Compromiso roto

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Después de irme de mi reino, de salir y subirme al caballo para dirigirme a un lugar completamente extraño para mí, jamás creí que volvería a mi hogar y menos pensé sentirme tan vacía e incomoda en mi propio reino.

Las puertas fueran abiertas por dos elfos que enseguida al verme inclinaron ligeramente la cabeza, les sonreí y seguí mi camino, había estado fuera tres meses y pareciera que todo había cambiado a grandes medidas, incluso el ambiente de sentía diferente.

Quizás sí lo era o la diferente era yo.

— Loriel.— reconocí a la perfección la voz de Khell, gire la mirada hacia el y como de costumbre vestía su traje de capitan de la guardia, portaba de igual manera sus dagas y espada en el cinturón, mi capitán siempre listo para cualquier eventualidad.

—Hola Khell.— sonreí ya que de verdad estaba feliz de verlo, a pesar de que lo nuestro ya no podía ser.

—¿Que haces aquí?.— tuve que levantar la mirada un poco ya que el era tan alto como Thranduil.—¿ Acaso tu compromiso con...

—No.—dije de inmediato al ver un pequeño brillo de esperanza en su mirada.—Todo sigue igual, aunque aún no sé el día de nuestra boda.—sonreí como tonta al pensar en eso, pude notar que la mirada de Khell se habia oscurecido, me maldije por no pensar en él.— Khell el único motivo por lo que estoy aquí es para saber del reino, estoy informada que mi padre se ha ido a las altas montañas por lo que el trono está solo y las decisiones del reino...

—Creí que...vendrías por mi, juro que pensé que lo nuestro tendría solución.—dijo aun con la mirada a un lado pero con una sonrisa triste de por medio.—Y ahora hablas de boda.

Antes podría haber jurado lo mismo, después de todo yo misma le dije que aguardará sus sentimientos por mi, creí que podría solucionarlo y llegar a un acuerdo con Thranduil así podría volver con Khell. Pero nada de eso pudo ser ya que me enamoré de ese ser frío y déspota, lo amo de una manera que duele, una que nunca creí posible, una que superaba lo mío con Khell.

—Khell de verdad lo siento pero...

—El que lo siente soy yo, como te dije maldigo el momento que perdí de hablar con tu padre de lo nuestro.—bufo.—Pero aún así... Nunca pasaría ¿Verdad?, Eres una princesa y yo...

—Basta Khell, sabes que nunca me importó eso.

—Pero si lo que te convenía.—se me formó un nudo en la garganta.—Por lo menos debiste decírmelo y...

—Juro por mi vida que mi intención jamás fue hacerte daño...yo... Esto solo sucedió.

Khell desvío la mirada, la gran sombra de tristeza embarcaba todo de él. Quería borrar eso, quería que todo fuera diferente y Khell no sufrirá pero no sabía cómo.

— Bueno, alteza.— cerré los ojos al escucharlo.—No tiene nada de que preocuparse, su padre ha dejado todo en orden, unos elfos expertos en sociedad y leyes estan supervisando todo. Su padre los llamo antes de su ida, no quiso molestarla ni preocuparla con todo esto, ni a su prometido.

—Khell por favor...

—Así que podrás volver antes ¿Verdad?, El príncipe Thranduil debe estar contando los segundos para verte. Lo comprendo yo hacia lo mismo.

—No quiero estar así contigo, me duele Khell, me mata que me llames por mi título o...

—Creí que eso era... Alteza.—no relajo su mirada ni su postura, estaba claro lo que había ocasionado y lo entendía aunque me dolía lo entendía, lo había lastimado.

—Entiendo.—dije resignada con la mirada baja.—En realidad lo siento Khell pero tengo que volver , mi lugar ahora es con Thranduil, soy...

—Si ...se lo que eres pero también lo que fuiste para mi Loriel.—suspiro con pesar, no quise levantar la mirada hacia el.— Aún así, una parte de mi alma no se resignara del todo.—levanté de inmediato la mirada.—En fin...mandaré a que preparen tu habitación.—se alejó de mi por unos de los corredores.

El inicio de un amor Real©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora