentido.

Su entorno familiar tampoco ayudaba mucho, nunca se le preguntó por una novia, una posible pareja, nada.

Así que, en algún punto de su vida llego a creer que tal vez su destino era no sentir ese tipo de placer, ningún tipo de deseo o desenfreno sexual, y es algo a lo que se resignó incluso en la universidad al conocer a Danielle, de quien, a pesar de sentir un gusto visual jamás llegó a imaginarse en medio de una situación subida de tono al estar a su lado.

La vida así de hecho era más sencilla, sin placeres que le nublaran la mente y lo distrajeran de sus metas prioritarias: el estudio, obtener un buen trabajo, buenas calificaciones, etc.

Pero, ¿Por qué justo ahora, cuándo la lengua de aquel pelinegro le recorría el abdomen marcado no podía pensar en otra cosa que en la humedad satisfactoria que le hacía vibrar la piel?

—A-Ah...—Gimoteo bajito, aferrándose a los bordes de la barra tras suyo mientras aquel fiero pelinegro continuaba su labor, esta vez lamiendo el inicio de la pelvis.

Taehyung siempre decía que el orgullo que la vida le había dado nunca le permitiría arrodillarse ante otro individuo, fuera mujer u hombre. Es decir: ¿Por qué hacer algo tan humillante? Que se vayan a la mierda todos.

Pero heló ahí, con las rodillas pegadas al piso y deslizando la lengua en la pelvis semi-desnuda de aquel nervioso azabache, con los dedos de las manos apretando en ansiedad el molesto pantalón holgado que aún cubría la maravilla que lo había hecho llegar al orgasmo hace solo unas semanas.

Podía sentir contra su barbilla la dureza que le golpeaba bajo el pantalón, Jungkook estaba tan excitado que Kim estaba seguro apenas bajará el pantalón y la ropa interior su pene le golpearia en la cara como en uno de esos paneles de esos manhwas bl que en algún momento llegó a leer por mera curiosidad.

—T-Taehyung... Por favor...—Jadeo ansioso, manteniendo el cuerpo tan rígido contra la barra mientras su cuerpo tiritaba ante la expectativa.

Kim lo miró desde abajo, no estaba mejor que él, ya podía sentir un suave hormigueo recorrerle desde el abdomen bajo hasta la entrepierna, el deseo acrecentandose ante la espera de ser atendido.

Pero aún podía esperar, primero quería complacerlo a él.

¿Por favor que?—Le preguntó con la voz más ronca, volvió a pegar sus cálidos labios contra la pelvis, esta vez besando suavemente antes de dar un mordisco, succionando entre sus labios la tersa piel lechosa.

𝑬𝒍 𝒅𝒊𝒍𝒆𝒎𝒂 𝒅𝒆𝒍 𝒔𝒆𝒙𝒐 • [ ᴋᴏᴏᴋᴛᴀᴇ ]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora