Capítulo XXIV

2.4K 222 32
                                        

~ Juego de bolos ~

A la mañana siguiente y en cuanto terminamos de desayunar, nos fuimos del hotel y tomamos uno de los trenes que ya volvían a funcionar para regresar a Londres y al mundo real. Mucho antes de lo que hubiera deseado, ya había llegado a mi casa después de una despedida de largos besos y cálidos abrazos con Harry, sin preocuparnos de que mi madre nos espiara desde detrás de las cortinas.

Cuando abrí la puerta de casa, mis padres me invadieron con preguntas. Tuvimos una larga conversación, más bien, un largo interrogatorio. Mi padre no podía creer que Harry fuera un adolescente millonario. Tampoco se creía que fuera miembro de un grupo de rock. Pero me llamó la atención su repentina angustia respecto a Harry. Tal vez temía que mi independencia se evaporara en cuanto empezara a compartir mi tiempo con él. Mi madre, por su parte, estaba emocionada y me insistía en que quería que lo llevara a casa para presentarlo de manera formal. Finalmente, terminé ignorándolos y subí a mi cuarto. Encendí la tele de mi habitación para informarme de todos los detalles siniestros que había dejado la ventisca. Me senté por encima de la cama mientras miraba a una animada periodista que desgranaba toda la información.

-Como he dicho antes -dijo con una sonrisa en su cara llena de maquillaje-. No hubo avisos de esta nevada. El Servicio Meteorológico está tan desconcertado como todos nosotros. Pero, al margen de esto, la capital está paralizada mientras la nevada continúa ocasionando trastornos por toda la ciudad. La pantalla pasó a mostrar imágenes del caos producido por la nieve: autos que habían chocado contra camiones, perros que tiritaban, pasajeros aterrorizados que contemplaban los paneles de salidas con ojos desorbitados en las estaciones de tren.

-Ayer, por la noche-continuó hablando-Se produjo un accidente múltiple en la autopista C27, al sur de la ciudad, a causa de las condiciones meteorológicas adversas. Se vieron implicados al menos doce vehículos, y lamentablemente hay víctimas fatales

-Mierda -Murmuré, tapándome la boca con la mano.

En la tele apareció una toma aérea temblorosa realizada desde un helicóptero.

-Los vehículos de emergencia presentaron problemas para llegar a la zona del siniestro a través de la nieve...

Apagué la televisión por miedo a seguir escuchando más atrocidades. Noté en el estómago esa sensación retorcida que se experimenta cuando les sobreviene una catástrofe a otros. Reflexioné sobre esas pobres familias que ahora sufrían la partida de sus seres más queridos. Poco a poco, y sin darme cuenta, imaginé mi vida sin Harry, la posibilidad de no verlo nunca más, como si desapareciera sin previo aviso. Me recliné en la cama y dejé que mi cabeza diera vueltas a estas posibilidades. Casi de inmediato sentí una opresión en el pecho y se me aceleró la respiración. Noté que los ojos se me hinchaban. Me lo imaginé. Imaginé que amanecía en mi cama, con el sol entrando por la ventana, sin nada que me motivara a levantarme. Imaginé que jamás aspiraría su olor ni contemplaría su sonrisa de nuevo. Se me cerró la garganta. Imaginé que pasaba caminando por delante de su edificio sabiendo que él ya no vivía allí. Imaginé que subía al Monte Pimrose con vistas a Londres y recordaba nuestro primer beso, pero ahora el sitio estaba desierto y yo sabía que nunca volveríamos a sentarnos allí juntos. Jadeé, sin aliento. Mi pecho subía y bajaba con rapidez. Abrí la boca para succionar aire, pero fue inútil. Me ahogaba. A pesar de todo, no podía pensar más que en Harry y en el dolor de no tenerlo a mi lado para siempre. Me había sumido en la oscuridad y avancé a ciegas hasta que tropecé y me precipité en el vacío. Me embargó una tristeza inconcebible. Me dolía el estómago a causa de ella. Sentía como si alguien me hubiera partido el corazón literalmente en dos. Y entonces, recuperé el conocimiento.

(***)

-¿Jugar bolos?

Desde nuestra cita en el teatro de Liverpool, ocurría algo raro que empezaba a inquietarme. En las pocas ocasiones en que conseguía verme con Harry después de sus ensayos, él organizaba las citas menos entretenidas. Siempre nos veíamos de día, y nunca a solas. Primero me había llevado a la heladería, luego de compras, después a tomar un café, y ahora nos dirigíamos a jugar bolos.

Destinados » LarryHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora