Sentí el frío y veía aun la oscuridad de la madrugada tras el balcón de la habitación de Thranduil, no podía oír nada, solo los pequeños bichitos de la noche, hoy sería el día, a penas la luz del sol tocará las montañas Thranduil y sus tropas como las mías partirían a Gundabad. Y yo esperaría su retorno.
—¿Thranduil?.—gire al escuchar un ruido.
—Sigo aquí.—su voz me tranquilizó, pero esa tranquilidad se esfumó cuando lo vi portar su traje plateado y la pequeña corona sobre su cabeza.
—Estas listo.—trague saliva mientras me sentaba en la cama.—Aún es temprano.
—Soy su líder, seré quien los comande así que debo ser el primero en formación.
—Hablas como un guerrero.—sonreí de lado.
—Lo soy Loriel. Perteneceré a la realeza pero también soy un soldado. Al igual que tu.—asenté, claro que sabía eso.—Loriel, no debes angustiarte.
—Lo se, solo...quiero que vuelvas, sano y a salvo.
—Y lo haré.—se acercó a mi con una mirada suave.—Sabes que volveré, tengo dos grandes motivos para volver.—Thranduil tomó asiento cerca de mi, su olor a menta y canela me embriago.—No debes temer a nada Loriel, te protegeré de todos, lo sabes.—sintió mi nerviosismo, lo sabía y no podía alertarlo.
—También sé cuidarme Thranduil.—sonreí aparentando fortaleza.—Y se que volverás por nosotras.—Thranduil me estudio con la mirada.—¿Hablaste con tu padre de nuestro matrimonio?.
—Se lo dire hoy, antes de partir. —eso me asusto.
— Díselo al volver, cuando ya todo esté listo.—Thranduil sonrió y se levanto sin perderme de vista.—Me entusiasma ver esa actitud en ti, pero una boda se debe planear hasta el más mínimo detalle. Aún más si se trata de nuestra boda.
—Tienes razón.—lleve mis manos atrás.—Aún más si se trata de la boda del gran príncipe Thranduil, sería imperdonable que dicha boda no fuera planeada hasta el más mínimo detalle.—arquee una ceja, Thranduil río entre dientes y comenzó acercarse nuevamente a mi.
—Nuestra boda será recordada por siempre mi estrella.
—Majestad.—di un paso atrás, Thranduil frunció el ceño ligeramente. —Suena raro, ahora me llamarán así.
—Reyna del bosque negro.—acomodó mi cabello y levantó ligeramente mi mentón a su altura.—Mi Reyna.
—Así suena mejor. —le sonreí, accedí a su dulce beso que me llenó de calidez, por segundos olvide la amarga situación de su ida.
—Luces hermosa.—suspiró sobre mis labios.—Increíblemente hermosa, con o sin el vestido.—sonreí ante su insinuación.
—Lastima que tengas la armadura puesta.
—Eso es algo que se puede arreglar.—antes de volverme a besar, las trompetas sonaron haciendo detener nuestro momento y volviéndome a la realidad de una pronta guerra.—Debo irme.—susurro sobre mi coronilla. Tragué saliva, tragándome con ella el nudo en la garganta.
—Continuaremos con esto tan pronto como vuelvas.
—No tengas la menor duda que lo haremos.—me dio un beso en la frente y supuse que sería su despedida.
—Bajaré contigo.—Thranduil me observo por algunos segundos.—Quiero estar ahí para despedirte.
Giro la mirada por algunos segundos pensándolo con una mirada sombría pero enseguida la cambió, sobrio apenas y asentó aprobándolo.
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El inicio de un amor Real©
Fan-Fiction"Real" fueron sus palabras de alguna vez, un amor real que el mismo vivió hace mucho tiempo. El Príncipe Thranduil un ser frío, arrogante, calculador y con un gran conocimiento y experiencia a todo menos a algo que nunca lo vio posible. Su propio...
