FIN

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Esa mañana desperté sonriendo. La luz del sol atravesaba las cortinas, tiñendo mi habitación de un amarillo claro. Cerré los ojos y sentí el calor en los párpados. Pensándolo bien, era increíble que el mundo pudiera seguir adelante, como siempre. No iba a dormirme de nuevo, porque hoy no era un día como cualquier otro. Hacía exactamente dos años que se lo habían llevado.

Me salté el desayuno y guardé mi trabajo de clase terminado en mi bolso. Tras ponerme la bufanda con varias vueltas, me preparé para la fría caminata hacia la universidad.

Los aniversarios son extraños. Un hecho en el tiempo que cae en una fecha particular, una marca en el calendario que nos permite contar los días que faltan con ilusión. En los aniversarios, uno se toma su tiempo para mirar atrás todos aquellos momentos que son tan bien representados por nuestra memoria.

Hace dos años, a la misma hora, Harry y yo debíamos de estar entregando nuestras cartas. Las cartas que nos habían permitido escribir para que pudiéramos estar siempre juntos de un modo representativo.

Había muy poca gente sentada en los jardines de la universidad; hacía demasiado frío, lo que fue perfecto para mí, porque necesitaba hacer esto solo, y estar solo es algo que no resulta nada fácil en un lugar como este. Me senté en un banco helado y volví la cara hacia el sol. Tomé mi vaso y lo alcé hacia el cielo.

-Por ti, Harry -susurré-. Y por nosotros

Cerré los ojos, esperando, y justo cuando empezaba a temer que no se volvería a repetir lo del año pasado, empezó a soplar una brisa que movió los árboles, desordenó mi cabello y me puso la piel de gallina. El aire olía a manzana. Percibí su presencia alrededor, en todas partes.

-Te quiero -Dije, y de pronto el sol brilló con más intensidad. Aquello era obra de los dos. No me cabía la menor duda. Y es que, estuviera donde estuviese él en aquel preciso momento, yo sabía que estaba mirando el mismo sol y pensando lo mismo.

Hay algo que aprendí desde aquel horrible día. Y es que lo que debería pasar no es siempre lo que pasa, sobre todo en el amor. Los finales felices solo existen en las secciones de romanticismo de las librerías. En el mundo real, la gente no persigue a sus parejas por cielo, mar y tierra. El chico más popular del instituto no se enamora de la o el mejor estudiante de la clase.

Harry y yo nunca correríamos de la mano hacia donde se pone el sol, porque el amor verdadero no supera todos los obstáculos y no exige un final feliz. Lo que sí hace el amor verdadero es transformarnos, moldearnos, nos permite abrazarnos a una sensación única que llena nuestra alma: el enamoramiento.

Sonreí.

Estaba muy orgulloso de mí mismo, por haber llegado tan lejos después de la separación, en que pensaba que jamás volvería a sentirme vivo. Metí la mano en mi bolso, saqué mi libreta, y la carta cayó de entre las páginas. Me entraron ganas de llorar cuando vi su letra. Tragué para deshacer el nudo que se me había formado en la garganta, la abrí y la leí de nuevo, pese a que me sabía las palabras de memoria.

Louis:

Hay muchas cosas que me hubiese gustado decirte cuando estábamos juntos, y me odiaré para siempre por haber desperdiciado la oportunidad. Pero ahora, a través de esta carta, lo único que te queda de mí, quiero que sepas que te quiero. Nunca se me presentará la ocasión de volver a decírtelo, pero debes saber que, cada vez que leas esto, te lo estaré diciendo de nuevo, esté donde esté. Siempre te querré, por toda la vida, con cada centímetro de mí.

Siempre estaré pensando en ti y en los últimos momentos que compartimos. Estoy muy agradecido por haber podido crear ese recuerdo que me ayudará a seguir adelante día tras día. Pero la vida es larga, Louis. No rompas la promesa que nos hicimos. No sacrifiques tu vida por lo nuestro. Sé tú mismo, vive feliz. Busca la felicidad en todo lo que hagas. Solo te pido una cosa: cada año, en esta fecha, levantemos la vista hacia el sol y alcemos nuestra copa para brindar el uno por el otro. Tomémonos un momento para rendir homenaje a esa pareja joven y bonita que formábamos. De ese modo, siempre estaremos juntos.

Seré tuyo para siempre.

HARRY.

Así es el amor, da lo mismo como ocurran las cosas, nunca desaparece. Una vez que deja huella en nosotros, dura toda la vida. Podemos decir: "Alguien se enamoró de mí, y fue algo hermoso", y eso nadie puede arrebatártelo. Y hay ocasiones en que es necesario recordar lo afortunados que somos por haberlo tenido alguna vez.

Estábamos destinados a estar juntos, pero también a separarnos. Y aunque eso sea doloroso, hay ocasiones en que lo único sensato es dejar de llorar, dejar la vida correr, con luz y amor en el corazón.

~

Quiero agradecer a todas esas personitas que se dieron el tiempo de leer mi fic. Mi intención siempre fue compartir una historia hermosa, que enseñara un poco sobre el amor, y espero haberlo logrado. ¡Muchas gracias!

Recuerden esto:

Cuando alguien se va de nuestra vida, no queda más que llevar el dolor a un rincón del alma, donde se guardan los recuerdos, las alegrías, y las tristezas del amor que fue y no volverá a ser. No debemos caer en cama o bajo depresión, hay que ser valiente y tratar de continuar, esperando que el mañana duela menos.

Un abrazo para todas.

Ignacia

Destinados » LarryHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora