Capítulo 19. Azul

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— ¡¿Jayden dónde dejaste a Kian?!—me comienzo a desesperar, sabía que dejarlo encargado del bambino no era una idea completamente buena, pero debía ir a comprar los pañales que le hacían falta a Kian, debí imaginar que algo así pasaría.

Decidimos tomarnos hoy lunes para arreglar nuestra estadía en su departamento, no había faltado a la universidad desde el primer día que nos tocó tener a Kian con nosotros.

— Basta me pones nervioso—está caminando de un lado a otro y ya me está mareando.

— A ver piensa ¿A qué lugares del departamento fuiste con él? Y ¿Cuál fue el último lugar en que recuerdas que ya no estaba? —parece tan irreal que alguien pueda perder a un bebé y sin embargo tengo a este hombre parado frente a mí, conserva la calma Azul lo van a encontrar, ¡Cállate conciencia! Si este pedazo de perro mal parido no dice nada lo voy a matar con mis manos y puede que con ayuda del florero que está detrás de mí.

— Fuimos a la cocina, tome agua, vimos que había en la televisión y después hable con él sobre—me voltea a ver— Sobre cosas de hombres—concluye, yo sólo pongo los ojos en blanco.

— ¡Azul no sé dónde está! —se está alterando y eso no me conviene.

— Búscalo en tu habitación, yo lo buscaré por aquí—se pone de pie de inmediato y sale en dirección a su habitación.

¿Cómo alguien puede perder a un bebé? Sé que Jayden es nuevo en esto, pero vamos... ¡Perder a un bebé!, no lo puedo creer. En la cocina no está, en la sala tampoco, en la ropa sucia no está, creo que es lo más raro que he hecho.

— ¡Azul lo encontré! —escucho que grita emocionado, corro lo más rápido que puedo hasta donde esta y lo encuentro sentado en cama con mi bambino dormido.

— ¿Dónde estaba? —me voltea a ver y parece no tener intenciones de decirme, ¿Qué tan malo podría ser?

— En el armario ¡Y bajo mi defensa estaba sobre todas las colchas esponjosas con las que cuento! Dormía como un angelito—definitivamente este hombre no tiene remedio es un irresponsable, calma, respira, me animo yo sola porque si no lo hago soy capaz de ir por el florero de la sala— ¿Quieres que vayamos al centro comercial? —ofrece tratando de aligerar el ambiente que él se encargó de poner tenso.

— ¿Piensas que te dejaré solo de nuevo con el bebé? —tomaré una nota muy seria de no volver a dejarlos solos, no quiero tener que hacer esto otra vez.

— Vamos—se levanta toma unas llaves y me conduce a la puerta.

Le quito al Kian de los brazos y comienzo a acariciarle su carita, nunca me hubiera imagino que estaría en esta situación y menos con el tan popular egocéntrico e idiota Jayden Ferreira hermano de una de mis grandes amigas, cuando estaba con mi familia yo juraba que no tendría hijos hasta casarme y ahora nada es como lo tenía planeado.

— ¿Estas bien? —me mira Jayden muy apenado todavía.

— De verdad lo lamento no era mi intención perder al bambino— Seguimos caminando hasta llegar a uno de los autos que hay en el garaje del edificio, bueno esto es algo nuevo.

— No sabía que tenías auto—evadí su comentario anterior porque no quiero enojarme, el bambino necesita cosas que perdí en el incendio, sin mencionar que yo también, no puedo vivir con la ropa que Jayden me presta, además de que ya mañana tenemos que volver a la universidad sin ninguna excusa.

— Fue mi regalo de graduación, pero siempre preferí la motocicleta, casi nunca lo uso y cómo ahora no podemos ir en moto ¿Por qué no llevar mi auto? Un día será de Kian—me sonríe tiernamente mientras abre la puerta del auto para que entre.

Todo por élHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora