Miró los copos de nieve cayendo a su alrededor y soltó un suspiro pesado.
—Maldita sea—masculló cuando movió nuevamente sus pies, y con flojera retomó su camino—Hace frio... Estúpida Navidad.
El cielo estaba oscureciendo ya, y poco a poco las calles se iban llenando más y más por la gente que prefiere pasar la navidad afuera que en casa. Pero justo ahora, él tenía que llegar a donde sus amigos se encontraban esperándolo, seguro él era el último y único que faltaba por llegar, pero ¿Se le podía culpar? En ninguna maldita tienda vendían el estúpido conejo de peluche que Kagura había pedido, con accesorios de robot asesino y vestidos intercambiables.
La culpable de todo era Otae, que había sugerido llevar a cabo un intercambio. Vaya mala suerte al haberle tocado la problemática alienígena y sus deseos alocados. En cambio él, había dicho al aire (Pues no sabía a quién le había tocado) que deseaba realmente un poster autografiado de Ketsuno Ana y un mensaje a puño y letra de la misma diciendo "I Love You".
— Enserio, ¿Por qué esa mocosa no puede ser más considerada, como yo?— Se quejó en voz baja conforme caminaba. Lo peor del asunto es que la Yato había amenazado con hacer que Sadaharu hiciera sus necesidades sobre la persona a la que le había tocado si no le conseguía el regalo que ella quería. Lo que lo volvía aterrador era que mientras decía aquella amenaza, lo miraba fijamente a él, como si supiera que era su amigo secreto— Esa mocosa en verdad está creciendo como un monstruo. No pasara mucho para que sea una Sádica como Souchiro-kun.
Había perdido la mayoría del día buscando ese regalo imposible, y al final, con el poco dinero que tenía planeado invertir, solo había sido capaz de conseguir un pedazo de pan con forma de conejo... Definitivamente Kagura iba a intentar matarlo.
Sin preocuparse mucho al respecto, continuo su camino hasta llegar a la casa de los Shimura, donde sin preocuparse por llamar a la puerta, simplemente entro.
— ¡Ah, Gin-san!— Saludó Shimpachi al verlo quitándose las botas en la entrada.
— Llegas tarde, Gin-san— Dijo la hermana mayor de aquel mientras esbozaba una suave sonrisa— No sabía por cuanto tiempo iba a poder contener a la hambrienta Kagura-chan.
— Las calles están llenas de manadas humanas y montones de nieve— Se explicó el mayor antes de entrar.
— Solo a ti se te ocurre ir a último momento por los regalos— Respondió el cuatro-ojos ayudándolo a quitarse la bufanda que usaba.
Y de esta forma se reunieron en la sala de la casa, donde Kagura estaba en el kotatsu usando su pijama y mirando fijamente los platillos frente a ella. No era difícil saber cuáles había preparado Otae, así que su única preocupación era comerse los demás antes de que la dejaran solo con la maeria oscura cocinada por su querida amiga.
Dejando de lado los carbones, a la mesa había platillos de toda clase. Tanto extranjeros como tradicionales. Dulces donas, pastel, piezas de pollo, dangos, bollos al vapor...
— ¿Y toda esta comida?— Cuestionó al tiempo que se sentaba justo enfrente de Kagura.
— Otose-san la envió— Contestó Shimpachi acomodándose al lado del samurái— Es una disculpa de su parte por no poder venir. Parece que le surgio algo.
— Huh... Si se lo propone, la anciana es bastante bondadosa ¿no?— Estiró la mano para coger una dona glaseada y empezar a devorarla.
— ¡No es justo, Gin-chan! ¡Yo tenía puestos los ojos en esa dona desde que la anciana las envió aru!— Protestó la Yato mirando con represa al mayor.
— Es una pena ¿no?— Contesto el rounin lamiéndose los labios para limpiarse los restos de pan.
— Bastardo, te haré escupirla aru— Kagura empezó a mover las piernas debajo de la mesa intentando golpearlo.
— Tienes agallas para amenazarme, mocosa— Gintoki empezó a hacer lo mismo que ella, pero al tener las piernas más largas, sus ataques surtían más efecto.
— Ya, ya. Es navidad, ¿Pueden comportarse un poco?
— Es verdad, además Kagura-chan. Ahí hay una rosquilla parecida— Señaló la Shimura extendiéndole el resto de las donas aun sonriendo— Y Gin-san ¿Podrías dejar de molestarla?
Ambos pusieron una mala expresión, pero terminaron calmándose.
Y de esta manera, la velada continúo. Entre comidas y bromas, risas y bullying hacia Shimpachi, se consiguió llevar a cabo una cálida convivencia entre amigos.
En verdad, la navidad era estúpida. Pero no la odiaba del todo. Lo único que hacía falta era el alcohol, pero no era tan indispensable al parecer.
— Bien. Es hora del intercambio— Tae se paró del Kotatsu.
—... Iré por algo de cerveza— Avisó Gintoki con el rostro azul y la postura rígida.
KU-Pyon: ¡Segunda parte del especial de navidad! Espero les guste :D Si han entendido el mensaje de los títulos, sabrán de que tratara el siguiente capítulo 7u7
¡¡FELIZ NAVIDAD!! ¡Muchas gracias por leer y por sus buenos deseos! :DD
