Nos veíamos atrapados , rodeamos con esas arañas asquerosas, sus colmillos goteaban un líquido viscoso negro del que no dudaba que fuera veneno, una sola embestida con esas cosas y quedaríamos contaminados por su potente ponzoña.
—Mantente cerca de mi.—pronuncio Thranduil mirando fijamente a las arañas, su mirada no se despegaba de ellas y de los movimientos que hacían, sabía que estaba atento a cualquier acto que hiciera en nuestra contra.
Pero el estaba muy equivocado si creia que peleariá solo y sin mi ayuda, de dos pasos me acerque hasta el y extraje una pequeña cuchilla de su cinturón, para mí mala suerte yo no tenía armas.
—Loriel...
—¡Al frente!.—antes que él me recriminara algo las arañas comenzaron a atacarnos, Thranduil y yo comenzamos a pelear contra ellas me coloque de espalda contra el para no ser sorprendidos por detrás, si algo conocía de estás criaturas era lo astutas que eran. Thranduil era exelente con las espadas, movía la espada decapitandolas tan rápido que me era imposible ver cuándo las atravesaba o la incrustada en su interior, está era primera vez que peleaba con el, codo a codo y no podía mentir, esto me gustaba.
Un gruñido me sorprendió, una gran araña se abalanzó contra mi pero para su desgracia fui mas rápida y la decapite, la cabeza salió volando y parte de la sangre me salpico en el vestido y el rostro, más arañas comenzaron a atacarme al igual que a Thranduil; acabe con tres más de estás criaturas, con la última clave la cuchilla en su tórax y me quedé allí hasta que está dejará de moverse, me levanté con la mirada hacia Thranduil quien peleaba con la última pero no fue a la araña a quien vi, si no al gran principe del bosque negro, sus movimientos, su destreza en la pelea,eran movimientos limpios, perfectos ya que con un solo golpe de su espada acababa con ellas, el muy vanidoso elfo no perdía su elegancia en la batalla ya sea en sus movimientos como el manejo de ambas espadas era como si fueran parte de el, parte de su cuerpo, su ser y su esencia, después de todo era por el que su reino era lo que era, todo solo gracias a el , Thranduil es un excelente guerrero.
Pero su corazón era frió y su arogancia ,vanidad, superioridad lo detendría para ser un gran rey, si solo fuera diferente...
Tu puedes cambiarlo.
Negué con la cabeza quitándome esa idea de la cabeza, no se puede cambiar algo que no quiere ser cambiado. Nuevamente subí la mirada a el quien ahora tenía su vista en mi, mi pecho subía y bajaba con la descarga de emoción.
—¿Estas bien?.— me levanté del suelo dejando mi arma en la araña.
—Si, solo...—ambos volteamos la mirada hacia el bosque, los árboles de las partes más oscuras se movían con violencia, algo muy grande estaban por bajar, me alarmé.—¿Que haces?.—de un momento a otro me tenía de la muñeca jalandome fuera del lugar de batalla.
—Debes irte al palacio ahora, esta no debería ser tu pelea.—me detuvo frente a su caballo pero estaba muy sorprendida por sus palabras para contestar.
—¿No es mi pelea?.— Thranduil al verme de esta manera sin previo aviso me tomo de la cintura y me subió al caballo.
—Están cerca, vete ahora.— quería refutar pero le dió un golpe al caballo y este salió a toda velocidad, no me quedo de otra que sujetarme con fuerza de las riendas.
—¡Para!.—tire con todas mis fuerzas del caballo ya estando a unos metros del lugar, gire la mirada y la volví al camino, dude, no sabia que hacer si quedarme o irme al palacio, no estaba armada, no tenía ni una daga pero si lo hacia , si me iba el de seguro moriría, las arañas eran demasiadas y solo no podría.
—¡Princesa!.— solté un suspiro al ver un soldado llegar a mi.—¿Necesita ayuda? ¿que fue lo que pasó?.—su vista fue a la sangre de la criatura que tenía en el vestido y rostro, pero mi vista la tenía puesta en la espada que portaba en el cinturón.
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El inicio de un amor Real©
Fanfiction"Real" fueron sus palabras de alguna vez, un amor real que el mismo vivió hace mucho tiempo. El Príncipe Thranduil un ser frío, arrogante, calculador y con un gran conocimiento y experiencia a todo menos a algo que nunca lo vio posible. Su propio...
