Me levante porque tenía a una loca desquiciada brincando encima de mi cama como si yo fuera un trampolín .
- ¡Vickiii!- grite- ¿ Qué mierda haces?- le pregunte tirándole mi almohada en la cara.
- Quiero que me enseñes a pelear mejor, así que levanta tu lindo y redondo trasero de la cama- me dijo tirándose encima de mí de plancha y yo la mire como si fuera una alienígena.
- !Ahh, eres una salvaje!- grite- ¿ Acaso no podías esperar a que me levantara?¿ Aparte que hora es? - le pregunte quejándome.
- Son las 2 de la tarde, si soy salvaje y no podía esperar- me dijo levantándose de encima de mí y riéndose.
- Ok, te voy a enseñar pero jamás en tu vida me vuelvas a levantarme- le dije amenazadoramente- ¿acaso no sabes, que puedo morir por no tener las horas de sueño correcta?- exagere y ella río.
- Anda no seas show- me dijo, le saque el dedo corazón y me metí al baño a cambiarme por ropa deportiva, me coloque un sportbrass negro y un licra negro también marca Nike, salí y fui al gimnasio a ver si Vicki ya estaba ahí y así fue estaba sentada en el piso mirando el techo, vestida igual que yo.
- Levántate de ahí, anda- le dije.
- Estoy emocionada- me dijo casi chillando, yo sonreí siniestramente, me las iba a pagar.
- Espero que sigas diciendo lo mismo cuando terminemos- la cara de ella fue épica, los ojos los tenía como platos y luego hizo un puchero.
- Oye- dijo asustada- pero tampoco es que me vengas a matar- me dijo casi suplicando.
- Ya veremos, si aguantas- le dije sonriendo- pero ahora si empecemos 30 minutos con la cuerda y quiero que hagas cruces- le ordene .
- ¡¿ Pero por qué tanto?!- me dijo haciendo drama.
- Tu querías entrenar pues empieza, yo también lo voy a hacer- le dije.
30 minutos después yo estaba fresquecita aun y Vicki estaba sudando como cerda.
- Ok, ahora quiero 100 abdominales- le dije.
- Enserio jamás pensé que fueras tan cruel conmigo- me dijo casi lloriqueando.
- No es ser cruel, esto se llama calentar y si quieres mejorar tienes que aprender a aguantar dolor y tener más resistencia así que mueve tu trasero y haz 100 abdominales- le dije con tono militar .
- Señor si señor- me dijo haciendo un saludo militar y luego empezamos a reírnos.
10 minutos después, en los cuales yo hice 200 abdominales y ella 100.
- Perfecto ahora vamos a pegarle al saco- le dije y no se quejó porque ella sabe cómo pegarle al saco, así que no le explique.
- ¿Tienes vendas?- me pregunto
- Si toma- fui busque unas color negras y se las di, junto con unos guantes rojos
Vi como ella le pegaba al saco y sinceramente lo hace muy bien, yo empecé a pegarle al otro saco que era más pesado pero para mí no, no notaba mucho la diferencia y eso que le estaba pegando con vendas solamente, no quise ponerme los guantes.
1 hora después paramos, tomamos agua y nos hidratamos un poco.
- Ok- dije- ahora sí, vamos al octágono- ella me miro muy emocionada.
- ¡Siii!- me dijo asiendo un extraño gesto y yo solo reí, le di a ella un protector bucal nuevo y otros guantes que dejan a la vista los dedos, yo me coloque mis guantes y el protector bucal.
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La Diabla Del Octágono (EDITANDO)
Teen FictionNikole Galeisha Petrov Rivera alias "la Diabla" La mejor peleadora ilegal en el "underground de Rusia" Se muda a París intentando dejar ese mundo atrás, sin que nadie conozca de su otra persona pero.... Qué pasa si no puede dejar las peleas? Qué pa...
