24. Melancolía

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Ser vulnerable ante alguien siempre le causaba un vuelco en el estómago, sobre todo porque sentía que podría ser lastimado en cualquier momento, los secretos íntimos se volvían una debilidad si no los revelabas con cuidado.

Hablar de ese tema con Jimin le tomo al menos tres años, más que nada porque temía ser visto de forma diferente por el rubio, como si fuera una perdona sucia, insulsa, faltó de recato, pero nada de eso pasó, Park Jimin fue completamente maduro ante el tema, jamás lo interrumpió y entendió que era algo difícil de externalizar, jamás hubo una mirada de asco ante su relato, y, por supuesto, una vez que hablaron de ello el tema jamás volvió a salir a la luz, sobre todo porque sabía cuanto afectaba a Taehyung.

Lo mismo con Jeonghan y JiSu, fue todavía más difícil hablar de ello con la rubia, pues tuvo que hacerlo para justificar el porqué en algunas ocasiones parecía que a Taehyung le daba asco tener acercamientos con ella, por poco invasivos que fueran, acciones como dar pequeños brincos de susto cuando le tocaba el hombro o pretendía abrazarlo eran bastante frecuentes al punto en que la rubia un día simplemente explotó y le recriminó y el porque parecía ser tan indiferente con ella y no con el resto de sus amigos.

Taehyung tuvo que decirle, el problema nunca fue ella, eran las mujeres en general.

Afortunadamente tanto JiSu como Jeonghan entendieron y al igual que Jimin comprendieron y no volvieron a hablar del tema, era como una regla no escrita, no hablar de ello a menos que fuera Taehyung el primero en hacerlo.

Es por eso que la sensación que ahora tenía en el pecho, mirando distraidanente a un concentrado azabache de gafas plateadas, le hacía picar las puntas de los dedos y relamer ocasionalmente sus labios.

Porque, ¿Cómo decirlo?

Hablar de ese tema con él había sido como quitarle un gran peso de encima.

Era extraño, no entendía aún como es que había tenido el valor de hablar con Jeon sobre uno de sus mayores traumas siendo que apenas llevaban unos meses de conocerse, simplemente la acción de ser rodeado por sus brazos, ver esos tiernos ojos de ciervo mirarlo con una devoción finita, su sinceridad sin igual que a veces llegaba a abrumarlo, todo eso en conjunto le hacían soltarse la lengua como nunca antes lo había hecho.

Y nuevamente, una sensación de pesar le oprimía el pecho.

El miedo.

El miedo a ser vulnerable, a ser pisoteado, a confiar demasiado.

A enamorarse tan perdidamente.

—Que guapo...—Murmuró aturdido, aún con la vista clavada en el perfil de Jeon.

—¿Dijo algo, joven Kim?—La voz autoritaria del profesor de Finanzas resonó en sus oídos.

Al instante todos los pares de ojos presentes en el aula giraron en su dirección, incluidos por supuesto, los preciosos ojos caoba similares a los de un ciervo.

Taehyung se maldijo internamente, por supuesto que había pensado en voz alta, y para colmo el profesor Baek tenía tan buen oído que había escuchado su murmullo a pesar de estar en la última fila.

Chasqueando la lengua redirigió su mirada al expectante profesor, quien lo miraba de forma recriminatoria esperando por una respuesta, con la expresión llena de molestia por haber sido interrumpido. Kim sonrió, incorporándose en su lugar.

—Decía que que guapo se ve hoy, profesor Baek, ¿Ese traje marrón es nuevo?

Al instante toda la clase volvió su vista al profesor, mirando con más detenimiento la vestimenta del mismo.

𝑬𝒍 𝒅𝒊𝒍𝒆𝒎𝒂 𝒅𝒆𝒍 𝒔𝒆𝒙𝒐 • [ ᴋᴏᴏᴋᴛᴀᴇ ]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora