Capítulo XXI

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~ Un regalo ~

Después de desayunar juntos y de varios besos más tarde, salí del departamento de Harry para ir a casa. Mis pantalones se habían secado de forma aceptable durante la noche, y Harry había insistido en que me quedara con su camisa. Tan embobado estaba en mi burbuja romántica que me había olvidado de la tormenta. Mi memoria se refrescó con rapidez en cuanto puse un pie fuera del edificio.

-Oh, Dios mío -Murmuré, mirando a mi alrededor. Era algo parecido a esas imágenes que muestran en la tele de lugares arrasados por un huracán. El agua salía de las alcantarillas y corría calle abajo. Había ramas rotas dispersas por el asfalto y una de ellas sobre el parabrisas destrozado de un auto deportivo.

"Esto no es algo que se vea todos los días" pensé.

Me quedé en silencio, contemplando aquella escena. Cuanto más caminaba, peores eran los efectos de la catástrofe. Un poste telefónico había caído y hecho pedazos el techo de una tienda. El nivel del agua era mucho más alto y personas, con caras de preocupación, barrían todo lo que podían. El sitio donde se había puesto el reportero, estaba ocupado ahora por un niño pequeño con unas botas de goma que le cubrían casi todo el cuerpo y que jugaba con un barquito de papel.

Seguí caminando, pero estaba vez pensando en lo que había pasado con Harry la otra noche. Aquello tan increíble que me estaba sucediendo no era producto de mi imaginación. Me daba un poco de miedo. Para empezar, no es algo que controlara, y me causaba rabia. Es como si no tuviera autoridad sobre mis sentimientos, como si no me hicieran caso. Toman decisiones por su cuenta y no obedecen la parte racional de mi cerebro. Creo que no estaba especialmente preparado para enamorarme de Harry. Sin embargo, es como si no hubiera tenido opción. Definitivamente era de esperar que descubriera todos los aspectos negativos de un enamoramiento. Y es que me he vuelto peligrosamente dependiente de él. Me siento unido a Harry, o algo así. Quiero decir que si lo apartaran de mi lado, nunca conseguiría superarlo. Me prometí a mí mismo que jamás me sentiría así con una persona, pero es algo que no puedo evitar. La idea de perderlo me pone enfermo. Algunos podrían pensar que eso es amor verdadero, pero para mí no lo es. El amor no funciona como en esas películas románticas, como si fuera algo fácil. En las historias de amor auténticas, las historias de amor que enseñan en las escuelas y las que duran para siempre. En esas historias, el amor hace polvo a los personajes. ¿Y si yo acabo así?

Sacudí la cabeza repetidas veces, eliminando todo lo que pensaba.

-¿Podrías intentar disfrutarlo? -me pregunté a mí mismo.

He encontrado a alguien que me quiere. A mí. Tal y como soy. Hay personas que no llegan a experimentar nada parecido en toda su vida, y yo lo he conseguido a la edad de dieciocho años, así que debería dejar de preocuparme y disfrutar aunque la idea de estar con alguien durante tanto tiempo me intimidara, pero sabía que jamás encontraría a alguien como Harry. Sin duda cualquier desconocido que nos viera nos calificaría de "amor adolescente", pero yo sabía que era mucho más que eso. Supongo que por eso me sentía un poco alterado. En teoría nadie conoce a su alma gemela siendo tan joven. De hecho, hasta un par de semanas atrás, yo ni siquiera creía en las almas gemelas. Pero sabía que aquello era algo bueno.

(***)

Al otro día, en el instituto, el reloj avanzaba con lentitud. Llegué a pensar que ya no servía, pese a que era uno de esos relojes de marca. Mi cuerpo comenzó a necesitar a Harry. El pulso se me aceleró, como si su presencia estuviera cada vez más cerca. Cuando sonó el timbre, yo estaba más o menos preparado, o eso esperaba. Casi todos mis huesos se helaron en cuanto salí del salón. Hacía un frío infernal. Empezó a gotearme la nariz, y el viento me alborotó el pelo y me tiñó las mejillas de rojo. Aunque me moría de ganas de correr hacia la salida del instituto, me obligué a caminar a paso normal. Me pregunté si algún día dejaría de ponerme tan ansioso antes de ver a Harry. El nerviosismo significaba que estábamos enamorados y que resultábamos placenteros el uno para el otro.

Destinados » LarryHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora