Capítulo 4.

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Me frotó los ojos busco el celular bajo la almohada, son las 10:00 am me levantó de la cama y observo en el sillón la chaqueta negra de cuero del chico del casino. Es un engreído, se quiso pasar de listo cuando me dijo que apostaramos todo, el que ganará la partida se llevaría todo el dinero y una cosa del otro, el quería mi brazalete. No podía permitir que me intimidara, una parte de mi quería jugar a eso que iba más allá de las reglas, era un juego peligroso.

Aún así le acepte y gané, cuando lo hice su cara fue de horror, quedó como de piedra, estaba frustrado mientras que yo estuve complacida y orgullosa.

Junto al sillón agarro la chaqueta, teniéndola en mis manos la acerco a mi, cierro mis ojos aspirando ese olor, una fragancia varonil, deliciosa. Esta mezclado con un olor a cigarrillo, otro detalle más, vienen recuerdos a mi de cuando se deshizo de su chaqueta, note que tenía tatuajes en su brazo, su franela manga corta los dejaba a la vista, también a ese cuerpo atlético que imaginaba.

No se que haré con ella, no puedo usarla pero no encontré otra cosa que pudiera quitarle. La tiro a la cama y voy a la ducha.

Me estoy vistiendo y noto algo dorado sobre mi cama, me acercó para mirarle mejor y no puedo evitar pestañear, es una cadena con un cristo que sobresale de uno de los bolsillos y estoy segura con el tiempo en la joyería, que es completamente oro. ¿No se daría cuenta? ¿Seria de él o lo ganaría en una apuesta como pretendía conmigo? Reviso el otro bolsillo y encuentro un papel.

Maxy, concursante N°1. Vs Jhonny
30 de enero, 7:00pm
Junto a una dirección que desconozco.

Así que se llama *Maxy* el engreído, mal perdedor, que deja cosas perdidas, muy atractivo y además sexy. No puedo conservar esto que no me pertenece, tengo que hacer algo.

Después de comer, me concentro en ordenar mis cosas, el vestidor, mi habitación, la cocina y al final mis pensamientos recaen en eso, en él. ¿Qué haría cualquier persona en mi lugar? ¿Se quedaría con esa cadena que no le pertenece o iría a regresarlo? De solo pensarlo se me eriza la piel.

Puede que parezca una locura pero sí, voy camino a esa dirección que según el GPS se encuentra un poco alejada, por lo que creo demorare en llegar unos 30 minutos, espero no equivocarme a ir a un lugar desconocido.

Me estoy acercando, puedo ver una cantidad de carros, motos y personas que desde aquí parecen hormigas. Estando en la entrada hay un hombre de baja estatura, cabello rapado, musculoso, se acerca y bajo la ventanilla.

-Entrada por favor. Baja la vista hacia mi. No me esperaba esto, piensa en algo ahora Alison.

-Buenas noches, escuche solo vine a traerle algo a un amigo que está allá. Le señalo y sonrío ampliamente.

-No puede pasar, si ni siquiera se quien es. Ladea la cabeza.

-Mi amigo es Maxy. Le miro a los ojos. -Si no puedo entrar ¿Puede llamarle a que venga?

Sus ojos se abren aún más por algo que parece sorpresa o tal vez le dije algo gracioso, porque se echa hacia atrás y suelta una carcajada ¡Hilarante!

-Siendo amiga de él no hay problema, adelante que se diviertan.- Me guiña el ojo y se va hacia la casilla de donde maneja el portón, se abre y coloco en marcha mi auto.

Ya dentro me doy cuenta que hay más motos y carros que en una agencia, diferentes modelos, colores y tamaños. No había estado en lugares como éste antes, músicas a todo volumen salen desde el maletero de los coches, personas aglomeradas bailan y beben, las pintas de las chicas son short, vestidos ajustados, todo variedad para escoger, igual los tíos, chaquetas y algunos mostraban sus torsos desnudos. Todo un espectáculo que solo he visto en películas de carreras. Espera ¿Estoy en un lugar de carreras ilegales?
Me detengo en un aparcamiento y me observo estoy usando un camisón blanco, jeans oscuros y zapatillas beige, el cabello lo traigo suelto, solo me maquille con rímel y delineador, esta claro que no tenia idea de esto.

Bajo del auto y me dirijo hacia un grupo que esta rodeando un ferrari azul y unas motos que si me preguntan el modelo no sabría decir, todos concentrados en su charla, bebiendo de unos vasos quien sabe que cosa. Me aclaro la garganta.

-Hola chicos ¿Me pueden ayudar en algo?

Todos me observan impasibles, confundidos incluso veo el ceño fruncido de algunos, al transcurrir unos segundos que se hicieron incómodamente eternos se rompe el silencio.

-Parece que la princesita se perdió.- Dice una peli roja que le rodea el cuello a un chico a su lado.
Empiezan a reír mientras un moreno, alto se acerca.

-Lo que quieras preciosa.- Me sonríe.

-Busco a Maxy. -¿Le conoces?

El hombre que esta al lado de la peli roja silba.

-Parece que la chica ya tiene un amigo aquí y no eres tú hermanito.

-No me digáis que eres una más de sus ligues. Responde el hombre frente a mi y su sonrisa desaparece.

-Solo quería saber ¿Si me ayudarían o no? - Mi voz más firme de lo que espere y como no recibo respuesta, me doy la vuelta.

Su mano fuerte me sujeta del brazo, haciéndome girar hacia el pecho del moreno.

-No te vayas tan pronto. -Su tono suave.

-Suelteme. Me suelto de un tirón.

-No te molestes, podéis ser amigos y divertirnos un rato.- Se acerca y sin verlo venir, vuelvo a estar cerca de su pecho, me agarra por la cintura.

- ¡Que no me toque! - Le grito y lo empujo aunque solo da un paso hacia atrás.

- Ahora tienes que forzarlas para que te hagan caso Jeremías.

Una voz, segura y conocida escucho detrás de mi.

Juegos peligrosos.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora