Capítulo XVII

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~ Besos peligrosos ~

Al día siguiente desperté media hora más tarde. Estaba atrasado, y después de quince minutos luchando para llegar a la hora, había salido por la puerta, con una barrita de chocolate en la mano y el cabello desordenado en torno a la cara. Corrí hacia la salida y choqué con Niall, que salía de detrás de los arbustos como todo un espía.

-¿Niall? ¿Qué hacías escondido en mi casa?

No se tomó el tiempo de dar explicaciones.

-Llevo esperándote una eternidad. ¿Por qué no te has secado el pelo? Pero bueno, cuéntame todo, ¿Qué pasó? ¿Tuviste sexo con él? ¿Cómo fue? ¿Fue malo? ¿Te dolió? ¿Lloraste?

-Niall, ¿No podías esperar a que te lo contara en el instituto?

Sacudió la cabeza.

-No, no podía -empezamos a caminar-. Bueno, ¿Me contarás cómo te fue?

Me esforcé por hablar.

-Oh... pues me fue... bien, supongo

Niall me dio una palmada en el brazo.

-¡Ay!

-Con eso no basta. Necesito detalles

-Niall, en serio, no puedes recurrir a la violencia física para sacarme información

-Sí puedo

-Bueno, si dejas de golpearme, te contaré todo

Niall levantó las dos manos, en señal de rendición.

-Está bien, no más violencia

-Gracias al cielo

-¡Pero ya! ¿Qué pasó? ¿Tuviste sexo con él?

Me recorrió un escalofrío al recordar el pánico que tenía pensando en eso el día anterior.

-No. No pasó

-¿En serio?

Asentí. Pude notar la expresión de alivio en su cara.

-Entonces, ¿Para qué quería llevarte a su casa?

-Solo quería hablar conmigo

-¿Hablar? ¿En serio? ¿Eso es todo?

Moví la cabeza afirmativamente.

-Sí. Él se puso profundo y reflexivo -hice una pausa-. Pero al menos nos besamos

Niall me dio otro manotazo.

-¡Ay! ¿Y ahora qué hice?

-Perdón, es que estoy tan emocionado... -levantó los brazos-. Bien. Ahora empieza por el principio

Le conté todo, con detalles. Niall parecía más entusiasmado por el asunto que yo. Cuando terminé, se quedó callado por un momento y con los ojos muy abiertos.

-Creo que lo tuyo con él va muy deprisa-dijo.

-Eso no te lo puedo negar

Estábamos a unos cuantos metros del instituto cuando una figura alta apareció al final de la calle. Estaba apoyada contra un árbol. El corazón empezó a latirme con fuerza.

Era él.

-Hablando del rey de Roma -dijo Niall.

Harry saludó con la mano y se dirigió hacia nosotros. De pronto, la timidez se apoderó de mí, pues estaba demasiado consciente de lo mal que me veía esa mañana. Tampoco pude evitar comérmelo con los ojos mientras se acercaba.

Destinados » LarryHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora