Capítulo 3

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-Maldición- escuché que alguien dijo cuando la luz volvió a fallar.

Arzalea comenzó de decir que todos moriríamos, que nadie nos salvaría y muchas desgracias que segun ella nos ocurrirían.
En cambio los demás manteníamos la calma y pensabamos como solucionar esto.

-El generador de emergencia- dijo mi mamá emocionada

-¿Generador?- dijo mi enemiga confundida y por primera vez prestando atención.

-Sí, tenemos uno de emergencia, pero esta en el sotano...- y se quedó callada en lo que pensaba- Necesito que dos de ustedes me acompañen.

-Yo voy- soltó Mary de repente.

-Yo también voy- dijo Nicholas.

-Esta bien, los demás cuiden de Nicole y no hagan ruido- dicho esto, encendieron las linternas de sus celulares y se fueron.

Lucas no había dicho nada desde hace un buen rato, Arzalea sólo observaba todo, como analizándolo y Nicole que estaba en el sofá no paraba de temblar y sudar, su estado me empezó a preocupar asi que me acerqué a ella y puse mi mano en su frente, tenía temperatura y sino hacíamos algo pronto,se convulsionaría.

-Lucas- le llamé, pero al parecer no me escuchó- Lucas- hablé más fuerte.

-¿Qué ocurre Odri?- preguntó alarmado.

-Nicole tiene mucha temperatura, tenemos que conseguir medicamentos rápido- dije viendo a Lucas.

-Esta bien, ¿En qué parte tienes los medicamentos?- me cuestionó mientras prendía su linterna.

-Ese es el problema, no tenemos nada, tenemos que ir a la farmacia- dije moviendo mis manos nerviosa.

-¿Donde esta la farmacia? - teníamos dos opciones dejar morir a Nicole o arriesgarnos a salir. ¿Cual deberíamos escoger? esto era muy complicado.

-A una cuadra, Lucas...-estaba por hablar pero me interrumpió

-Vamos, debemos ser cuidadosos si pasa algo quiero que corras y no te dengas -agarro su mochila y caminó hacia la puerta.

-¡Alto! - gritaron a nuestras espaldas- ¿A donde van?- preguntó la voz chillona de Arzalea.

-Vamos a salvar a tu amiga cosa que tu deberías hacer - le respondí cortante.

Hubo silencio y sin esperar respuesta alguna Lucas abrió la puerta, lo seguí, no sin antes asegurarme de dejar la puerta cerrada.
Cuando fijé mi vista en la calle aprecié que todo era un completo desastre, algunos carros estaban abiertos y mal estacionados, los conductores no estaban adentro, había personas llorando y otras aprovechando el caos para saquear casas y tiendas. Mi amigo tomó mi mano y apresuró el paso mientras me guiaba. Logramos llegar a la esquina a salvo, giramos hacia la otra calle y a la mitad de esta se podía ver el letrero que decía farmacia, esta calle estaba más tranquila que la anterior pero aún asi no dejabamos de estar alerta.

-Apuremonos y no bajes la guardia - no contesté, me limite con asentir.

Cruzamos la calle, pero para nuestra decepción al detenernos frente al establecimiento estaba cerrado y con las cortinas abajo. Sin percatarme Lucas se había alejado y no lo veía por ningun lado.

-Pss- moví mi cabeza hacia donde provenía el sonido- Odri, por aquí- reconocí su voz, su cabeza se asomaba desde un callejón, no dude en ir con el.

El callejón era muy estrecho, sólo cabía una persona, todo estaba sucio y el olor era insoportable.
En una de las paredes había una puerta. Tratamos de forzarla y después de varios intentos esta cedió.
Fui la primera en entrar, seguida de mi amigo caminé hacia los estantes llenos de medicinas, Lucas me tendió su mochila.

-Busca algo para la temperatura- susurré.

-Y si llevamos varias medicinas, tal vez puedan servirnos después - contestó de igual manera.

-Nadie se llevara nada de aquí - dijo una voz firme y varonil.

Despacio volteé a ver quien nos hablaba, era un joven un año mayor que nosotros, era alto musculoso y atractivo, pero lo que más llamó mi atención no fue eso, sino que nos apuntaba con una escopeta. Mis piernas temblaban como gelatina y mi cerebro no reaccionaba.

-Dije que nadie se llevaría nada, dejen las cosas en su lugar- y cargo el arma.

-Lucas...de-deberíamos ha-hacerle caso - hablé entrecortada, estaba muy nerviosa.

-Pero Nicole lo necesita -dijo señalando el medicamento - ¿Que quieres a cambió del medicamento? - comenzó a negociar.

Esto pareció dejar pensando al chico, ya que había dejarnos de apuntarnos con el arma.

-¿Tienen un auto?- preguntó más calmado.

-Si- respondí recuperándome del ataque de nervios.

-Queremos su auto, para llegar a algunas de las zonas de evacuación- habló un chico que estaba parado atras del mostrador, no había reparado en su presencia.

-No se los daremos, porque lo necesitamos también- esto pareció no agradarle a los chicos.

-Entonces no pueden llevarse la medicina- dijo el del arma.

-¡No!- exclame en voz alta- Podemos llegar a otro acuerdo- dije bajando la voz.

-¿Como cual? -dijerom desde el mostrador.

-Pueden venir con nosotros, también vamos hacia haya - contesté antes que Lucas.

-Me parece buena idea, ¿Qué opinas Evan?- le preguntó a su amigo.

-Esta bien -respondió este encogiendo los hombros.

Al final accedieron a nuestro trato y nosotros obtuvimos los que buscabamos y otras cosas más, salimos por el callejón, todo seguía igual, al doblar la calle todo había empeorado, esas cosas ya empezaban a deambular en busca de sus proximas victimas. Pasamos desapercibidos frente a ellos y en un rápido movimiento entramos a mi casa, todo estaba en orden, hasta que un grito llegó a nuestros oidos.

-¿Qué fue eso?- pregunto el tal Evan.

-No lo sé- respondí

Otro grito, seguido de un golpe seco. Corrimos a donde provenía el sonido. Al entrar a la cocina, vi a Arzalea y tenia un ¿sartén?, pero ¿Qué hacía con esto?, solto otro grito y golpeo a algo que estaba enfrente suyo. Observé cuidadosamente y vi que eso era Nicole. Ella se transformó en una de las criaturas come carne, retrocedí sin poder creerlo, choqué con la pared provocando que Nicole dirigiera su mirada hacia mi.Cuando vi sus ojos me paralice, estos no mostraban ningun sentimiento, estaban vacios y daban miedo.

-Agachate- gritaron desde el otro extremo.

Al instante reaccioné y seguí la indicación, me tire al piso, despues se escuchó un disparo y el cuerto inerte de Nicole se desplomó, me acerque a ella, el disparo le habia dado justo en la cabeza, al verla derramé unas cuantas lagrimas, Arzalea se puso a mi lado mientras sollozaba.
Los demás ya estaban aquí y mi madre también estaba con ellos. Ella veía todo desde el umbral de la puerta sin mostrar sentimiento alguno.

-Debemos irnos.

Fue todo lo que dijo ante la situación actual.

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Junté el capítulo dos para los que gusten leerlo de nuevo, y como prometí aquí les dejo el capítulo tres y espero que les guste.

El VIRUS [En Edición]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora