Después de dar vueltas en la cama y embriagarme de un perfume delicioso, el sueño me pudo vencer. Cuando desperté estaba de la misma forma que anoche, sola en la cama a diferencia de otra almohada sobre la colcha, escuchaba el grifo abierto del baño y me apresure en levantarme.
Hoy desperté aun más temprano que la alarma y es extraño que él se despertara tan temprano, incluso antes que yo. Doy vuelta a mi cereal, estoy desayunando y ni señales de alguien más por aquí. Algo parece no andar bien y me siento no bienvenida.
-Buenos días. Pasa por mi lado en ropa de deporte.
-Buen día. Busca en las gavetas y no me a visto a la cara en ningún momento, yo empezaré por hablar. -¿Cómo estas?
-Bien ¿y tú? Apenas me miro.
-Que bueno. -Bien.
Se sirve el cereal con leche, su semblante esta serio y se le nota pensativo y como no recibo respuesta, no le hablaré. Estoy por terminar de comer.
-Quiero decirte algo. Se sienta en el taburete de al frente.
-Te escucho.
-Nos la hemos pasado bien pero desde un principio habéis tenido vuestras diferencias. -Cuando comenzó lo de la apuesta no lo querías y creo que mejor es que os olvidéis.
-¿Quieres que me vaya? Digo lo primero que pienso.
-Me a quedado claro que eres mujer de palabra, habéis aguantado cuatro días aquí. -Pero creo que si debéis irte.
Tanto hablar para decirme que me vaya, debería ser algo simple ¿no?
-Esta bien. -Lavo esto y recojo mis cosas. Me levanto del mesón.
-No hace falta, yo lo lavo. -En unos minutos Paúl vendrá para llevarte a casa y que dejéis tu bolso y podáis buscar el coche.
-Genial. Le sonrió sin mostrar los dientes, no pienso oponerme a nada, no se que decir. Lo mejor es que sí, vengan por mi y me lleven a casa, es lo menos que me merezco después de ser echada.
Claramente ya lo había pensado todo, despertar antes que yo y llamar a su amigo para que me recoja, tengo mi bolso listo para marcharme.
Esta sentado viendo alguna película.
-Paúl esta esperando abajo.
Camino por la sala hasta llegar a la puerta, debo despedirme o pensará que estoy mal y nada de eso. No tengo idea de como es una despedida cuando quieren que te vayas y demonios «No debe ser tan difícil» Me giro hacia el.
-Gracias por todo. -Que estés muy bien.
-Igual, cuídate.
Me muerdo el labio por dentro, no digo que me hubiese acompañado a bajar, ni que se despidiera con abrazo pero no tener la decencia de verme, esto ya es algo personal en mi contra.
**
-¿Como te sentís?
-Fui al trabajo en mi auto, no tuve que molestarte para que me lleves a la universidad, estoy en casa acostada, en mi cama. -Me siento muy bien.
Apoya su mejilla en la mano como si estuviera esperando más de mi.
-¿Pero?
-No hay "pero" Alice. Hago comillas con mis dedos. Me esta irritando su actitud.
-Es que siempre tenéis uno para cada cosa. -Me parece que antes de salir de su apartamento debiste preguntar que pasaba.
-Esta vez no hay. -No le iba a preguntar nada cuando esta bastante claro. -No me quería ahí invadiendo su privacidad.
-Todo esto está extraño. -Solo no te pongáis triste.
-¿Qué demonios? -No estoy triste en lo absoluto. -Si te pedí que vinieras es porque hace días no pasábamos buen tiempo entre amigas, comiendo helado y acostadas.
-De acuerdo. Levanta sus manos en forma de rendición. Mi mejor amiga se quedará esta noche a dormir conmigo, mañana tendré día libre de trabajo y puedo darme el placer de dormir tarde.
Alice a quedado rendida antes de que la película termine y mis ojos ya me indican que están cansados.
Reviso mi móvil y son las 12:43 am, me sobresalto cuando se le ilumina nuevamente la pantalla, tengo una llamada entrante de Maximiliano. No voy a despertar a la jirafa que está a mi lado hablando a estas horas. Otra vez aparece una llamada y me levanto para ir a la sala.
-¿Maxy? No se escucha nada por unos segundos.
-¿Alison?
-¿Esperabas otra?
Escucho su risa. -¿Qué hacéis despierta a estás horas?
-La pregunta es. -¿Qué haces tú llamando a esta hora?
-Yo pregunte primero.
-Estoy viendo una película con Alice en mi casa.
-Yo también veo una película. -Lo siento, no quería molestaros. -Solo llamaba para decirte que descanséis.
-Esta bien. -Buena madrugada Max. Se me a cortado la voz hasta esa parte, como si no pudiera decir algo más.
-No me llaméis así que podría ir a por ti ahora mismo. Un puntada en el estómago se hace presente, como la de ayer en el parque.
-Pudiste haberlo escuchado de mi boca.
Dios, debo pensar, procesar y después hablar, se me ha ido la lengua.
-Ve a dormir, te quedaras dormida mañana. Ahora me ignora.
-Puedo hacerlo porque tengo el día libre. -Igual tenéis razón, adiós.
Cuelgo la llamada, apoyo mi espalda contra la pared. Su voz fue calmada hasta donde le dije Max, hay su tono se volvió más grabe y me confunde. Esa llamada la sentí como si nos echáramos de menos. Niego con la cabeza.
#Díacinco.
Hasta hoy serán contados los días progresivamente. No más que escribir.
Hay seres confusos, que lo que menos necesitan es ser entendidos.
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Juegos peligrosos.
RomanceEl deseo tiene nombre y ese es Maximiliano Franco, mientras que la tentación posee unos preciosos ojos marrones Alison Maxwell. Sensación pura y sentimientos explosivos, una combinación de juegos peligrosos. El lo tiene todo, no busca mas que vivir...
