Tocando fondo

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No podía pensar con claridad, la sola idea de lo que había pasado me carcomía el alma, mantenía la cordura entre los pasillos del castillo pero al momento de ingresar a mi habitación me desplome

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No podía pensar con claridad, la sola idea de lo que había pasado me carcomía el alma, mantenía la cordura entre los pasillos del castillo pero al momento de ingresar a mi habitación me desplome. Mi pecho subía y bajaba por gemidos de dolor que salían de mi alma, ellos eran mis soldados,mi amiga, todos ellos muertos, muertos por mi culpa, las lágrimas corrían por mis mejillas sin parar.

Fui hasta mi cama pero no pude sentarme en ella, solo me deje caer, me deslize por un lado hasta llegar al suelo, coloque mis piernas cerca a mi pecho y las abrase con fuerza mientras mi mentón descansaba en las rodillas, tenía un maldito nudo en la garganta y el pecho me dolía; a tientas comencé a llevar mi mano hacia mi pecho y saque de entre mis ropas mi collar, un collar sencillo en forma de corazón con algunos retrasos en su interior de hojas y árboles, este era el regalo más preciado que tenía mi madre ya que le pertenecía a mi abuela y ella se lo heredó, luego al morir ella me lo cedió y desde entonces se había vuelto en el objeto más valioso que poseía.

—Loriel.—la voz de Thranduil era la última que quería ver o escuchar.—Lamentó lo que dije...

—No quiero verte, no quiero ver a nadie.—la voz se me cortó a menudo iba hablando.—No quise hacerlo.—fijé la vista en la puerta cuando está se abrió dejando entrar a Thranduil.—No quiero que estés aquí.—dije cuando esté cerraba la puerta con seguro.

—Y desde cuando hago lo que tú quieres.—se atrevió a decir el muy hijo de los Valares, hize un gesto y volví a mi pocision de antes.

—Levántate.—ordeno pero hize oídos sordos.—Loriel, levántate ahora.—esa orden fue más fuerte pero aún así ignore.

—Solo déjame en paz.—negué con la cabeza y fijé mi vista en el.—Por favor déjame en paz, déjame llevar luto por mis amigos muertos, por mi amiga.

—¿Luto? Los príncipes y mucho menos los reyes tenemos tiempo para eso, las muertes suceden Loriel, estas no serán las primeras ni las últimas bajas que tendrás, eres una princesa y futura reina mandaras a ejércitos a la guerra y muchos morían.

—Ellos no eran mi ejército.— dije en un susurró.—Eran amigos, mi amiga, una que iba hacer mi dama de compañía.— Thranduil camino hasta mi sin quitarme la mirada de encima.—Fui mi culpa Thranduil , lo ocasione yo , la muerte de mis...

—No te culpes por eso Loriel, el mensaje no hubiera llegado a tiempo, no teníamos idea de que esos orcos estuvieran tan cerca del reino, pero te juro que esto no quedara impune.

—Esos orcos ¿de donde provienen? creí que solo las arañas eran lo mas peligroso en tú reino, hace tanto que no escuchaba de orcos.

—Lo mismo creí, esos orcos provienen de las altas montañas, hay un extraña precensia en los entornos.—frunci el ceño y levanté la cabeza.

—¿Cómo que extraña precensia?.—pregunté captando su atención nuevamente, Thranduil negó con la cabeza y me tendió la mano.

—Levántate, no puedes estar así todo el día.—medite sus palabras y me encogí de hombros.

El inicio de un amor Real©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora