Capítulo 6. Azul

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La vida me odia, ¿Acaso esto puede empeorar?, el profesor me ordenó ser la tutora del "Señor Ferreira", estuve a punto de ahorcarlo, pero matar es ilegal y aun no puedo ir a prisión. Menos por matar a un profesor. Mi paciencia es algo escaza y fácilmente puedo ver que esto será un problema.

— ¡Chica Miller! —Escucho que gritan, por la voz temo que sea quien yo creo.

Comienzo a caminar un poco más rápido, no quiero ver a Jayden, no quiero nada.

— ¡Chica Miller! —Vuelven a decir.

Volteo y veo a este chico ¡Ahora no! No quiero verlo, es más si pudiera haría que desapareciera de mi camino, este día sí pudo ser peor.

— ¡Aléjate! —Grito apresurando el paso. En este momento juro que ya casi estoy corriendo por los pasillos. Abro las puertas para salir del edificio ya puedo sentir la mirada de muchos sobre nosotros.

¡No entiende que no lo quiero ver! En estos momentos como odio ser mala en gimnasia.

De pronto siento que alguien me taclea, pero me toma de la cintura girándome de una manera extraña por lo que caigo sobre un cuerpo, por pura inercia yo cierro los ojos y cuando los abro veo que estoy sobre él.

— Princesa me gusta que estés arriba de mí, pero estamos dando un espectáculo justo ahora—Me dice con una voz arrogante. Me levanto rápidamente y efectivamente todos nos están viendo— Y bien ¿porque corres?, no muerdo princesa—Ruedo los ojos por ese comentario tan cliché y cuento mentalmente, uno, no lo puedes matar porque es ilegal, dos, acaban de dar un espectáculo, tres, no lo verás todos los días, cuatro, eres muy joven para ir a prisión, cinco, no lo conoces tal vez te llegue a caer bien, seis... — ¿Ahora te comió la lengua el ratón? —Interrumpe mi cuenta mental, bueno eso de caerme bien no creo que funcione.

— No—fue lo único que salió de mi boca.

— ¿Azul? ¿Estás bien? —Veo a una amiga de clases detrás de mí, ni siquiera me había dado cuenta de que estaba ahí.

— ¿Lo estás princesa? Digo, ¿Te lastimé? —tiene la decencia de parecer un poco avergonzado. Su expresión me recuerda al momento en que nos conocimos.

— ¿Azul? —Pregunta el idiota que me tiró los libros— ¿Cómo el color? — ¿Le faltaran neuronas a este hombre?

— ¿Que quiere señor Ferreira? —Traté de sonar lo más formal posible alejando el recuerdo de mi mente.

— No me llames así, dime Jayden. No es como si no me conocieras—Hace un leve gesto de disgusto al escuchar su apellido. No puedo dejar de sentirme pequeña a su lado, porque realmente me saca más de una cabeza, ahora que con mi metro sesenta cualquiera parece más alto.

— Bien Jayden ¿Qué quieres?

— Bueno Princesa, empezamos hoy las tutorías— ¡¿QUE?! ¿Quién se cree que es para darme órdenes?

— Yo no puedo—le aseguré acomodando mi mochila en mi hombro, por tantos libros ya comenzaba a ponerme incomoda.

— Pero yo sí.

— ¡Pero yo no! —¿Por qué no entendía una negativa?

— Pero yo no.

— ¡Pero yo sí! —Le grito perfectamente en la cara, ¡Oh, no! Cavé mi propia tumba. Reaccioné demasiado tarde— ¡Espera no!

— Ya no digas más, claro que acepto—dice interrumpiéndome

— ¿En tu casa o en la mía? —me pregunta ahora Jayden, eso sonó sucio de tantas formas o mi cabeza ya era un lugar demasiado corrompido.

Todo por élHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora