Capítulo 11. Azul

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No tengo idea de que hacer así que solo bajo las bolsas que yo traía en mis manos, jalo la camisa de Jayden para que me siga de regreso a la puerta y salir sin hacer tanto ruido, Will está sacando unas cosas del refrigerador por lo que no alcanza a vernos, casi podía gritar misión cumplida pero claro, Jayden tenía que arruinarlo.

— Princesa...—pongo una mano en su boca para callarlo observando al bambino dormir plácidamente en sus brazos.

— Solo es mi...—Antes de poder explicar quién es Will, ya nos está viendo mientras sostiene una bebida en su mano derecha, parece que se ha puesto cómodo en mi departamento.

— ¿Quién es este, Sorella? —En estos momentos mi único pensamiento es ¡Trágame tierra ándale, soy exquisitamente deliciosa!

¿Cómo se supone que debo explicar todo esto? Ni siquiera Emily sabe del caos en que se convirtió todo.

— ¡Fratello! ¿Qué haces por aquí? —Le digo tratando de evadir la situación de que hay un hombre detrás de mí con un hermoso bebé en brazos.

— Me ha marcado Ems, estaba preocupada porque no apareciste en todo el día y cuando vino a buscarte no estabas en el departamento ¿Puedes decirme en dónde estabas? —cruza sus brazos algo impaciente. Maldición, esto es lo que no quería, o bueno, no aún.

— No te esperaba, eso es todo. Salí a dar una vuela—Le sonrío nerviosamente.

— ¿Y él es? —Vuelve a insistir Will señalando a mi acompañante.

— Soy Jayden Ferreira— Dice Jayden firmemente. Estira su mano libre, pero William lo observa por un momento antes de aceptarlo más por educación que por gusto.

—¿Y qué haces a esta hora en el departamento de mi Sorella? — ¡Ay, no! William está siendo inquisitivo, esas no son buenas noticias para nadie, mi Fratello siempre ha sido bueno encontrando la verdad, quizás debí analizarlo mejor cuando decidí mentirles a todos sobre el bambino.

—Vino a ayudarme con unas cosas—Intervengo de inmediato, siento que se van a matar con la mirada.

— ¿Y el bambino? —Señala el pequeño bulto que descansa en los brazos de Jayden.

—Bueno...el bambino...Ya sabes, es un bebé, los bebés comen, pero... el bambino, veras Fratello, el bambino...

—Sorella si no hablas te juro por la memoria de pato que esto va a terminar mal—no es el momento, pero siento nostalgia al pensar en "pato" que era nuestro gato, cuando teníamos cinco años duramos meses para que papá nos dejara adoptarlo, lo logramos y lo queríamos mucho pero un día pasó un carro y lo atropelló. Si...Pobre Pato. Aun lamentamos su perdida.

—Es mi hijo, Will— ¿Eso lo dije yo? ¡Vaya Azul! Tu siempre tan delicada, ¡Estúpida conciencia ahora no!

—¡Tu hijo! —eleva la voz sin llegar a gritar completamente. Creo que no se lo tomó muy bien. De inmediato comienza a caminar hasta llegar a la sala, y sostenerse en uno de los sofás.

— Pues sí, pero déjame explicarte como están las cosas, antes de que corras y le digas a mis padres.

Y mi mayor temor hasta ahora salió a la luz. Si ellos se enteran de esto por boca de alguien que no sea yo las cosas se volverán a poner feas por mi culpa.

—Habla antes de que vaya a matar al maldito cabrón padre de la criatura—Sentencia recobrando la compostura.

—Eso no sonó alentador—Susurra Jayden en mi oído.

—Bueno pues...Por eso me fui a disculpar con ustedes ¿Recuerdas? —Comienzo a fabricar la mentira en mi cabeza y veo como Jayden parece confundido.

Todo por élHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora