Hacia un fuerte viento en ese lugar, donde ni siquiera su hogar se salvaba de los desastres que el agresivo aire provocaba. La ausencia de sol y el mal clima eran comunes en el planeta de los Yato, pero por ser tan pequeños, sus dos hijos aún parecían asustarse de ello.
—Kamui, alcanza esa frazada—Ordenó Kouka a su primogénito, obteniendo una respuesta inmediata de su parte.
Su situación enfermiza le impedía hacer muchas cosas, pero aún había algo que podía hacer por sus dos pequeños y esa era protegerlos mientras su marido no estaba.
Kagura temblaba debajo de sus brazos, con un terror reflejado en los inocentes ojos cada vez que el viento aullaba al pasar por en medio de las ramas secas de los árboles. Mientras tanto, Kamui -también en una tierna edad- intentaba hacerse el duro cruzándose de brazos y manteniendo una postura rígida. Con una sonrisa casi invisible, Kouka apretó con un solo brazo a la pequeña yato de manera que la apegó más a ella, y con el nuevo brazo libre extendido miró al otro niño.
—Ven, hijo— musitó con aquella inexpresiva mirada suya. Kamui tardó un poco en aceptar la invitación de su madre, pero al final los tres se encontraban acurrucados debajo de una manta cálida.
No, la calidez no provenía de una simple tela. Era la calidez de una familia, aunque faltaba uno de sus integrantes. Umibozu lloraría de envidia al ver esa escena sin duda, pensar en ello hizo que la mujer mantuviera su suave sonrisa por un prolongado momento.
—Mami— la pequeña Kagura que había dado a luz hacía tan solo dos años se aferraba con sus manitas a la pijama blanca de su madre —¿Por qué el viento llora? ¿Le duele algo?
—Claro que si — Kamui, sentado al igual que su hermana sobre el regazo de Kouka, miró a la menor con una calma fingida —¿No ves que se golpea con cada cosa en su camino? ¡Por supuesto que le duele!
Sin desmentir ese hecho, la Yato mayor se limitó a acariciar el cabello de su hijo, quien la miró con una sonrisa.
—El viento es bastante torpe— dijo con calma.
"Mientras eso los distraiga..." pensó para sus adentros al ver la sonrisa alegre de sus inocentes hijos.
Eran unos niños dulces, inocentes e ingenuos. No sabía en lo que se convertirían al crecer, pero justo ahora esos dos pequeños eran lo que ella tenía. Sin duda, Umibozu debería envidiarla.
—¡Mami! ¡Tengo hambre!
—Yo también.
Kouka suspiró y los abrazó de nuevo.
—Acaban de comer, esperen hasta la cena.
KU-Pyon: Bien, desde que vi el raw y todas las imágenes de la madre de Kamui y Kagura en fb, no pude evitar tener ganas de hacer algo así :'3 la verdad la imagen que se había hecho de ella en mi mente (antes de que el nuevo capítulo saliera, obvio) era el de una mujer dócil, amable, cariñosa y dulce. Pero oh, sorpresa xD sin duda una belleza, pero se ve que es algo fría e inexpresiva.
En fin, aún no sé si su nombre es Kouka o Kouhana, pero personalmente me gusta más Kouka.
En fin, espero les haya gustado :D
f��r���R
