Desorientación

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La primera vez que Sarada notó que algo no estaba bien, no fue por algo particularmente extraño, ni siquiera podría haber señalado con exactitud qué había llamado su atención, simplemente había algo diferente en la manera en que Shikadai se comportaba, una pequeña alteración en su rutina que, para cualquiera más, habría pasado completamente desapercibida.

Pero ella no era "cualquier más".

Estaban sentados juntos en la sala, como tantas otras noches, el televisor permanecía encendido frente a ellos aunque ninguno de los dos parecía prestarle demasiada atención. Sarada tenía las piernas recogidas sobre el sofá mientras revisaba distraídamente algunas cosas en su teléfono, de vez en cuando levantaba la mirada hacia la pantalla, más por costumbre que por verdadero interés, mientras Shikadai permanecía a su lado con la espalda hundida contra el respaldo y los brazos cruzados sobre el pecho. Sus ojos no despegaban la mirada de la pantalla, pero por alguna razón, Sarada tenía la sensación de que sí le preguntaba de que iba el programa, Shikadai no pudiera responder.

Parecía tranquilo, pero no lo estaba, Sarada lo supo por la manera en que sus dedos se movían discreta pero ansiosamente. El pulgar de Shikadai rozaba repetidamente la costura de su manga, una vez, otra, otra más... siempre con el mismo movimiento, casi mecánico, como si necesitara mantener las manos ocupadas para impedir que su mente se fuera demasiado lejos, llevaba varios minutos haciendo aquello y ni siquiera parecía darse cuenta.

— ¿Pasa algo? —la pregunta salió de manera casual, casi despreocupada, aunque sus ojos ya se habían apartado del teléfono para observarlo con atención.

Shikadai dejó de mover los dedos

— ¿Yo?

— Sí, tú, el único que está aquí conmigo —Sarada ladeó ligeramente la cabeza, estudiando su rostro— llevas como diez minutos haciendo eso

Él miró su propia mano, como si acabara de descubrirla ahí, como si ni siquiera él hubiera estado plenamente consiente de que lo hacía, pero si inconscientemente lo sabía.

— ¿Haciendo qué? —cerró la mano en un puño, aún tratando de ocultarlo.

— Eso —Sarada señaló con un dedo la mano cerrada de Shikadai.

Shikadai soltó una pequeña risa por la nariz y dejó caer la mano sobre su muslo, intentando adoptar una postura despreocupada, pero Sarada alcanzó a notar el pequeño retraso entre la pregunta y su respuesta, también la forma en que evitó mirarla directamente durante un instante.

— Nada, estoy cansado

— No estás cansado —arrugó levemente una de sus cejas, eso había sonado a una excusa de escape fácil.

— ¿Ah, no?

— No —respondió ella sin apartar los ojos de él— te conozco, sé que no es por eso

Shikadai giró finalmente el rostro hacia ella, y durante unos segundos se quedaron mirándose en silencio, él parecía estar buscando una respuesta que pudiera convencerla sin tener que decir demasiado, mientras Sarada esperaba paciente porque conocía perfectamente aquella expresión, era la misma que utilizaba cuando quería evitar una conversación que consideraba demasiado complicada.

— Solo tengo algunas cosas en la cabeza —terminó diciendo.

— ¿Qué cosas?

— Nada importante —alzó los hombros fingiendo restarle importancia, aunque la respuesta fue demasiado rápida.

Sarada entrecerró ligeramente los ojos

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⏰ Última actualización: Sep 18 ⏰

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