Capítulo 9. Azul

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— ¿Puedo saber qué es lo que se le ofrece? —le pregunto a la señora Medina una vez que estamos acomodados en la sala. Jayden también ve la sabana pequeña que cubre a un bebé.

— Vengo de parte de la señorita Vanessa Ferreira.

— ¿Sabe algo de mi hermana? ¿Dónde está? —la pregunta de Jayden rompe un poco mi corazón, quizás no se dio cuenta, pero su voz mostró un dolor terrible, algo que no habría imaginado de él.

— Señor Ferreira, su hermana lamentablemente falleció hace un mes—eso me hizo girar a verla bruscamente. No, mi Vanessa no podía...

— Usted miente—le dije poniéndome de pie, comencé a caminar cuando las lágrimas inundaron mis ojos, ella no podía decir la verdad, no podía. Solo me detuve cuando vi a Jayden en shock, estaba tan pálido de repente que me olvidé de todo y me acerqué para abrazarlo. Me sujetó con fuerza, como si fuera su cable a tierra.

— Ella... ¿Ya no está? —se atrevió a preguntar con tono sofocado.

— Sé que es una noticia muy fuerte y lamento ser quién se las dé, pero es importante que conozcan la situación. Este pequeño es el bebé que Vanessa dejó en el mundo, sin embargo, no lo dejó desprotegido— ella hizo un leve movimiento de levantar al pequeño en brazos para que le prestáramos más atención.

— ¿Él es mi sobrino? —Jayden aún me sujetaba de la mano y con su pregunta solo me sujetó más fuerte. No estaba bien, me sentía terrible por lo que le pasó a Vanessa, pero ver a su bebé aquí, en mi departamento con su hermano me parece tan irreal.

— Los investigué. Vanessa era muy joven pero también precavida, dejó un testamento en donde dice claramente que cede la custodia del menor a Jayden Ferreira y Azul Miller.

— Pero... ¿Y el papá? —la señora Medina solo negó con su cabeza.

— Vanessa se presentó a los cuatro meses de embarazo en un centro de ayuda para mujeres que yo personalmente me encargo de dirigir. Durante ese período ella mencionó que nunca supo quién era el padre de su bebé por lo que la responsabilidad recaía solo en ella.

Los tres caímos en silencio, como si eso fuera necesario.

— ¿Por qué me dejaría a mí la custodia del... —me di cuenta de que en realidad no sabía su nombre así que mi lado italiano vino de la nada— del bambino?

Con cuidado comienza a rebuscar en su bolsa, parece tener problemas con eso, pero se me hace imposible ser gentil y ofrecer mi apoyo. Logra sacar un sobre que tomo rápidamente de su mano para ver que contiene.

Para dos de las tres personas más importantes de mi vida:

Me gustaría empezar esto diciendo que desde que decidí irme de Boston todo ha ido mejor, lamentablemente no es así, por suerte encontré un centro de ayuda lo dirige Martina y es muy amable conmigo, se ha convertido en una amiga.

Hoy fui a mi cita mensual con el doctor, me explicó que mi embarazo es de alto riesgo, ya saben, términos médicos que no detallaré, la cosa es que no puedo deshacerme de esto y aunque no le he tomado cariño a este bebé (Martina me ha pedido que lo llame así) tampoco lo mataré, ya es tarde para eso. La estupidez fue mía no de él.

Si están leyendo esta carta es porque el bebé se ha quedado solo. Lo más probable es que sea porque ya no estoy en la tierra con los vivos. No se entristezcan, tengan fe y seguridad de que la forma en que haya sido me fui tranquila. Azul y Jayden, los amo tanto que por eso he tomado la decisión de dejarles al bebé, yo no lo quiero (Suena horrible, lo sé y me hace sentir mal la mayor parte del tiempo, pero es la realidad) sin embargo, sé y conozco la sensación de quedarse solo en este mundo y no le deseo ese mal a nadie, ni siquiera al bebé, por eso tomé la elección de dejarles la custodia. Arreglé todo solo por "si acaso", el niño será de ustedes legalmente.

Todo por élHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora