Kayla's POV
El camino de vuelta estuvo lleno de risas y música, al principio estuve un poco cohibida por cantar en frente de Bad pero luego él se unió a mí y cantamos como un dúo, nuestras voces mezclándose entre los acordes. Fue simplemente mágico. A decir verdad Brad tenía una voz preciosa y me sorprendía mucho el hecho de que no alardease de ello en el instituto, creo que Brad es más profundo de lo que pueda parecer.
En cuanto vi asomarse la casa-mansión en la que ahora vivía me asusté, me asusté por el simple hecho de que todo se pudiese estropear. Tenía el mal presentimiento de que todo saldría mal y quería aferrarme a esa sensación de bienestar que sentía ahora mismo. Entramos a casa y lo guardamos todo, yo me senté en el sofá abrazando mis rodillas mientras Brad guardaba la cesta del picnic. De pronto sentí unos brazos rodearme.
-No me gusta verte tan seria-susurró en mi oído dejando un beso en mi mejilla
-Estoy pensativa eso es todo-dije encogiéndome de hombros
-Pues no lo estés, sonríe-sentí como sus dedos se movían por mi abdomen causándome cosquillas.
-Para,... por favor-articulaba entre risa y risa
Escuché reír a Brad antes de que se dejase caer sobre mi cuerpo, que había quedado recostado sobre el sofá. Sentí su aliento golpear mi cuello y temerosa acerqué una mano a su cabello para acariciarlo. Nos mantuvimos así un rato hasta que caí rendida en los brazos de Morfeo.
Brad's POV
Me quedaría así por siempre, adoraba esa faceta risueña de Kayla, era despreocupada y aventurera, sexy sin pretender serlo, era simplemente perfecta. Pero eso me asustaba, mucho, en mi vida he aprendido que lo que en un principio puede parecer hermoso puede esconder algo horrible, esperaba que eso no pasase con ella. Levanté la cabeza del hueco de su cuello para mirarla, se había dormido, su manos se había deslizado hasta mi cuello y su caricia me ponía la piel de gallina. Era simplemente hermosa, no creo que ella pueda albergar maldad alguna. Me levanté con cuidado y la cargué en mis brazos, Kayla se acurrucó contra mí dejando escapar ligeros suspiros. Negué con la cabeza mientras caminaba, era única. Una vez que llegué a su habitación la dejé sobre las mantas y me detuve a observarla, de solo pensar en tenerla semidesnuda entre mis brazos volvía a arder. Tomé una respiración profunda y me dispuse a desvestirla, puede que quede como un jodido depravado pero no quería que durmiese incómoda. Primero me deshice de sus zapatos y los dejé a un lado de la cama, cuando volví a levantar la mirada supe que me venía lo peor. Con cautela acerqué mis manos hasta el botón de sus tejanos, procurando no despertarla, lo solté y con delicadeza los bajé por sus caderas y piernas. Se removió incómoda y alejé mis manos asustado, si se despertaba ahora perdería toda la confianza que había depositado en mí. Frunció el ceño y entreabrió sus labios dejando salir su respiración agitada, nervioso me acerqué a su oído y susurré palabras tiernas y reconfortantes para que volviese sumirse en un profundo sueño para retomar mí trabajo. Sentía su piel caliente bajo mis palmas y me tenía que concentrar en no perder el control, ella no se merecía que su primera vez fuese así, primero necesitaba que confiase plenamente en mí. Dejé los pantalones en el banquito de su tocador y me volví a dirigir para quitarle las medias y posteriormente la camiseta, tuve que parar varias veces pues sentir la tersa piel de su abdomen era algo que no podía soportar. Me pasé la mano por la frente y contemplé a Kayla que estaba vestida únicamente por su lencería de encaje azul verdoso. Cuando la vi así vestida en el lago agradecí enormemente que el agua estuviese bien fría o de otra forma no habría podido controlar mi erección.
Me dirigí a su armario y busqué un pijama para ponerle pero algo llamó mi atención, estaba prácticamente escondido, abandonado en el fondo como un juguete antiguo al que han dejado de dar uso. Fruncí el ceño pues Kayla nunca me había hablado se eso y me preocupé de que me escondiese más cosas, pero me tranquilicé al pensar de que probablemente me lo diría todo cuando cogiésemos más confianza. Volví a la habitación y me dispuse a vestirla con el suave pijama, una vez estuvo lista me alejé y la observé, estuvo a punto de despertarse en varias ocasiones y parecía rehuirme pero con unas ligeras caricias y palabras volvía a relajarse. Se veía muy inocente con el pijama verde con estampado de florecillas violetas, solté una risa muda mientras negaba, siempre se veía así de tierna. Por último me acerqué dudoso par desabrocharle el sujetador, la gran mayoría de chicas duermen sin él y la verdad es que parece muy incómodo de llevar así que ni hablemos de dormir. Pasé las manos por su espalda y lo desabroché bajo su camiseta, luego retiré las tiras por sus brazos sacando también las mangas de la camisa y finalmente saqué la dichosa prenda. Esta seguía caliente por el contacto con su piel y con un gruñido lo dejé sobre la cómoda para irme a dar una ducha de agua fría antes de dormir. Esta chica me encendía como un mechero.
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Adoptada por el popular
عاطفيةTodos tenemos pesadillas, son nuestros peores temores hechos realidad, nuestra debilidad sacada a la luz, nuestra vida destruida en pocos segundos. Todos tenemos pesadillas que nos parecen aterradoras, pero al despertarnos desaparecen. Ojalá mi vida...
