Kayla's POV
La pesadilla terminó con aquellas dos palabras que aun resonaban en mi cerebro como las montañas reproducen cualquier sonido convirtiéndolo en un eco perpetuo.
Hola bomboncito
Dos palabras que pueden sonar de una forma tan inocente, tan dulce que nunca sospecharías que esconden algo malo detrás. Sin embargo no son las letras lo que hacen que esas dichosas palabras me horripilen, sino la persona que se haya detrás de estas.
Mi respiración era agitada y mis músculos estaban tensos, pero a diferencia de las demás veces que tenía pesadillas no estaba cubierta por una fina capa de sudor. Sin embargo notaba algo húmedo descender por mi cara y cuello, y no fue hasta que me toqué las mejillas mojadas que descubrí que estaba llorando. Esa jodida expresión me portaba recuerdos demasiado dolorosos que prefería dejar atrás. De seguro que ya no volvería a pegar ojo en lo quedaba de noche, así que busqué algo que hacer a las 6 de la mañana de un sábado. La verdad era que no me apetecía leer así que me quité el pijama y lo sustituí por algo más cómodo y me calcé las zapatillas de deporte. Antes de salir me comí una barrita energética y bebí agua, acto seguido me puse los auriculares y me dispuse a correr por los alrededores. La verdad es que siempre había querido conocer esta parte de la ciudad así que mataba dos pájaros de un tiro, me distraía y admiraba los lujosos edificios de esta zona.
Brad's POV
Mi móvil suena incansablemente en la mesita de noche, impidiendo que el sueño me alcance. Estiré la mano hasta agarrarlo y contesté sin mirar siquiera de quien era la llamada, me hacia una idea de quien me llamaba a la una de la madrugada un viernes por la noche.
-¿Qué quieres?-contesté con voz ronca
-¿Es esa la forma de tratar e tu mejor amigo?-me reprendió Ashton desde el otro lado del teléfono
-Si me llamas a estas horas sí
-Tio te estás perdiendo una descomunal fiesta en casa de Lincey, saca tu culo de la cama y tráelo aquí.
-Hoy no me apetece ir a ninguna fiesta-dije llevándome los dedos al puente de la nariz y apretando, de fondo se escuchaba la música alta y los gritos de las personas.
-¿Me estás diciendo que el gran Brandon Cooper no tiene ganas de fiesta? ¿Qué coño te has tomado? Porque tio te ha sentado como el culo
-Es simplemente que estoy cansado
-Me importa una mierda que estés cansado, trae tu trasero aquí o voy a buscarte. Te estoy ofreciendo una noche de desenfreno llena de alcohol y chicas y tú la rechazas. No pienso permitírtelo.
Gruñí en respuesta a su insistencia
-Dios está bien,-dije rendido- estoy allí en media hora
Me levanté y me puse una camiseta blanca con unos pantalones negros ajustados y mis convers negras. Puede que no suene muy formal pero es una jodida fiesta adolescente, no necesito ir de gala, además sé que así estoy jodidamente sexy. Cogí mi cazadora de piel negra y las llaves de mi mustang blanco y en media hora me encontraba en frente de la mansión de Lincey, la líder de las animadoras, conocida tanto por sus altas notas y cuerpo de infarto como por ser la única chica popular que ha rechazado a medio instituto.
Al entrar el olor a alcohol y humo inundaban el ambiente, la pista de baile improvisada o salón estaba llena de gente moviéndose al ritmo de la música, saltando meneando las caderas y todos con una fina capa brillante de sudor perlando sus cuerpos. Busqué con la mirada a Ashton hasta localizarlo en una pequeña sala. Estaba sentado en un círculo de gente con una cerveza en la mano, dentro de ese círculo reconocí algunas caras conocidas, la mayoría eran populares y estaban bebiendo o fumando, eran solo cigarrillos pues todos sabíamos que en la casa de Lincey no podía entrar ninguna droga.
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Adoptada por el popular
RomansTodos tenemos pesadillas, son nuestros peores temores hechos realidad, nuestra debilidad sacada a la luz, nuestra vida destruida en pocos segundos. Todos tenemos pesadillas que nos parecen aterradoras, pero al despertarnos desaparecen. Ojalá mi vida...
