Capítulo V

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~ Encuentro ~

Harry me estrechaba entre sus brazos, esos brazos fuertes con que le había visto tocar la guitarra eléctrica; y podía sentir la calidez de su cuerpo junto al mío. Tenerlo tan cerca de mí se sentía tan malditamente bien. Cuando su mano bajó hacia mi cintura, alcé mi vista hacia su rostro. Ahí estaba, sonriéndome. También sonreí y me acerqué a su boca, él abrió sus labios y ambos nos fundimos en, ¿Un agujero negro?

Los pitidos frenéticos del despertador me despertaron del todo. Tumbé mi frente contra el colchón cuando me di cuenta que había estado soñando con Harry. El día ya comenzaba de mala manera y ni ánimos tenía de ir al instituto.

Era lunes. Ayer, domingo, me había pasado todo el día en casa leyendo historietas cómicas, comiendo golosinas y galletas horneadas por mama, y no me levanté de la cama por casi medio día. Un panorama fatal para muchos, pero para mí lo era todo.

Apagué el despertador y me puse de pie. Me tomé mi tiempo para arreglar mis cosas, pues esa misma mañana, tenía la primera hora libre de clases. Solté un gruñido cuando recordé que hoy era día de "Literatura Inglesa". ¿Por qué los lunes tienen que ser tan malos? ¿Habrá alguien que ame este día de la semana?

Me vestí con lo típico. Unos ajustados jeans, zapatos simples y para combatir el frío un abrigo gris con botones negros. Después de desayunar, lavarme los dientes y asegurarme de que llevaba los libros que tocaban, me puse en camino. Hacía un día horrible, uno de aquellos que son típicos en Inglaterra.

Me puse los auriculares del iPod y subí el volumen de la música. Hoy era un día ideal para The Rolling Stones así que elegí uno de sus éxitos, "Out of Tears". Esta era una de las canciones favoritas de mi abuelo porque captaba la esencia del invierno, y tenía razón. Todo a mi alrededor era frío, triste y melancólico. Las calles mojadas, los árboles no eran más que ramas, los pájaros no cantaban y toda la gente lucía ropa de invierno con una notable pereza en sus rostros. ¿Cómo puede una estación del año influenciar en nuestro estado de ánimo? Me pregunté mientras seguía mi camino.

Realmente disfrutaba escuchar música y caminar al mismo tiempo. Se sentía como estar en un videoclip, en frente de una cámara mientras cantas con pasión, como si la canción te perteneciera y mueves tus manos para acompañar el ritmo. Me creía una superestrella internacional, lo cual era tonto, pero al final estaba siendo yo mismo y eso me hacía feliz.

El trayecto se hizo más corto y no me di cuenta cuando había llegado al camino del instituto. Estaba pasándolo tan bien que no me percaté de que alguien me daba golpecitos en el hombro. Seguí cantando, ajeno a todo lo que me rodeaba y fue cuando volví a sentir los mismos golpes.

Me di la vuelta con los ruidosos sonidos de la guitarra en mis oídos, y allí estaba él, delante de mí. Harry, con el cabello peinado hacia atrás, una camisa blanca y jeans apretados. Iba perfecto. Mi corazón me latió con fuerza y la maldita sensación de ahogo se hizo presente.

Me quedé paralizado, mirándolo como un idiota enamorado. Estaba hablándome, pero a causa de la música no podía oír lo que decía. Sus ojos verdes y profundos me contemplaban muy abiertos y también brillaban mucho. Yo seguía inmóvil tratando de controlar mi acelerada respiración. Harry me hacía gestos, pero yo no reaccionaba y no hacía nada más que contemplar su rostro. Entonces extendió su mano hacia mí y mi corazón bombeó con más fuerza. ¿Esto en verdad estaba pasando? ¿Iba a abrazarme como lo hacía en el sueño que tuve esta mañana?
La voz del vocalista de los Rolling desapareció y caí en la cuenta de que sólo pretendía quitarme los auriculares.

Destinados » LarryHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora