Capítulo 14. Jayden

41.7K 2.5K 63
                                        

Existen dos tipos de personas, los que viven por complacer a los demás y los que como yo vivimos sin ataduras. Nunca me emocionó ver cómo es que mi familia era esclava de las opiniones de los demás, el ser un Ferreira representaba cuidar la imagen familiar, algo con lo que yo nunca estuve de acuerdo.

Aún recuerdo mi décimo cumpleaños, recibí una calculadora, lo sé, ¿Qué niño de diez años quiere una calculadora para su cumpleaños? Al parecer mi padre nunca lo pensó muy bien porque tuve que fingir emoción, oh, ¡genial! ¡una calculadora!, hay que admitir que era de buena calidad ya que cuando la vendí me dieron mucho dinero, después vino mi madre que en lugar de acercarse a desearme un buen cumpleaños comenzó a criticar lo que traía puesto y para rematar mi hermano que solo se río por el regalo de papá y las palabras de mamá.

¿Cuál es el punto de esta historia? Es que yo nunca tuve una familia muy funcional y aun así no los culpo por quién soy ahora, pero, sí me preocupa el hecho de que yo no sé lo que es un padre de verdad, yo tenía solo uno de palabra ¿Cómo se supone que yo sea un buen padre para Kian?

Miro como es que sus ojos recorren mis brazos y vuelven a mis ojos que sorprendentemente son idénticos a los suyos, tener a este bebé es como tener un lienzo en blanco me había dicho Princesa y no lo entendí hasta ahora. Es enseñarle todo, lo bueno y lo malo de la vida, tenerlo aquí representa cuidarlo del mundo, pero a la vez lanzarlo a él para que aprenda.

— ¿Puedes por favor dejar de mirarlo como si fuera un extraterrestre? —veo como Princesa toma su mochila y comienza a correr buscando sus llaves, antes de poder encontrarlas la puerta se abre dejando ver a Naty a lado de William.

— ¡Están en la bolsa que tienes colgada en el armario! —grita Emily desde algún lugar del reducido espacio, William entra como si el mundo fuera suyo, se acerca a mí quitando de mis brazos al pequeño Kian, controlo mis ganas de reclamarle que era mi tiempo con mi hijo y solo aprieto en puños mis manos.

— Vayan con cuidado mi niño—dice Naty besando mi mejilla y abrazando a Azul y Emily antes de salir del departamento.

Bajando las escaleras tomo un rumbo diferente al de ellas para llegar a la universidad, debido a que no queremos que se inicien rumores antes de lo debido, Jordan es mi hermano mayor y aunque hace mucho tiempo dejó la universidad aún tiene sus contactos por aquí, no quiero arriesgar al pequeño Kian todavía, de este modo yo puedo ver a Kian por las mañanas un corto lapso de tiempo, es una mierda ya que yo que tanto odio madrugar debo despertar a las cuatro de la mañana para llegar a casa de Azul a las cinco y que podamos salir a las siete.

Espero que los días no pasen tan lento como han hecho hasta ahora, de verdad estoy curioso por saber todo lo que debemos aprender sobre Kian.

— ¡Hey! Jayden ¿Por qué has estado llegando aquí tan temprano? —la sorpresa de Samuel al verme entrar al aula no tiene precio y no lo culpo, no es como que yo acostumbre llegar temprano a los lugares así que para evitar explicaciones solo me encogí de hombros y tomé asiento.

— Oh, vaya. ¿Jayden? —la expresión de otro compañero es la misma que tuvo Samuel hace unos segundos.

— ¡Ya va! Si quieren me voy y regreso cinco minutos después de la clase para que dejen de mirare así ¡Caray! No se puede ser responsable unos días porque ya se arma un show.

Me acomodo en el asiento con la vista hacia el pizarrón totalmente molesto, la entrada del profesor es puntal y en cuanto su vista se posa en el asiento vacío de Princesa que está a mi lado solo frunce el ceño confundido.

— ¿Señor Ferreira? ¿Qué es esto? ¿El día al revés? —vaya mierda, aprenderé a ser puntual para que nadie me diga nada, sé que se refiere a que ahora yo estoy aquí temprano y Princesa no hay llegado, una parte de mí está preocupado por no saber nada de ella, pero esa parte se tranquiliza por un momento cuando la puerta suena con un par de golpes.

Todo por élHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora