Capítulo XVI

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~ Apagón ~

Sentado sobre mis piernas dobladas, observé a Harry, inquieto. Me parecía divertido verlo así, porque era como si hubiéramos intercambiado los papeles. Tomé un sorbo de agua con cautela y esperé a que él empezara a hablar.

Harry tenía la vista fija en la mesita de centro, pero al cabo de un momento irguió la cabeza y se volvió hacia mí.

-¿Estás listo para el discurso? -levantó una ceja.

-Ya te he dicho que soy todo oídos -repuse-. Y no me iré de aquí sin escucharte

Sonrió. Hacer sonreír a Harry estaba convirtiéndose rápidamente en una de mis cosas favoritas.

-Estoy nervioso

Lo empujé de forma juguetona.

-Empieza de una vez

Respiró hondo.

-Supongo que te has preguntado dónde está mi familia

Según los rumores, sus padres murieron y le dejaron un fortuna enorme, pero, ¿Era todo cierto? Fingí no saber nada.

Asentí.

-Pues, es una larga historia

-¿Por qué?

Harry habló durante largo rato. Me contó que se había mudado a Londres con su familia hace diez años atrás. Su padre era el dueño de una empresa de productos tecnológicos que lo había hecho millonario, o más bien, multimillonario. Su madre era abogada. Los dos eran típicamente británicos, conservadores y muy reprimidos. Harry era su hijo único.

-Por eso soy un engreído -dijo con una sonrisa-. Todos los días me decían lo increíble que era

Después de algunos años, el padre de Harry abrió una nueva delegación de su empresa en la capital de Irlanda, sin embargo, después de un tiempo, Harry cayó enfermo.

-No entendía qué pasaba. Un día desperté y no pude levantarme de la cama. Me sentía vacío. Hueco. Recuerdo que mamá fue a mi habitación a despertarme para ir al colegio, pero yo no movía ni un músculo. Tampoco podía comunicarme

Le acaricié la mano.

-Al principio me apoyaron, estuvieron ahí, conmigo -continuó-. Me dejaron descansar y me llevaron a ver a varios especialistas. Gastaron mucho. Creo que pensaban que era un problema pasajero, que se podía arreglar rápidamente. Después, al ver que mi estado no mejoraba, empezaron a perder la paciencia conmigo

-Era una depresión, ¿verdad? -pregunté casi en un susurro.

-¿Cómo sabes eso?

-Es un rumor

Parecía escandalizado por mis respuestas.

-¿Qué? ¿Quién te lo dijo?

Intenté tranquilizarlo acariciándole la mano.

-Bueno, eso nos contó Niall

-Dios, ese chico lo sabe todo

-No te preocupes. No es algo que te haya dado mala fama. En verdad, te hace más... irresistible

-Pero no estoy orgulloso de ello. No es algo de lo que uno deba jactarse, porque la depresión te arrebata el control sobre tu vida

Le di un apretón en la mano para darle ánimo.

-¿Y qué pasó después?

-En realidad es una historia muy dramática -dijo-. Yo iba de maravilla. Era encantador, animado, volvía a convertirme en el hijo que tanto querían. Pero luego me venían depresiones profundas y ellos no tenían idea de cómo afrontarlas. Al final decidieron que no seguirían "consintiéndome", porque los estaba decepcionando. Me compraron este departamento, se mudaron a Dublín y me dijeron que tenía que arreglármelas solo

Destinados » LarryHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora