Maratón 3/3
Kayla's POV
Continuaba mirando por la ventana, hacia varios minutos que me había despertado, pero veía imposible la opción de moverme. Por desgracia mis ganas de ir al baño eran más grandes que el dolor de mis heridas. Una vez hice mis necesidades decidí ducharme nos sin tener que hacer cierto esfuerzo, los moratones me impedían moverme con velocidad o hacer cualquier movimiento brusco. Mis lágrimas se mezclaban con el agua que caía sobre mí acallando mis sollozos. Y mientras esta me relajaba los músculos mi mente se preguntaba por qué debía sucederme todo esto a mí, que es lo que había hecho para merecerlo y lo más importante, cuanto más duraría pues no creía aguantar mucha más. Una vez limpia me vestí con unas mallas y una camiseta ancha, no tenía intención de salir así que quería estar cómoda. Mi estómago rugía por comida así que me dispuse a bajar a la cocina, no sin antes coger un pañuelo y las gafas de sol para tapar las marcas. Abrí la puerta y miré en ambas direcciones por si había alguien cerca pero no vi a nadie. Bajé a la cocina y cogí una manzana a la vez que leía una nota que estaba pegada en la nevera.
"Hemos tenido que salir a una reunión muy importante, estaremos de vuelta por la tarde.
Besos Sarah y Ryan"
Como no, ellos jamás estaban en casa. Dejé la nota en su sitio y tiré el corazón de la manzana, lo único que quería hacer ahora era encerrarme en mi habitación y perderme entre las líneas de un buen libro. Me dirigía a las escaleras mi móvil sonó indicándome que tenía un nuevo mensaje.
Te esperó en la cafetería del centro comercial
Sharon <3
No tenía ningunas ganas de salir pero sabía que si no lo hacía no me dejaría en paz, incluso sería capaz de venir a buscarme. Así que dejé otra nota diciendo que salía al centro comercial, cogí mi chaqueta y me fui. Caminé con paso lento y desganado hasta llegar a aquella pequeña cafetería. Seguía igual que cuando éramos pequeñas y nuestras madres nos llevaban allí, asientos retro color azul pastel, paredes blancas con innumerables cuadros en blanco y negro y el típico suelo de cuadrados negros y blancos. Adoro ese sitio, es tan acogedor y al estilo de los 60. Cuando entré pude identificar a mi amiga al instante, estaba en una mesa que daba a una ventana mirando su móvil con despreocupación, cosa que dejó de hacer cuando me senté enfrente suyo.
-¿Y ese estilo de ropa?-preguntó frunciendo el ceño en mi dirección, yo solo me encogí de hombros
-No tenía pensado salir-respondí sin más
-Pues cariño necesitas una sesión de compras intensiva-se me olvidó deciros que es una adicta a las compras
-No Sharon, no pienso quedarme a comprar, solamente he venido a tomar algo
-¿Pero por qué no?
-No me encuentro muy bien. Te prometo que otro día será-dije sonriéndole
Nos quedamos en silencio durante unos instantes, ella parecía sumida en sus pensamientos y yo no tenía ganas de entablar conversación.
-Si te hago una pregunta, ¿me la responderás?
-Depende
-¿Estás así por Katherine y sus secuaces?
-No
-¿Entonces qué?
Tragué profundamente intentando pensar en alguna excusa para que no sospechase nada, pero ella interpretó mi silencio como una afirmación a sus sospechas.
-¡Dios mío! Tienes que decírselo a alguien-contestó exaltada
-No puedo-contesté con un hilo de voz
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Adoptada por el popular
RomanceTodos tenemos pesadillas, son nuestros peores temores hechos realidad, nuestra debilidad sacada a la luz, nuestra vida destruida en pocos segundos. Todos tenemos pesadillas que nos parecen aterradoras, pero al despertarnos desaparecen. Ojalá mi vida...
