(26) Tengo que comprar una trompeta

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No sé si les habrán dicho alguna vez, pero suele pasar que cuando dos mujeres se llevan poca madre, son tan, tan llevadas, que sincronizan sus períodos menstruales. ¡Es cierto! No lo he inventado yo. Ayer mientras estaba echándome el café en la oficina después de llegar con las manos heladas por el frío recibí una llamada de Mafer toda llorosa: "Siempre soy yo la que está consecuentándote, Cass. Lo tenía guardado pero lo quiero decir". Estaba en sus días, era claro. "¿Qué pasa, dime?" "Tú lo prometiste, pendeja. Dijiste que nos meteríamos a la danza árabe y te hiciste bien pinche pendeja y sabes qué (escuché claramente sus moqueos) ¡ya no hay cupo! ¡Gracias, guey!" He tenido tantas pinches cosas en qué pensar que jamás me pasó por la cabeza que yo estaba aniquilando con mi indiferencia el sueño infantil de Mafer. "¡No lo olvidé, pendeja! Nunca pusimos fecha, guey" "Pues ya ni la pongas, eh, se acabó, guey" "Mira, amor, el próximo sábado, después de las clases de hatha yoga, nos paramos en esa puta clase y de mi te acuerdas, nos quedamos, pendeja.


 ¡Confía en mi, guey!" "Pues será la última vez que confíe, guey" dijo toda llorosa y colgó. Les juro que si yo no fuera lesbiana no tendría la paciencia para tratar con tanta vieja temperamental al mismo tiempo. Por ahí de las 12:40 comenzó a sonar el cel de nuevo, ahora era Alexis a quien medio he ignorado con sms mamones. Tuve que contestar porque, en el fondo, me moría de ganas. "¿Qué parte de tuve que doblar turno es la que no entiendes? Le hice el paro a una amiga que siempre me lo hace a mi y me quedé sin saldo. ¿Tengo que ir al Popocatepetl y hacer señales de humo para que sepas que todo está bien?" No se escuchaba enojada, se escuchaba retadora, eficaz, norteña. "No te apures, eh, yo también he tenido broncas y estoy de la chingada". "¡Pues cuéntamelas, mi vida! (me regañó) Si te sientes de la chingada, ven, abrázame y dime lo que te pasa, para eso estoy" Se me bajó lo mamona, es asombrosa.


Quedamos en vernos después del trabajo. Le inventé otra mentira a Vanessa, que Mafer estaba mala, con ella no tengo problema porque como no se llevan nunca le marca. El caso es que pasé por Alexis porque ya no trae coche y nos fuimos a su departamento. Que resultó que no era suyo, se lo está rentando a un guey que hace una maestría en Washington, con razón el mobiliario era muy feo para una chica, aunque la colección de ranitas sí es de ella. Al llegar no pudimos hablar de nuestros problemas porque a pesar del frío nos urgía hacer el amor. Nos quitamos la ropa en chinga y nos tiramos al gozo, después de uno y medio (que fue interrumpido por una llamada telefónica de su mamá) nos quedamos desnudas en la cama, en señal de pausa. He notado que hacer el amor con un músico tiene sus ventajas, te tocan de una manera diferente, es como más sensual el asunto, son más suaves, tienen ritmo, ya sé que suena a cliché pero ella es así, me toca como si fuera su guitarra, muy cuidadosa. 


Mientras Alexis, desnuda sobre la cama, hablaba con su madre sobre un pastel de carne que se había quemado, yo tocaba su abdomen como si fueran percusiones, después toqué el piano imaginario en sus muslos, la armonica en el brazo izquierdo que quedaba libre del teléfono y flauta en el seno izquierdo. Alexis tapaba la bocina cuando quise terminar mi actuación haciendo vocal sound efffects entre sus piernas, pero ahí fue cuando pidió tregua. Tuve que ceder, de lo contrario asustábamos a la señora.


"¿Soy buena alumna, maestra?" le pregunté toda sexual mientras colgaba. "Para nada, tienes que practicar mucho" ¡Dios, qué mujer! Aunque no lo crean ya no hicimos el amor, nos quedamos platicando en la cama con los pechos de fuera. Alexis es la mujer orquesta, toca el piano, la guitarra, el chelo y la trompeta. "Todos los instrumentos son diferentes, Cass, como las mujeres, como las personas" me dijo muy inspirada. "Y ¿cuál es el que tú prefieres?" "Por mucho, la trompeta. Es alegre, es sexy y es discreta, como muy femme, sabes, necesita suavidad, no fuerza". Le pedí que tocara algo de trompeta pero enchuecó la boca, resulta que no tiene. En esos arrebatos locos que hacemos cuando estamos enamorados, le regaló su trompeta a la zorra de Terry como símbolo de amor y esas mamadas y ni siquiera asegura que Terry la tiene. "Era como una parte de mi, creí que lo valía pero... bueno". "Y cómo es que si te gusta tanto no tienes una" "No son baratas. Siempre que estoy por comprarla tengo un gasto. 


Además son muy celosas, los instrumentos de viento se sienten muy fácil". Eso me recordó aquella vez en que me agarré a golpes con mi hermano Aldo porque había regalado mi armónica roja. La que se puso celosa no fue la armónica, fuí yo, habían agarrado mis cosas, ¡qué falta de respeto! Le lloré mucho. "Cuando tengas una, ¿compondrías una canción para mí?" "A webo, un danzón. El danzón de Cassandra" "¡Súper culero, guey!" De pronto me le quedé viendo y no reconocía a la chica tímida de la primera vez, en comparación con la mujer que tenía en la cama. Le comenté lo que pensaba. "Cuando te vi por primera vez sentí algo, sabes. Yo supe que serías la mujer de mi vida al verte. Y cuando me diste ese papel lo confirmé. Cuando llegaste aquí, estaba muerta de nervios, cuando cojimos me encantaste. No me ha ido bien en el amor, pero aún así me la estoy jugando". La besé para callar aquello. Yo le tengo miedo al compromiso, es el fantasma de mis relaciones. 


Años sin hacer nada (Tema lesbico)-completo-Donde viven las historias. Descúbrelo ahora