(8) Siempre es el sexo

790 6 0
                                    

Resultó que tenía coche. Así que lo más conveniente era dejar el mío estacionado e irnos juntas en su auto. En el trayecto no hubo mucho de qué hablar porque las dos estábamos mosqueadas. Así que sólo nos entretuvimos con las frases comodin de rigor. "Ah, por aquí he pasado", "No está muy lejos de Suburbia", "Grabatelo bien" aunque esa me pareció muy arriesgada, ni siquiera sabíamos que necesitaríamos recordar todo lo que -posiblemente- estaba por suceder. Siempre que te subes al coche de una persona es como subirte a una parte suya, sé que se lee raro, pero así es. Los coches también tienen la personalidad de quien los maneja, los artículos cotidianos, la excesiva pulcritud, o la porquería, y todos, todos tienen un olor particular, puede ser desde gasolina quemada, cheetos, comida para llevar olvidada, hasta aromatizantes varios. En este coche distinguí un ligero olor a vainilla. ¿Aromatizante de vainilla? Antes de llegar a su departamento pasamos a un Extra para comprar algo de alcohol.

Finalmente, el lugar de los hechos. Un departamento pequeño en las callecitas lindas del centro. Viéndolo bien no estaba cerca de su trabajo. Pero no me quería aventurar a verme demasiado preguntona. La decoración era lo más tenue y normal posible (osea que no podía ser una piscótica malviajada). Primer detalle de su personalidad: colecciona ranitas, desde cerámica hasta peluches. Me invitó a "ponerme cómoda" me senté en el primer lugar y comencé a abrir las botellas. Ella se sentó enfrente de mi. Cruzó la pierna. Le di su vaso y cruce la pierna también. Sacó su lap y ambientó el momento, sinceramente no recuerdo las canciones porque me estaba concentrando en verla bien mientras el alcohol nos iba aflojando el cuerpo. Pero sí recuerdo que después de Fight test de The Flaming lips me puse animosa, me levanté y me senté junto a ella para comenzar a besarla -yo no tenía toda la noche y por lo visto era tímida así que debía darme prisa-. El primer beso no estuvo bien. Necesitábamos relajarnos más. Así que seguimos pisteando mientras ella me contaba que le gusta la lluvia, yo le inventé que jugaba domino cuando llovía.

Minutos después -más un chistecillo simplón- volví a intentarlo. Otro beso. Un poco mejor. Sonreímos. Y conforme pasaba el tiempo y los tragos se resbalaban sobre mi garganta me iba encantando la mirada de esa chica. ¡Y qué boca! Perfectamente delineada, suave. Entonces... besos con sabor a uva y vodka. No he contado nada sobre su voz. Tiene una voz ronca y encantadoramente melodiosa. No de esas voces que regañan, ni las disparatadas que balbucean gallos y palabras tontas. A cualquier pendejada le daba una entonación sensual, de hecho ese "Voy a apagar esa luz" nunca había sonado tan sexy. Nunca. Una vez que los sentidos estaban- ¡por fin!- jugando en nuestro equipo, comencé a besarla en el cuello mientras le quitaba el pantalón. Unos calzoncitos celestes me esperaban. ¡Día de suerte! Yo había hecho trampa (iba preparada desde que pise Chillis) así que mi lencería era negra. Lamento deslilucionarlos, para esos momentos la prefiero así. Continuamos dejando las ropas en el piso.

Por respeto a Vanessa (*) no voy a hacer una narración pornográfica de lo que ocurrió. Sólo puedo abrevíar que mi actividad erótica seguramente estaba pasando por una gran bache, porque nuestras sensaciones corporeas estaban sude que sude al punto de la ebullición. Su clitoris que un principio me supo a fresa y después a sandía, terminó sabiéndome a mango. Quedé suspendida en el lado derecho de su cama. Al final hasta escuchábamos los grillos que cantaban en su baño. "¿Cigarro?" "No fumo. Gracias" le dije mientras la miraba. El contacto visual después del coito no hay que perderlo nunca (lo leí en la Selecciones de la abuela y me ha funcionado). Fue entonces saqué mi lado guarro fucker: "Tengo que irme, sorry", "Pero es temprano". No se me ocurría nada más qué decirle, además no teníamos por que intimar. Y creo que lo entendió (¿la experiencia?) porque en menos de quince minutos ya estábamos en el coche. Okay, tengo que ser honesta, cuando estábamos en su coche algo me impedía bajar, eran las ganas de quedarme. Pero ya estaba siendo lo suficiente hija de perra como para darme esos lujos. Nos dimos el último beso. "¿Cómo te llamas?" dijo, "Cassandra ¿y tú?" "Alexis. Empezamos al revés, Cassandra. ¿no?" Supongo que se refería a ¿sexo primero nombre después?."Creo que sí" le contesté con una sonrisita de mustia y me bajé peleándome con el seguro del coche. Sin embargo ella se asomó por la ventana, desafiándome: "¿Casada? ¿Viuda? ¿Soltera? ¿Con hijos?". Le lancé un beso en el aire. "Este, bye". Debería de haberse encabronado pero sólo esperó a que me subiera a mi coche y con la finalidad de verse digna (supongo) arrancó antes de que yo lo hiciera. Sin teléfono, sin mail, sin nada.

A las 12:46 a.m. me acordé de Vanessa:

(*) ligero LOL


Años sin hacer nada (Tema lesbico)-completo-Donde viven las historias. Descúbrelo ahora