Algo daba vueltas en mis pensamientos, me molestaba pero no lograba descubrir qué era exactamente, el viaje que le habían regalado a Vian verdaderamente era una tortura, sin embargo me había dado cuenta que no había fecha establecida y lo más probable era que lo hiciera en el verano, mis exámenes estaban muy cerca y debía terminar los temas que me faltaban, Vian no me abandonaría en este momento.
No quise imaginarlo en una playa, rodeado de mujeres semidesnudas, me abracé a la idea de que él no era de esa clase de hombre y no accedería a irse solo para divertirse, extendería el viaje para más adelante y quizás hasta perdería los pasajes, aunque siendo realista, mi padre no lo permitiría. En cuanto me di cuenta que una vez más meditaba sobre el viaje cambié el rumbo de mis pensamientos.
Ya tenía claro lo que sentía al respecto, estaba loca de amor por ese muchacho y como a cualquier mujer, no soportaba la idea de otras mujeres más hermosas que yo en su vida.
Algo más profundo me atormentaba, me recosté sobre mi cama, mirando el techo y dejé que mis pensamientos divaguen solos, miré los cuatro barrales en las esquinas de la cama que sujetaban el dosel, era la cama de una reina, mi padre siempre me trataba así, no entendí por qué le había regalado un viaje sabiendo cuán involucrada estaba afectivamente a Vian, aunque en realidad no tenía por qué saberlo, siempre me mostré lo más desinteresada posible con mi padre presente, pero él sabía que para mí era importante y ni siquiera me había consultado. Sentí como si se encendiera una lamparita junto a mi cabeza cuando lo hice consciente, lo que me molestaba era que mi padre me había dejado de lado en el regalo, él siempre buscaba la mejor manera de hacerme sentir parte de la familia y esta vez me había dejado afuera de algo muy importante, ni siquiera me había consultado. Salí de mi alcoba huyendo de mis propios pensamientos, bajé la escalera dando pequeños saltos y vi a mi papá, Denisse y Saúl de pie entre los sillones, hablando alegremente con Vian, el terror me invadió, él vestía de una manera inapropiada, con ropa informal y la postura del resto frente a él no me agradó.
—Estaba por ir a buscarte— Me dijo mi padre al verme —Vian ha venido a despedirse—
El aire entró de golpe en mis pulmones y sin embargo me sentí ahogada y mareada, todos los pensamientos entraban a la vez en mi cabeza, podía sentir cómo me atacaban, quedé plantada a dos metros de ellos sin poder acercarme más y lo miré firmemente ¿Cómo podía?
—Serán solo dos semanas— Aclaró Vian con una sonrisa un tanto forzada, era evidente que se sentía culpable.
—Me parece bien, pero me preocupan mis exámenes— Debía dar una explicación sensata de mi reacción.
—No tienes nada de qué preocuparte— Dijo mi padre —Ya he hablado con los profesores, algunos vendrán a hacer un repaso de los temas importantes, con otros podrás asistir a sus clases, te permitirá conocer gente de tu edad—Sus palabras no lograron hacerme sentir mejor.
No podía quitarle los ojos de encima a Vian, sentía un profundo odio, solo había esperado cinco días para irse de vacaciones ¿Tan poco le importaba, tanto deseaba ir a buscar mujeres hermosas? Denisse lo abrazó, deseándole un buen viaje y luego mi padre, Vian agradeció el regalo con profundo sentimiento y luego se acercó a mí, tomó mis manos y me miró a los ojos.
—Compórtate, por favor, no quiero enterarme que has salido a la noche, menos que has tomado alcohol, yo no estaré y debes cuidar la imagen de tu padre, tus actos pueden perjudicarlo—
El odio se encendió en mi interior como una llama, lo único que siempre le había importado era la imagen de mi padre, por eso me cuidaba tanto, por eso no había necesitado pensar mucho para hacer el viaje.
ESTÁS LEYENDO
Si supieras
Ficção AdolescenteConocer a tu ídolo Descubrir que es tu padre... Mell es una joven adolescente con una vida ordinaria y simple, la única diferencia es la ausencia de su padre y el manto de misterio que su madre se dedicó a tejer sobre él. El camino de su búsqueda...
