Capítulo 17. Azul

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Traté de conciliar el sueño y fue difícil porque extraño mi departamento, era mi fuerte y ya no hay nada, me siento mal, pero a la vez muy agradecida con Jayden por hacer esto sé que tal vez fui dura al decirle que ya no prometiera nada, pero si no toma enserio a Kian esto no va a funcionar ¿Qué había pasado con el Jayden de hace unos días? Es como si hubiera rebobinado todo lo bueno, si tan solo me hablara y no se guardara las cosas esto podría funcionar mejor.

Cuando la luz atraviesa las ventanas y lo puedo sentir abro los ojos lentamente y me siento atrapada no de forma metafórica, el bambino está acurrucado en mi pecho y Jayden, aunque no está sobre él, nos tiene sujetos con su brazo de forma protectora. Se ven tan lindos juntos al momento de quitarme que no puedo desaprovechar la oportunidad, me pongo de pie y les tomo una foto con el celular.

Los moví un poco hasta que me di cuenta que no me harían caso, fui a la cocina del gran departamento de Jayden para tibiar agua para el bambino, sin embargo aun me siento un poco cohibida, estoy acostumbrada a mi lugar del tamaño de una caja de zapatos y ver donde vive Jayden me sorprende todavía con lo espacioso que es, sin embargo, está muerto todo el lugar, no hay fotos, no hay colores... por un momento recuerdo el horrible lugar que Daniel escogió para los dos y para no recordar cosas que no valen la pena comienzo a buscar qué hacer para el desayuno.

No me detengo hasta que estoy satisfecha con los resultados, como era de esperarse este hombre no tiene prácticamente nada, por fortuna encontré lo suficiente para un desayuno de agradecimiento. Con el biberón de Kian listo corrí a la habitación, noté cuando Jayden cerró los ojos para hacerse el dormido, así que con cuidado retiro a Kian de su lado, cambio su pequeño pañal y me dispongo a despertarlo para darle de comer.

— ¿Seguirás fingiendo estar dormido o irás a desayunar? —me sonríe de forma inocente cuando abre los ojos y simplemente estira su cuerpo— El bambino no se opone a que le des de desayunar—digo dándole la botella de fórmula para bebés.

— Puedo ayudar—me retira a Kian y sin mucho conocimiento examina el biberón, deja caer una gota en su muñeca para verificar que no esté muy caliente— Te seré honesto, no sé porque hacen eso de tirar leche en la muñeca, pero lo hice porque las he visto a ti y a Emily hacerlo.

Me río porque por un momento creí que sabía lo que hacía. — Es para que tu sepas si está muy caliente o muy fría, evitamos accidentes con Kian—parece tomar una nota mental y sonríe satisfecho cuando Kian por fin se prende a la mamila.

— Se te ve muy bien eso que te presté ayer—me dice aun perdido en Kian.

— ¿Alguna vez te guardas lo que piensas sobre mí?

— Sí, muchas veces. Pero ahora me nació decirlo—me responde como si no fuera la gran cosa del mundo.

Pasamos un buen tiempo jugando con Kian hasta que este vuelve a dormir, todos los días lamento mucho tener que interrumpir su sueño, pero debe comer y siempre hace lo mismo.

— Me gusta la idea de desayunar ¿Que pediremos? —susurra Jayden cuando acomoda al bambino en la cama y salimos de la habitación, creo que es uno de los momentos más lindos que he pasado con él.

— Yo misma prepare todo, para agradecerte esto que haces por mí, sobre todo, Kian como sea pues es tuyo, pero conmigo no tenías ninguna responsabilidad.

— Princesa, ustedes dos son importantes, los dos y no tienes idea de lo agradecido que estoy por aceptar esto que Vanessa nos pidió.

— Ven prepare Hot Cakes—no supe que más decir ¿cómo se responde a eso de todas formas? Las gracias ya se las di.

— Vaya, mira eso usaste el comedor, debo admitir que hace mucho que no me siento ahí siempre como fuera de la casa o mando a pedir el desayuno y lo como en la sala—y luego dice que yo soy la rara ¿para que quiere un comedor si no lo usa para comer?

Todo por élHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora